Un polifacético artista venezolano

“La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes”, sentenció el pintor francés Nicolas Poussin (1594-1665). Y son los pintores, quizás, las personas más incomprendidas dentro del mundo del arte pues, aunque logren hacer piezas que nos quitan el habla o nos dejan impresionados sin saber la razón, no siempre encontramos el significado o el mensaje que estos artistas quieren plasmar en el lienzo.

Ese es el caso, amigas y amigos de la Gran Red de Redes, del pintor y escultor venezolano Alejandro Otero (1921-1990).  Fue su padre un trabajador del caucho que murió en 1923 y, al trasladarse con su familia a Ciudad Bolívar, comenzó a estudiar agricultura en Maracay; sin embargo, asistió a cursos de pintura, escultura y vidriería en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas.

Y lo que son las cosas, para 1943 impartía cursos de vitrales, nada más y nada menos que, en esa misma escuela. Tras concluir y graduarse, logró una beca para proseguir estudios en la Ciudad Luz, donde fue a residir en 1948.

Desde muy temprano, mantuvo siempre un fuerte inconformismo frente a la pintura y el arte tradicional, postura que le llevó a fundar el principal grupo renovador del arte contemporáneo venezolano, el de los Disidentes.

Sus primeras obras pictóricas revelan sus necesidades especulativas y su afán investigativo de la materia plástica. Su serie de 48 naturalezas muertas Las cafeteras, muestra al artista en busca de un lenguaje cuya economía de signos y ejecución replantea los presupuestos establecidos por la figuración, alineándose con el movimiento abstracto internacional.

A partir de 1952, participa en el proyecto integrador de las artes llevado a cabo por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en la Ciudad Universitaria de Caracas.

Fue nombrado profesor de la Escuela de Artes Plásticas de la capital venezolana, institución en la que permanece dos años y donde inició un proceso de renovación educativa.

Entre 1955 y 1960 desarrolla una de sus principales series, Los coloritmos. Con una selección de este trabajo, representa a Venezuela en la Bienal de Venecia de 1956 y también en la de Sao Paulo del año siguiente.

Sepan las amigas y amigos internautas que participó activamente en la reformulación conceptual de la Escuela de Artes Plásticas, con lo cual reinició su actividad docente.

En otras fuentes consultadas pudimos conocer que intervino, también, en la escenografía de la obra Calígula, de Albert Camus, presentada en el Ateneo de Caracas y, años más tarde, repitió esa experiencia con la obra Fuenteovejuna, de Lope de Vega, exhibida en el mismo Ateneo.

Asumió la coordinación del Museo de Bellas Artes, máxima institución expositiva del país y, en 1963, representa otra vez a Venezuela en la Bienal de San Paulo, retornando al año siguiente al país.  Fue vicepresidente del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes y,  tres años más tarde, se ofreció una retrospectiva de su obra en la XXXIII Bienal de Venecia.

Una de sus últimas series fue Papeles coloreados, donde su poder de síntesis y el rigor colorista alcanzan sus límites máximos. A partir de 1967, había comenzado a realizar una serie de Estructuras espaciales, formadas por varios trabajos de gran tamaño, realizados al aire libre, ubicados en zonas emblemáticas de diversas ciudades del país.

Según refieren los especialistas, Tablones fue otra de las series de pintura en que trabajó, en la cual se muestra una variante de las líneas de color sobre fondo blanco y, junto con Miguel Otero Silva y Manuel Espinoza, dio a conocer el proyecto de creación de la actual Galería de Arte Nacional, continuando así con su labor en pos de la exhibición y divulgación del arte venezolano.

Participó, también, en el proyecto concebido por la Corporación Olivetti para rendir homenaje a Leonardo da Vinci, pudo representar a Venezuela en la XL Bienal de Venecia, celebrada en 1982 y, también, instaló en la Plaza La Democracia, en el Complejo Hidroeléctrico Raúl Leoni Hurí, Estado Bolívar, La Torre Solar, obra que, a su propio juicio, fue la más importante hasta ese momento.

Conozcan los amables internautas que trabajó en la ilustración del libro, de Orlando Araujo, Alejandro Otero, el niño que llegó hasta el sol. Además, con el artículo Solo quisiera ser puntual obtuvo el Premio Henrique Otero Vizcarrondo al mejor artículo de opinión publicado en El Nacional.

Con 75 obras, representó, en 1991, a Venezuela, en la XXI Bienal de Sao Paulo, y le fue otorgada una Mención Honorífica postmórtem, pues había fallecido en 1990, a los 69 años, dejando tras sí una prolija obra y numerosos premios recibidos, entre los que están:

Primer Premio y Mención Honorífica, Concurso de Carteles, II Exposición del Libro Venezolano, Caracas. Premio de Mérito Especial para Alumnos de la Escuela de Artes Plásticas, III Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de Bellas Artes, Caracas.

Se añaden, el Premio Andrés Pérez Mujica y Premio Emilio Boggie, III Salón Arturo Michelena, Ateneo de Valencia, Estado Carabobo, (1945). Premio CAVA, IV Salón D'Empaire, Maracaibo, Premio John Boulton, XVIII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de Bellas Artes, Caracas. 

También obtuvo el Premio Nacional de Pintura, XIX Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de Bellas Artes, Caracas. Mención Honorífica, V Bienal de Sao Paulo. Primer Premio, II Salón Interamericano de Pintura, Barranquilla, Colombia.  Premio Nacional de Artes Aplicadas (compartido con Mercedes Pardo), XXV Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de Bellas Artes, Caracas. Premio de Esmalte (compartido con Mercedes Pardo), Muestra Internacional de Artesanía Artística, Stuttgart, Alemania y la Mención Honorífica post-mórtem, XXI Bienal de Sao Paulo.

Curiosidades

Rafael Sanzio pintaba a los seres humanos, nada más y nada menos que ¡con seis dedos!, todo porque, durante el Renacimiento, se creía que las personas que contaban con ese número de dedos en la mano poseían un sexto sentido.Así como zumba y suena.

• “Yo no pinto para vivir, yo vivo para pintar. Yo disfruto pintando”, bella e interesante sentencia rubricada por el pintor y artista español Juan Lobillo (1961-actualidad).

• La utilización de materiales exóticos en la pintura ha sido una práctica fascinante y significativa a lo largo de la historia del arte. Algunos pintores del Renacimiento usaban lapislázuli, una piedra semipreciosa importada desde Afganistán, conchas trituradas e insectos. Estos materiales reflejaban el estatus y la riqueza de quien las encargaba.

Cuiusvis hominis est errare, nullius nisi insipientis in errore perseverare, que significa “Cualquiera puede errar, pero solo el necio persiste en su falta, se le atribuye al político, filósofo, escritor, jurista y orador romano Marco Tulio Cicerón (106 a. C.-43 a. C.).

• ¿Sabían los amables lectores que Magdalena Frida Carmen Kahlo y Calderón conocida como Frida Kahlo, fue una pintora mexicana.conocida por sus autorretratos y sus emociones intensas, que a menudo pintaba con su caballete en la cama debido a sus problemas físicos y al dolor que le causó un accidente de autobús en su juventud?