Cuba cuenta, desde 1996, con un Programa Nacional de Atención Integral al Adulto Mayor, que tiene el propósito de garantizar una atención de salud a las personas de edad avanzada.
Traemos esto a colación por la carta recibida esta semana en nuestra redacción, bajo la firma de Daisy Ceballos Pérez, quien reside en la calle 6, entre Chicho Valdés y Joaquín de Agüero, en el reparto Vista Alegre de la capital provincial, quien se siente afectada en su salud física y mental.
Esta señora, de 80 años de edad, es impedida física y actualmente vive sola y nos dice que: (…) “hace ya más de seis meses tengo una tupición en el patio trasero de mi casa bastante grave (nos muestra fotos que constituyen evidencia de los que nos dice).
“He acudido a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado municipal y provincial y la respuesta que recibí fue que los carros estaban rotos y no había manguera.
“En mi barrio hubo una interrupción porque se rompió un transformador, en el lugar había varios dirigentes, me dirigí a ellos y fueron hasta mi casa la presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular y el intendente, ambos vieron las condiciones inhumanas que hay en mi patio, pues el agua tiene profundidad y está llena de pudrición y gusanos, me dijeron que me iban a ayudar y todavía estoy esperando la respuesta.
Mis vecinos han tratado de ayudarme y han pagado para destupir, pero ha sido en vano, la tupición es muy profunda y yo soy sola, no cuento con los recursos necesarios.
“Estoy enferma con parásitos (giardias), me he caído varias veces en esa podredumbre, porque tengo mis tanques con agua potable en el patio, que se está desbordando por el lateral derecho, afectando a los vecinos en sus casas.
“Para colmo, la acometida del agua potable, que viene de la calle, está contaminada con esta agua, pues se encuentra en una parte que está cubierta del agua proveniente de la tupición.
“Quisiera, a través de este medio de prensa, que esta situación llegue a las personas a quienes corresponde buscar una solución definitiva a mi problema, antes que otra cosa suceda”.
Si estamos ante una sociedad cada vez más envejecida, que aboga por su inclusión en las tareas económicas, políticas y sociales, y hasta en el empleo de las personas aptas para trabajar, no solo debería ser Salud quien llevara adelante un programa para atender las necesidades, cada día más complejas. de las personas de esa edad; otros organismos e instituciones debieran prestar especial atención a los problemas que ellos presentan y se les dificulta —por los años vividos y trabajados— resolverlos.
Ser adulto mayor es haber dedicado una vida a aportar a esta sociedad, nada más humano que continuar atendiendo, prioritariamente, las necesidades de esta creciente población.