“El bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno estadounidense contra Cuba sabotea las acciones ambientales destinadas a reducir la contaminación, conservar especies amenazadas, enfrentar el cambio climático y restaurar suelos degradados”, denunció Daimar Cánovas González, viceministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).
Ese obstáculo cruel e ilegal, recrudecido con más de 240 medidas punitivas, dificulta el acceso a tecnologías limpias, financiamientos, capacitación e intercambios en temas claves, entre otros aspectos, argumentó durante su más reciente visita a la provincia de Ciego de Ávila.
En ese complejo escenario, el vicetitular del Citma aseveró que la voluntad política, el compromiso del pueblo y las capacidades científicas construidas por la Revolución constituyen herramientas para enfrentar los desafíos, impulsar el desarrollo sostenible y cumplir con los compromisos globales.
“Hoy, cuando el planeta envía señales urgentes, el multilateralismo tropieza con intereses mezquinos y un imperio pretende asfixiar a un pueblo al negarle la energía necesaria para vivir, la voz de Cuba se alza firme por un orden internacional justo, el acceso equitativo a tecnologías y financiamientos, y el derecho soberano a desarrollar un modelo social y económico sin asedios”, expresó.
Aludió a la lucha de la Mayor de Las Antillas por un mundo donde la naturaleza sea vista como patrimonio común de la humanidad, y a la decisión de continuar trabajando en función de enfrentar el cambio climático, la contaminación y la pérdida de diversidad biológica.
Es prioridad ─dijo─ el desarrollo de un modelo económico y social que no comprometa el bienestar de las futuras generaciones, sobre la base de las premisas definidas en el Plan del Estado Cubano para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida).
Cánovas González se refirió a la reciente y activa participación de la Isla en eventos internacionales como la Conferencia de las Partes Número 30 sobre Cambio Climático, a la cual asistió la delegación cubana con la satisfacción de cumplir con los principales compromisos del Acuerdo de París.
A pesar de las dificultades derivadas del bloqueo, se fortalece el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que abarca el 16.37 por ciento de la superficie terrestre y cerca del 30 de la marina, con 156 áreas legalmente declaradas que resguardan manglares, arrecifes coralinos y bosques de montañas.
En los últimos años se sumaron a ese mecanismo de resguardo más de 80 mil hectáreas, lo que constituye una respuesta directa a la pérdida de la biodiversidad y al cambio climático.
Mencionó avances en la Tarea Vida, relacionados de manera fundamental con la rehabilitación de manglares, la recuperación de playas arenosas, el manejo eficiente de los recursos hídricos para enfrentar la sequía, la realización de estudios en arrecifes coralinos, las labores de reforestación y la reubicación de construcciones localizadas en la primera línea de costa.
A esos esfuerzos se añade la transición hacia fuentes renovables de energía, como eje prioritario y con un crecimiento exponencial de la solar fotovoltaica, lo que permite aumentar la generación de electricidad por esa vía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Se implementa con éxitos el Programa Nacional de Diversidad Biológica 2030, merecedor de la medalla Reserve on the Red, otorgada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Como resultado de la expedición científica Bojeo a Cuba y la labor de los últimos años se presentó al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros la Hoja de Ruta para la Conservación, Manejo y Uso Sostenible de los Arrecifes de Coral en Cuba, propuesta que prioriza la atención a los denominados “sitios de esperanza”: los parques nacionales Guanahacabibes, Ciénaga de Zapata y Jardines de la Reina, el Refugio de Vida Silvestre Laguna de Maya y Santa Lucía.
El patrimonio forestal cubano supera los 4.1 millones de hectáreas, el índice de boscosidad alcanza el 32.1 por ciento, de manera que se aproxima sostenidamente al potencial del 33 por ciento; y siete de cada diez bosques protegen cuencas, suelos y la diversidad biológica, además de ayudar a retener la humedad y a combatir la desertificación, explicó el dirigente de alto nivel.
Detalló que el índice de gestión de cuencas hidrográficas está en ascenso, gracias a la reforestación y la conservación de suelos, prácticas que también ayudan a contener la erosión y preservar la biodiversidad dulceacuícola.
En tanto, la economía circular es un modelo productivo convertido progresivamente en realidad, como resultado del cumplimiento de las acciones previstas en la estrategia nacional de transición.
El tratamiento a desechos peligrosos alcanzó el 77 por ciento, recuperaron más de 54 mil toneladas de productos reciclables, y la implementación de la Alianza Integrada “Juntos por Menos Desechos Plásticos”, mantiene como prioridad la sensibilización para el manejo eficiente de los plásticos de un solo uso e incentiva, desde la ciencia y la innovación, la búsqueda de alternativas para sustituirlos en las condiciones de Cuba.
Al referirse a los principales desafíos, en un escenario complejo y de tensiones económicas agravadas por el bloqueo, Cánovas González mencionó la persistencia de dificultades con el manejo integral de los residuos sólidos urbanos y de los residuales líquidos, lo que tiene un impacto negativo en las condiciones higiénico-sanitarias de asentamientos humanos, la calidad de vida de la población y la salud ambiental.
Subrayó que las limitaciones materiales y energéticas favorecen prácticas insostenibles y perjudiciales para la biodiversidad, fundamentalmente relacionadas con el aumento de las presiones sobre determinados recursos naturales; además de la persistencia de actividades ilícitas como la extracción y comercialización de especies de la flora y la fauna silvestres.
El viceministro del Citma afirmó que “salvaguardar nuestro medioambiente es, también, defender la Patria”.