Una belleza natural que no puede pasar desapercibida

Sepan las amigas y amigos de la Gran Red de Redes que ayer domingo, en la tarde, recibí la visita del jaranero y sabichoso amigo Cundo. En esta ocasión, nos sentamos a degustar una taza de té y nuestra conversación versó sobre varios espacios, lugares y países que llaman la atención por su desarrollo o belleza y por supuesto que tomamos el rumbo  hacia el continente asiático.

Supe por el fraterno cófrade que, desde hace varias décadas, Singapur se ha encargado de dar a conocer al mundo sus esfuerzos y cultura en materia ecológica, por medio de un planeado proceso de urbanización y que lo han llamado nada más y nada menos que,  “La Ciudad del Futuro”, todo gracias a su enfoque en proyectos ecológicos.

Como siempre, cuando se fue el amigable Cundo, satisfecho y con una risita por estar yo “fuera de bola”, me dediqué a buscar más información sobre este singular país, la que quiero compartir con los amables lectores.

Conozcan que Singapur, cuya capital tiene el mismo nombre, fue fundada como república independiente en 1965, es uno de los países más jóvenes del mundo y un símbolo del desarrollo emergente en Asia. Allí los idiomas oficiales son el tamil, el malayo, el mandarín y el inglés.

Tiene 707,1 kilómetros cuadrados y es el país más pequeño del sudeste de Asía; sin embargo, es el cuarto centro financiero más importante del mundo, y juega un papel muy importante en el comercio internacional y la economía mundial.

El color verde, amables internautas, hace parte de la identidad desde 1960, pues en esa fecha, comenzó a identificarse internacionalmente como un país verde, sorprendiendo al mundo con los gigantescos pasos que ha dado hacia la modernidad.

Las personas que lo visitan, encuentran a su paso todo tipo de vegetación, incluso espacios ajardinados temáticamente como los jardines japoneses, los infantiles, los escultóricos, los acuáticos o los que nos muestran la historia y cultura de Singapur.

Sin embargo, son los Jardines de la Bahía (Gardens by the Bay) los que constituyen su mayor parque y se han convertido, por mérito propio, en el símbolo de la ciudad y, por supuesto que, su atracción más popular.

Era un objetivo del gobierno, ser “una ciudad dentro de un jardín” y para ello invirtieron más de ¡1000 millones! de dólares y la friolera de ¡cinco años! en la construcción de los Jardines de la Bahía que, finalmente, fueron inaugurados en junio de 2012.

¡Se está tan a gusto allí!, claro si tiene una extensión de ¡101 hectáreas! y acoge más de ¡un millón! de plantas de los cinco continentes. Además del agua y el propio paisaje, en la inmensidad de los jardines también hay varias estructuras, entre ellas, la llamada Pasarela de los Superárboles, en la cual, si miras hacia arriba, descubres las imágenes más famosas e icónicas de Singapur.

Resulta que son árboles realizados, nada más y nada menos que con acero y núcleo de hormigón armado, miden entre ¡25 y 50! metros de altura y están recubiertos, concretamente, por más de ¡158.000 plantas! de más ¡700 especies! así como zumba y suena. Allí puedes encontrar bromelias, orquídeas, helechos y plantas trepadoras tropicales, que dotan la atmósfera con un aire mágico.

Su construcción se hizo de manera que aprovechan la energía de manera sostenible, mediante el aprovechamiento del agua de lluvia, empleada para el riego y las fuentes de los jardines, y a través de células fotovoltaicas que permiten acumular energía solar para su iluminación nocturna. En definitiva, cada árbol es un jardín vertical multifunción.

El OCBC Skyway es la pasarela que conecta las copas de dos de los superárboles a través un sendero aéreo de ¡128 metros de largo! A este recorrido se suma un observatorio, con cafetería incluida, desde el que se consiguen las mejores vistas de los alrededores de los Jardines de la Bahía.

Continuando el recorrido se pueden adentrar en dos verdaderas maravillas arquitectónicas, dos espectaculares invernaderos, tanto por su continente como por su contenido, ejemplos de construcción sostenible y de eficiencia energética, con majestuosas cúpulas de acero y cristal, que impresionan tanto por fuera como por dentro.

Las fuentes consultadas nos revelan que dentro de los Jardines existe un bosque nuboso, con una niebla de montaña que nos traslada a la selva de altura tropical y en su interior encontramos la Cloud Mountain, una estructura de ¡43 metros! de altura a la que se puede subir en ascensor para caminar por sus pasarelas superiores, y de la que cae una gran cascada.

Allí se puede apreciar una gran variedad y número de plantas epífitas, como las orquídeas; aprender sobre especies poco conocidas y la rápida desaparición de sus hábitats naturales.

También, el Récord Guinness, en 2015, al invernadero de cristal más grande del mundo con ¡1,28 hectáreas!, le pertenece a la conocida Flower Dome. Dentro de ella te espera una espectacular muestra de flora mediterránea y de zonas semiáridas subtropicales, algo verdaderamente exótico estando en ese sitio.

Sepan, amigos lectores, que incluye nueve jardines diferentes y que la temperatura está controlada entre 23 y 25 grados Celsius; además puedes observar baobabs, especies de Australia, de Sudáfrica, de Sudamérica, de California y hasta olivos milenarios y flores de todo tipo. ¡Una verdadera belleza!

Al caer el sol cada tarde, llega el espectáculo Garden Rhapsody Light Show, cuando las luces de los superárboles se compenetran con la música para formar una coreografía de color en dos diferentes funciones, una a las 19:45 horas y otra a las 20:45 horas.

Pero lo majestuoso de este instante es que cada época del año tiene una banda sonora diferente y los árboles mágicos de Gardens by the Bay bailan tanto al ritmo de música local de Singapur, Chopin, de películas de Disney, música disco de los años 70, óperas, o incluso, durante el mes de diciembre, de los conocidos villancicos.

Amigas y amigos internautas, espero que este viaje —imaginario, pero real— le haya despertado el interés y el conocimiento de la espectacular belleza de Singapur, el segundo país con más densidad de población en el mundo, después de Mónaco.

Es Singapur una nación inteligente basada en la sostenibilidad, allí es como estar en un cuento, o mejor aún, en la película de Avatar.

Curiosidades

• Nadie como el poeta Rabindranath Tagore (1861-1941) para darnos esta bella sentencia: “Los árboles son el esfuerzo incesante de la tierra por comunicarse con el cielo que escucha”.

• La línea roja que corre por el medio de la cara de los mandriles son vasos sanguíneos rojos, mientras que la piel azul y acanalada a ambos lados son disposiciones paralelas de fibras de colágeno sostenidas por hueso estriado; sin embargo, al nacer las crías tienen la cara rosada o marrón. A medida que crecen, aparecen más colores.

• “En cada paseo por la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca”: la maravilla de la naturaleza en esta sabia sentencia del naturalista escocés John Muir (1838-1914)

• ¿Sabían que el gobierno vietnamita promueve y protege el arte de las marionetas de agua? Los marionetistas son una especie de actores-artesanos (conocidos y reconocidos en todo el país) que se forman en escuelas y universidades en las que aprenden el difícil arte de la manipulación de las marionetas y su mantenimiento y la restauración.

• “Cuando las cosas no van bien, nada como cerrar los ojos y evocar intensamente una cosa bella”.Interesante sentencia rubricada por el novelista y ensayista francés Émile Salomon Wilhelm Herzog, conocido como André Maurois (1885-1967)