La presencia de la enseña nacional de la República Bolivariana de Venezuela, cual simbólica gratitud —y viceversa— y la bandera de la estrella solitaria de Cuba, selló este viernes, en la plaza de la Casa de Cultura Joseíto Fernández, el homenaje póstumo del pueblo de Primero de Enero a los 32 cubanos caídos en la nación de Bolívar el pasado 3 de enero, durante el cumplimiento de su deber.
Los trabajadores, estudiantes y pueblo en general, presentes en la congregación, se sumaron al mensaje de la alocución de la joven Jeila Guerra Quesada, del Instituto Preuniversitario Roberto Espino Ávila, de la cabecera municipal, quien alegó que “luego de recibir los restos mortales de nuestros héroes en la Patria tenemos la convicción profunda de repudiar más que nunca al opresor, pues la valentía y el coraje son cualidades esenciales de los revolucionarios comprometidos con la independencia. El sacrificio de todos es la prueba viva de que la lucha por la justicia y la libertad no conoce fronteras”.
La representante de las nuevas generaciones refirió que “ellos demostraron la solidaridad sin límites que caracteriza a la nación cubana. Dieron sus vidas por un sueño común: un mundo más justo, solidario y libre de opresión. Hoy no alcanzan las palabras que puedan calmar el dolor y sepa el yugo opresor —sentenció— que nadie le tiene miedo, aquí estamos firmes, certeros. Damos un sí por la gloria de los cubanos valientes que se sumaron a la historia”.
A tono con la solemnidad del encuentro, irrumpieron las palabras de Daimy Zamora Arteaga, miembro del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba y su primera secretaria en Primero de Enero.
La dirigente manifestó que los combatientes de la Isla murieron mientras cumplían misiones solicitadas por instituciones venezolanas homólogas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT).
Argumentó que “el sacrificio de estos 32 hermanos no será olvidado. Sus memorias inspiran hoy y siempre nuestro compromiso inquebrantable con la justicia, la solidaridad y la unidad. El pueblo cubano hace suyo el dolor de sus familiares y compañeros; frente a este criminal hecho ratificamos nuestra autodeterminación de luchar. Somos un pueblo de Patria o Muerte y mientras haya un cubano de pie con el corazón latiendo por su patria, la bandera de la Revolución no caerá”.
Con el eco del significado del color blanco presente en sus vestuarios, en alegoría a la pureza de los ideales cubanos, una representación del pueblo del otrora batey Violeta patentizó su rechazo a las acciones del terrorismo de Estado fomentadas por el gobierno actual de los Estados Unidos.
El tributo con honor y gloria de los pobladores de Primero de Enero a los combatientes caídos en la nación de Bolívar, forma parte del homenaje y agradecimiento de los cubanos en todo el país a estos valerosos hombres, víctimas del horrendo crimen perpetrado bajo el mandato del presidente Donald Trump.
