Ruido silencioso: Experto advierte que 60 decibeles mantenidos ya dañan la salud

Aunque muchos asocian la contaminación sonora solo con molestias pasajeras, el doctor Leonel Abreu Fernández, funcionario de la Subdirección de Salud Ambiental, del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, en Ciego de Ávila , alerta que el ruido mantenido en niveles aparentemente moderados —a partir de los 60 decibeles— ya constituye un peligro real para el organismo humano.

En entrevista exclusiva con Invasor, el especialista precisó que si bien las normativas cubanas establecen límites permisibles según horarios y entornos, alrededor de los 70 decibeles mantenidos puede aparecer el trastorno sobre el órgano de la audición y el equilibrio, pero incluso desde los 60 decibeles mantenidos hay evidencias de daño a la salud humana.

El doctor Abreu explicó que los efectos no se limitan al sistema auditivo, pues el ruido afecta todos los sistemas del organismo. Entre las consecuencias mencionó alteraciones cardiovasculares como aumento de la frecuencia cardíaca e hipertensión arterial, trastornos del sueño —señalando que el insomnio nunca se asocia directamente a niveles altos de ruido—, desórdenes endocrinos y gástricos con aumento de la secreción hormonal y gástrica, así como problemas articulares derivados de las vibraciones que acompañan al ruido.

Ante la pregunta sobre el papel de Salud Pública en la aplicación de la Ley 150 de 2024, el funcionario detalló que la institución forma parte de las comisiones municipales y provinciales de enfrentamiento a las ilegalidades y la indisciplina social. Salud Pública recibe las quejas de la población y las tramita con otros organismos, y a través de la Inspección Sanitaria Estatal se inspeccionan las fuentes generadoras de ruido —centros de trabajo, trabajadores por cuenta propia, etc.— y se dictan medidas para mitigar o erradicar los niveles altos. El instrumento legal que respalda estas acciones es el modelo de Inspección Sanitaria, y si los administrativos o personas naturales incumplen, intervienen el Ministerio del Interior, la Dirección de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, y Vivienda.

En cuanto a la prevención, el doctor Abreu insistió en que la educación sanitaria es la principal herramienta. Recomendó disminuir el tiempo de exposición a fuentes de ruido intenso, usar protectores auditivos como tapones u orejeras en el entorno laboral, y en el hogar bajar el volumen de radios, televisores y equipos de música.

Advirtió especialmente sobre los jóvenes, que en espacios cerrados escuchan música muy alta sin asociar que este daño es progresivo y acumulativo, pues no aparece de inmediato salvo exposiciones muy elevadas en poco tiempo.

En el plano laboral, además de los protectores, instó a respetar los decibeles permitidos por puesto de trabajo, dar mantenimiento técnico preventivo a los equipos para reducir ruido y vibraciones, y realizar audiometrías periódicas a los trabajadores expuestos para detectar de forma temprana la hipoacusia. “Muchas veces minimizamos el ruido y pensamos que no es importante —concluyó el especialista—, pero es un contaminante ambiental muy serio. Prevenir es vital”.