Las novelas que aún hoy agradan a los jóvenes

Amigas y amigos de la Gran Red de Redes, ayer 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, recibí, de manos del archiconocido amigo Cundo, un fabuloso regalo: nada más y nada menos que un ejemplar de la novela Mujercitas, que fue un éxito rotundo de Louisa May Alcott (1832-1888) y que es una obra realista, escrita desde el corazón.

Pero no es de la obra que quiero escribir —aunque está estrechamente ligada a ella—, sino de su autora, una escritora estadounidense que llegó a los lectores en libros juveniles con situaciones intimistas de la vida y la lealtad familiar de siglo XIX, que se convirtieron en clásicos de la literatura juvenil.

Hija de un educador y filósofo, cuyos proyectos ideales sostuvieron a la familia en la pobreza. Aunque no tenían dinero, fueron ricos en amistades, se preciaron con la de notables figuras de la época como Henry David Thoreau, Nathaniel Hawthorne y Ralph Waldo Emerson, de quienes Louisa recibió clases durante su infancia.

La joven rápidamente se dio cuenta que su padre era poco práctico respecto a mantener a su mujer y cuatro hijas. Su progenitor fundó una comunidad utópica, que fracasó totalmente, y ahí comenzó la preocupación de Louisa por el bienestar de la familia, lo cual se prolongaría durante toda su vida.

A la temprana edad de 16 años escribió su primer libro: Fábulas de flores, pero, como deseaba ser actriz, compuso algunas comedias; una de ellas fue aceptada por el Boston Theater, sin embargo, no llegó a ser representada.

Entre los años 1863 y 1869, aparecieron en la publicación The Atlantic Monthly, bajo seudónimo, algunos de sus expresivos cuentos, algunos escalofriantes y violentos.

Contrajo la fiebre tifoidea, debido a las nada saludables condiciones hospitalarias existentes durante la Guerra Civil estadounidense, en la que —como fervorosa partidaria de la causa abolicionista—, se ofreció como enfermera. Fue enviada a casa, pero nunca volvió a recuperar completamente la salud.

No obstante, la publicación de sus cartas en forma de libro, Hospital Sketches, en el cual demostró un agudo poder de observación y crónica, le proporcionó fama por vez primera, pues, además, llevaba una sana dosis de humor retrospectivo, todo lo cual le ganara su primer reconocimiento crítico.

Conozcan los amables internautas que llegó a impartir clases durante un breve período de tiempo y trabajó como asistenta, aunque siempre escribió relatos de misterios que se publicaron con seudónimo en varias revistas, con el propósito de mantener a su familia, la cual permanecía en la pobreza.

Finalmente, se dedicó a escribir, produciendo obras para ganar algún dinero al principio y, paulatinamente, trabajos más serios, que arrojaron, durante su vida, una prolífica obra de cerca de ¡300 títulos! de diversos géneros.

Sus obras más famosas son Mujercitas, una novela que no solo rompía con algunas conductas impuestas a la mujer, sino que guardaba la promesa de que las féminas podían ser libres para hacer lo que quisieran y ser como quisieran, aunque luego la obra mostrara otras realidades y obstáculos.

También, Hombrecitos y Los muchachos de Jo, que se consideran clásicos y, su novela Estados de ánimo, fue considerada por la crítica de prometedora.

En 1865 marchó a Europa y, dos años después asumió la dirección de una revista para niños, Merry's Museum. Luego de la literatura juvenil, escribió Un moderno Mefistófeles, donde abordó, nada más y nada menos que la historia de los esfuerzos de una mujer joven, para escapar a la seducción de un personaje diabólico con el que su marido ha hecho un pacto faustiano.

Esta novela, junto a Un susurro en la oscuridad, de tema similar, fueron publicadas  póstumamente. Escribió también La herencia, y aquí les dejo una curiosidad: esta obra estuvo inédita hasta 1997, ¡así como zumba y suena!

Fruto de la creación y el talento de esta prolija escritora están: Fábulas de flores, La rosa de la familia: un cuento de hadas, Mañana-Glorias y otros cuentos, La clave misteriosa y lo que abrió sus puertas, Tres historias proverbio (incluye La clase Kitty Día, Tía Kipp y Arte de Psique.

Entendidos en la materia resaltan la buena acogida de sus piezas Una extraña isla, la segunda parte de Mujercitas (que también se le conoce como Buenas esposas), Escucha peligrosa, Una moda de Old Girl y varias más.

El llamado séptimo arte no se mantuvo al margen y demostró especial interés por Mujercitas y, bajo la dirección de George Cukor, se llevó a la pantalla grande una hermosa versión cinematográfica en 1933, interpretada por Katharine Hepburn, a partir de este filme, creció de manera considerable, en muchos países, la atracción por la novela escrita por Louisa May Alcott.

Por si resultara poco, otra versión de la novela, con Elizabeth Taylor como protagonista, fue llevada al celuloide en 1949 por el director Mervyn LeRoy y, 45 años más tarde, la directora Gillian Armstrong adapta una vez más la novela para exponerla en la pantalla gigante, esta vez con Wynona Ryder y Susan Sarandon como protagonistas.

La destacada escritora, de sorprendente personalidad, dotada de gran seducción, animada por impulsos humanitarios y protectora de muchas buenas causas, escribió novelas de gran frescura que todavía hoy agradan a los jóvenes. Falleció, precisamente, el mismo día que su padre era enterrado, dejando para la posteridad una prolífica y variada obra literaria.

Ah, y no se me puede olvidar recomendarles que busquen y lean la novela Mujercitas —muy apegada a la vida real de la autora y de su familia—, porque, como dice el psicólogo y profesor Manuel Calviño, “vale la pena”.

Curiosidades

• “Los libros nos dan consejos que no se atreverían a darnos nuestros amigos”, sentencia rubricada por el escritor, dramaturgo, libretista y político francés Jean-Nicolas Bouilly (1763-1842)

• Sepan los amables internautas que las tortugas no tienen orejas, pero no son sordas. Así como zumba y suena. Resulta que las aletas delgadas de la piel recubren los huesos internos del oído, que reciben vibraciones y sonidos de baja frecuencia; como sus caparazones proporcionan un alto grado de protección, las tortugas no han desarrollado las capacidades auditivas avanzadas.

• La esencia de un minilibro radica en su capacidad para condensar; es decir, no solo se trata de reducir el tamaño de las páginas, sino de destilar el contenido, el diseño y la encuadernación a su forma más pura y esencial, lo cual exige un nivel de detalle y precisión tanto en la escritura como en la producción.

• Conozcan los amables lectores que el famoso medicamento para la disfunción eréctil, conocido como Viagra, fue descubierto de manera inesperada. Originalmente, se desarrollaba para tratar la angina de pecho, pero los investigadores notaron un efecto secundario inusual: ¡un aumento significativo en la función eréctil! Lo cierto es que este descubrimiento cambió el rumbo de la medicina y... la vida de muchas personas.

• “Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo”, sabia sentencia rubricada por John Steinbeck (1902-1968), escritor estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura en 1962.