Costa Rica cierra su Embajada en La Habana y limita relaciones con Cuba a nivel consular

La decisión, adoptada sin argumentos y bajo evidente presión de Estados Unidos, fue calificada por Cuba como un acto inamistoso y una sumisión a la política agresiva de Washington contra la Isla.

El gobierno de Costa Rica anunció este martes el cierre de su Embajada en La Habana y la limitación de las relaciones bilaterales con Cuba al ámbito estrictamente consular, una decisión que, según denunció el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex), fue adoptada bajo presión de Estados Unidos y sin considerar los intereses del pueblo costarricense.

Mediante una Nota Diplomática entregada el pasado 17 de marzo a la Cancillería cubana, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica comunicó de manera unilateral —y sin ofrecer justificación alguna— el cierre de su sede diplomática en la Isla.

En el mismo documento, las autoridades ticas solicitaron a Cuba, invocando una presunta e infundada reciprocidad, el retiro del personal diplomático acreditado en San José, limitando su presencia únicamente a funcionarios consulares y administrativos.

La medida, según notificó el gobierno costarricense, entrará en vigor a partir del 1ro. de abril.

Durante una conferencia de prensa celebrada este 18 de marzo, el presidente costarricense, Rodrigo Chaves Robles, intentó justificar lo que la Mayor de las Antillas ya consideraba un “acto inamistoso”.

Sus declaraciones, calificadas por el Minrex como “irrespetuosas”, incurrieron en lo que la diplomacia cubana describió como una burda manipulación de la historia y la realidad de la nación caribeña.

En un comunicado oficial emitido en la tarde de este miércoles, el Minrex expresó su contundente rechazo a las palabras de Chaves, a quien calificó de ignorar la responsabilidad directa que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos ha tenido en el agravamiento de la situación económica y el deterioro de las condiciones de vida del pueblo cubano. “Hecho reconocido a lo largo de los años por el propio gobierno costarricense”, enfatizó la nota.

La Cancillería cubana fue tajante al calificar la decisión como arbitraria y evidencia de la subordinación del gobierno de Costa Rica a la política de Washington. "Se trata de una decisión evidentemente adoptada bajo presión y sin tener en consideración los intereses nacionales y de ese pueblo hermano", reza el texto.

Para La Habana, el cierre de la embajada costarricense no es un hecho aislado, sino un eslabón más en la ofensiva de Estados Unidos contra la Revolución cubana.

El gobierno de la Isla considera que, con este paso, Costa Rica se suma a los renovados intentos de Washington por aislar a Cuba del resto de las naciones de Nuestra América y se hace partícipe de una escalada agresiva que ha sido ampliamente rechazada por la comunidad internacional.

A pesar de la ruptura a nivel diplomático, La Habana quiso dejar claro que los lazos entre los pueblos permanecen intactos. “Al igual que hace 60 años, fracasará en el empeño. Nada podrá distanciar a los pueblos de Cuba y Costa Rica, unidos por lazos indisolubles de una historia común, abonada por grandes próceres de la independencia cubana como Martí y Maceo”, concluye el comunicado firmado en La Habana, a 18 de marzo de 2026.

La decisión del gobierno de Rodrigo Chaves representa un giro radical en la relación bilateral y coloca a Costa Rica en una posición alineada con las medidas más hostiles impulsadas desde Washington contra el gobierno cubano.