A una semana hoy de firmarla, continúan las expresiones de condena a la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que intenta privar a la isla de los suministros de petróleo, reforzando así cruelmente el bloqueo.
Para el activista Víctor Coronado, miembro del Comité Manos fuera de Cuba, capítulo Nueva Jersey, “el objetivo es claro: someter al pueblo cubano por hambre, fomentar la disidencia y tratar de destruir la Revolución cubana”.
El pasado 29 de enero el presidente Trump firmó ese decreto que califica a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” y declaró una emergencia nacional para imponer un nuevo bloqueo, interrumpiendo el acceso de la isla al petróleo extranjero, apuntó Coronado en declaraciones a Prensa Latina.
La orden establece que Cuba “amenaza directamente la seguridad, la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, acusándola de colaborar con terroristas y violar los derechos humanos; sin embargo, nada de esto es cierto, subrayó.
“En primer lugar, Cuba no representa ninguna amenaza existencial para Estados Unidos, ni la ha representado nunca. Sugerir lo contrario es similar a cuando los padres latinoamericanos asustan a sus hijos con el ‘Coco’ para que se porten bien”, añadió.
Esta administración, al igual que otras anteriores, está inventando un enemigo para que el pueblo estadounidense le tema, dijo el activista.
Comentó que “en realidad, Cuba nunca ha declarado la guerra a Estados Unidos, ni ha financiado medios de comunicación para influir en la opinión pública estadounidense, ni ha intentado dañar la economía estadounidense”.
Por el contrario, “Estados Unidos ha hecho todo esto y más contra Cuba desde la invasión por Bahía de Cochinos (Playa Girón) en abril de 1961 —que resultó en la primera gran derrota y los intentos de asesinato contra Fidel Castro—, hasta el bloqueo actual y los medios de propaganda financiados por los contribuyentes”.
Luego está la acusación —agregó— de colaborar con terroristas. “Es ridícula, y la comunidad internacional no se la cree. Cuba es signataria de todos los principales instrumentos de las Naciones Unidas contra el terrorismo, ha denunciado sistemáticamente el terrorismo en todo el mundo e incluso ha cooperado con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo”, acotó Coronado.
Recordó que, mientras tanto, en territorio estadounidense “han dado refugio a terroristas anticubanos conocidos como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes murieron tranquilamente en Miami sin que se hiciera justicia y ha permitido que grupos terroristas contrarrevolucionarios operen desde esa ciudad del sur de Florida durante décadas”.
La acusación de violaciones de derechos humanos “ignora lo que la Revolución cubana realmente proporciona: el derecho a la vivienda, la educación, la atención médica, la seguridad pública y una vida digna”, apuntó.
Es una asombrosa y una ironía —opinó— la manera en que Estados Unidos acusa a Cuba, cuando aquí existen “más de 770 000 ciudadanos sin hogar, no hay atención médica universal, la tasa y la población carcelaria son las más grande del mundo y es la única nación que ha utilizado armas nucleares, dos veces”.
Creo —argumentó— que históricamente Estados Unidos ha mantenido “un estado de guerra casi permanente, derroca gobiernos, apoya a dictadores y patrocina escuadrones de la muerte en toda América Latina. ¿Y aun así se cree con la autoridad moral para juzgar a Cuba y acusarla de violaciones de los derechos humanos? ¡Increíble!”.
Coronado consideró que la administración Trump “desafía abiertamente el derecho internacional, como se vio en los ataques del 3 de enero de 2026 contra Venezuela —que causaron la muerte de 32 ciudadanos cubanos— y en las declaraciones de funcionarios como el secretario de Estado Marco Rubio, quien afirmó: ‘No me importa lo que diga las Naciones Unidas’”.
El propio Trump actúa como si su único límite fuera su propio criterio, señaló el activista, nacido en Estados Unidos, pero de padres dominicanos.
“Al revivir la Doctrina Monroe —ahora la quieren llamar Donroe—, esta administración busca nada menos que la recolonización de nuestro hemisferio y las amenazas contra Cuba encajan perfectamente en esa estrategia imperial”, sentenció.
Cuba ha expresado repetidamente su voluntad de resolver las disputas mediante el diálogo, con respeto mutuo y en igualdad de condiciones, advirtió Coronado al insistir que “la comunidad internacional debe hacer más para frenar el imperialismo estadounidense, porque la paz siempre debe ser la opción”.