Ciego de Ávila rindió tributo a Raúl Castro en el aniversario 95 de su natalicio

Con campanadas que resonaron como un eco de la historia, el Museo Provincial Coronel Simón Reyes Hernández abrió sus puertas a una jornada de profundo fervor revolucionario para celebrar el 95 aniversario del natalicio del General de Ejército Raúl Castro Ruz.

La campana centenaria de la locomotora La Cuenca –veterana de las gestas mambisas, que transportó pertrechos durante la Guerra de Independencia y que hoy es símbolo de resistencia– fue la encargada de marcar el inicio del homenaje.

El honor de tocarla recayó en el Dr. Miguel Rodríguez, presidente del Consejo de Ciencias Sociales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en la provincia, quien, junto a un pionero, dio las tres campanadas reglamentarias ante los avileños que acudieron al patio del museo.

tributo2.jpg4La instantánea une a la generación que forjó la Revolución con la que garantiza su continuidad

Entre los asistentes se encontraban la presidencia provincial de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), una representación del Citma, miembros de la dirección política de la Región Militar, el decano de la Escuela Provincial del Partido Mártires de Bolivia, Eduardo Díaz, junto a historiadores, especialistas de cultura y del Archivo Histórico.

Se destacó la presencia de la Cátedra Honorífica Pensamiento de Fidel Castro Ruz, de la Universidad Máximo Gómez Báez, la FEU, la UJC y estudiantes de cuarto a sexto grado.

Miguel Rodríguez, visiblemente emocionado, cedió el protagonismo a la palabra viva del líder.

tributo3“Celebramos a un genuino cuadro revolucionario que ha encabezado los principales momentos de este proceso histórico”, afirmó, mientras mostraba una página del periódico Granma que inmortalizó el histórico VIII Congreso del Partido

En dicho Congreso, Raúl sellaba su legado con una promesa hoy más vigente que nunca: “Nadie lo dude: mientras viva, estaré listo con el pie en el estribo para defender la patria, la Revolución y el socialismo. Nunca dejaré de militar como un combatiente revolucionario más, dispuesto a aportar mi modesta contribución hasta el final de la vida”.

A partir de ese instante, la palabra se convirtió en viaje por la historia. Ángel Cabrera Sánchez, Historiador de la Ciudad, trenzó el sentimiento patrio con referencias a la bandera, a los versos de Bonifacio Byrne y a la urgencia de defender la soberanía frente a las tensiones injustas del gobierno estadounidense.

tributo4En su intervención, puso el acento en los jóvenes que hoy protagonizan la salvaguarda de la historia avileña, mencionando a Alejandro Barrios, líder de proyectos en la universidad del territorio

Eduardo Díaz, desde el rigor del dato, reconstruyó los primeros días de 1959. Recordó al Raúl que, desde Santiago de Cuba, asumió los tribunales populares revolucionarios, que el 19 de enero advirtió con firmeza que cualquier alzamiento sin causa justa sería enfrentado, y que el 2 de febrero fue designado segundo jefe de las Fuerzas Armadas.

Fue entonces cuando el Consejo de Ministros le encomendó una misión que cambiaría el país: la implementación de la Ley de Reforma Agraria, firmada el 17 de mayo de ese año.

Díaz rememoró la reacción de la burguesía aliada a intereses norteamericanos y un capítulo doloroso de manipulación imperial: la Operación Peter Pan, un plan encubierto que entre 1960 y 1962 separó a más de 14 000 niños cubanos de sus familias, enviándolos a Estados Unidos bajo falsas promesas de protección.

En las palabras finales se leyeron las felicitaciones enviadas por el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz‑Canel:

tributo5 “Llegar a noventa y cinco años con el pie en el estribo y una hoja infinita de servicios a la Patria no es suerte: hay esfuerzo. Su larga vida es un triunfo del amor que ha dado a su pueblo y que hoy el pueblo le devuelve. Ningún odio podrá jamás contra el escudo blindado de este innegable afecto”

A nombre del Museo Provincial, los anfitriones agradecieron especialmente a los historiadores Ángel Cabrera Sánchez y Eduardo Díaz y dieron paso a la música.

La cantautora Oristela Pérez Betanzos y el trovador Héctor Luis de Posadas entonaron Oración del remanso, del argentino Jorge Fandermole, una pieza que habla del río como memoria y esperanza, uniendo simbólicamente la patria grande latinoamericana.

El broche de cierre lo pusieron las consignas que retumbaron bajo el cielo avileño: “¡Viva la Revolución Cubana!”, “¡Viva el 95 aniversario del natalicio de Raúl Castro Ruz!”.