Al cierre de febrero de 2026, los principales indicadores de accidentalidad en la provincia muestran una reducción respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, el análisis cualitativo de los siniestros revela una tendencia que preocupa a las autoridades.
Siempre que ocurre un accidente, es cada vez más probable que sea grave o mortal. Así se expuso en el análisis de la Comisión Provincial de Seguridad Vial (CPSV), con datos de la Jefatura Provincial de Tránsito.
En los dos primeros meses del año se registraron en el territorio 17 accidentes, lo que representa nueve menos que en 2025; tres fallecidos, doce menos; y 19 lesionados, veintiuno menos.
En términos cuantitativos, los tres indicadores fundamentales mejoraron. Pero el dato alentador no debe ocultar una realidad más dura: el porcentaje de siniestros con consecuencias graves sigue siendo alto.
“El 67 por ciento de los accidentes generaron lesionados y el 33 por ciento tuvo consecuencias fatales”, advirtió Sonia Hernández Talavera, especialista principal de la CPSV. “Esto confirma una elevada peligrosidad en la ocurrencia de los hechos”.
En otras palabras: aunque hay menos accidentes, cuando ocurren, las posibilidades de muerte o lesiones graves son, inaceptablemente, altas.
La siniestralidad se concentra en dos franjas horarias bien definidas. Entre las 15:00 y las 18:00 horas se registra la mayor incidencia de accidentes, mientras que el horario de 21:00 a 00:00 es el de mayor letalidad, al concentrar el total de los fallecidos.
El estudio de las causas confirma un dato demoledor pero esperanzador a la vez: todos los accidentes estuvieron asociados al factor humano, lo que los convierte en hechos prevenibles.
La pérdida de control del vehículo es la causa principal, responsable del 50 por ciento de los accidentes y del 60 por ciento de los lesionados. A esta le siguen conductas como la distracción, el irrespeto a las normas de tránsito y la imprudencia al conducir.
Un dato relevante es que no se reportó consumo de alcohol en los hechos analizados, lo que refuerza la incidencia de conductas inadecuadas más allá de la ingesta de bebidas alcohólicas.
Los vehículos del sector particular protagonizaron el 75 por ciento de los siniestros. Dentro de ellos, las motocicletas son las más letales, pues incidieron en el 50 por ciento de los accidentes y estuvieron presentes en el 100 por ciento de los fallecidos. De este modo, la motocicleta se consolida como el medio de transporte de mayor peligrosidad en el territorio.
Por municipios, Ciego de Ávila reporta la mayor cantidad de hechos, con siete accidentes, dos fallecidos y ocho lesionados, seguido de Morón, con seis accidentes y cinco lesionados.
En cuanto al comportamiento de los indicadores, los municipios de Primero de Enero y Venezuela muestran incremento en accidentes y lesionados, mientras Chambas reporta incidencia en fallecidos. Otros territorios como Majagua, Florencia y Ciro Redondo evidencian disminución en varios parámetros.
Los siniestros ocurrieron en vías en buen estado, lo que reafirma el peso exclusivo del factor humano. Predominaron las colisiones entre vehículos en marcha y los choques contra obstáculos fijos, estos últimos con mayor letalidad.
El Mayor Alexander Sánchez González, jefe de la Dirección Provincial de Tránsito, informó, que como parte de las acciones de prevención y control se intensifica el enfrentamiento a las violaciones de tránsito, con la imposición de multas, el retiro de licencias y la detección de numerosas infracciones, especialmente, por conducción sin licencia y otras violaciones de la ley.
Reiteró que, aunque los resultados muestran una disminución en los indicadores, la peligrosidad de los accidentes, exige reforzar la percepción de riesgo y el cumplimiento de las normas de tránsito.
La disciplina vial, la responsabilidad individual y el respeto a las regulaciones, continúan siendo factores determinantes para preservar la vida en las carreteras avileñas.