Embadurnados de pintura, polvo y olvido

Una de tantas tarjas explica dónde radicó la emisora radial CMJH, pero soporta similares embates, los de la irreverencia, que otras en la ciudad de Ciego de Ávila

Es posible caminar y caminar, sin rumbo fijo, al encuentro de un pedazo de historia. Porque el devenir queda sembrado no solo en libros y publicaciones periódicas, en el anecdotario de los más longevos, en leyendas y relatos anónimos que burlan las barreras del tiempo.

Como quien espera encontrar la sorpresa, el caminante recorre metro a metro el centro de la ciudad. Ciego de Ávila vive una mañana intensa, las personas apenas encuentran segundos para el saludo. Unos buscan alimentos de primera necesidad, parte del aseo personal, la bebida refrescante en este mes de junio, el dinero que hará posible la subsistencia. Sonríe la viejita que suele recorrer el tramo con su pócima de café y refranes. Otros avanzan sin rumbo fijo, perdidos...

Tropieza el andarín con la tarja que le hace pensar, por un instante, en ese despreciable modo de andar por este mundo, embadurnados de pintura, polvo y olvido, sin percatarnos de que la más elemental de las señalizaciones suele convertirse en tarjeta de presentación de un pasado que merece, cuando menos, respeto.

No puede sustraerse a la tentación de hacer la foto que algunos calificarán de subversiva; probablemente, a su autor le endilgarán los peores adjetivos.

Pero es la imagen misma, la que da cuenta de la ofensa. “En este sitio radicó la emisora CMJH, fundada en 1931 por Luis Marauri Mendoza”, reza el texto en su parte superior, y casi al instante, al caminante le dan ganas de quitarse el sombrero (que no trae), a manera de presentación de disculpas.

En los bajos del edificio 12 plantas, el más alto de la Ciudad de los Portales, pulula la vida desde hace muchísimo tiempo. Bárbaro Ricardo Martínez Hortelano —quien, sin ser un profesional de la investigación histórica, indaga en aristas interesantes de la vida avileña— publicó la vieja foto en su perfil en Facebook. Dijo que allí radicó el hotel Las delicias, desde la fecha de su inauguración, el sábado, 2 de enero de 1909.

Y se hizo acompañar en la red de redes por el anuncio comercial que apareciera en el periódico local El Pueblo, en la edición correspondiente al 15 de agosto del propio año: “En este espléndido Hotel, situado frente al Parque, y montado según las exigencias del gusto moderno, hallarán los señores pasajeros cuántas comodidades puedan apetecerse”.     

hotel2Tomada de Facebook/Bárbaro Ricardo Martínez HortelanoHotel Las Delicias

Llovió mucho hasta que el inmueble deviniera sede, en la segunda planta, de la emisora CMJH, La voz de la RCA Víctor, contigua a la residencia de su creador y figura esencial en la historia de la radio en la ciudad.

El investigador Jorge Rivas Rodríguez sostiene que “en 1932 Luis Marauri Mendoza, administrador y redactor jefe de la revista Alma Ilustrada, cuyo propietario era Arturo Delgado Pérez, continuó el negocio radial (…), al crear su propia planta en una zona cercana al hospital y años más tarde se traslada para la calle Honorato del Castillo número 37,  frente al céntrico parque Martí. Su dueño, amén de periodista también ejercía como locutor”.

Disienten Alejandro Hernández Álvarez, Kenia González González y Noemí Milián Rosa, autores de Hitos de la historia de la radio y la locución en Ciego de Ávila: “El 1 de septiembre de 1931 se inaugura la CMJH, La Voz de la RCA Víctor, sale al aire por la frecuencia 1016KHz, a través de un pequeño transmisor ubicado en un cuarto de la casa de su dueño Luis Marauri Mendoza. En 1935 se muda para la calle Honorato del Castillo, frente al Parque José Martí, donde mejora sus equipos y comienza a transmitir por los 136KHz (…)”

Más allá de si fue en 1931, o en la siguiente temporada, cuando apareció la CMJH, y de la fecha precisa en que se instaló en su escenario final, lo cierto es que llenó toda una época, sin obviar que fue allí donde inició su brillante trayectoria profesional Antonio Eduardo Martín Sánchez, Eddy, quien a los 14 se estrenó como redactor de un noticiero deportivo.

Otra instantánea del pasado revela un costado de la instalación, y el estacionamiento de medios de transporte en la zona que por mucho tiempo devino lugar de traslado de los pasajeros, terminal de ómnibus incluida, hasta mediados de 1974.

punto3Tomada de Facebook/Bárbaro Ricardo Martínez HortelanoPunto de partida o llegada en el corazón de la ciudad

Por último, Martínez Hortelano publica otra foto, facilitada por Noisy Espinosa González, cuando se apreciaba en 1950 un ambiente festivo en torno al parque más importante de la ciudad. Quien acerque la imagen a su extremo superior derecho podrá leer “Radio-emisora CMJH. La voz de la RCA Víctor”, y sobre el balcón de la planta radial, extendida, una tela con el nombre Gerardo Vázquez Alvarado, de los principales propietarios de la región, terrateniente y candidato a las elecciones de turno.

asociacion4Tomada de Facebook/Bárbaro Ricardo Martínez HortelanoEn 1950 persiste la CMJH, pero en la parte inferior radica entonces la sede de la Asociación Canaria

Tres fotos de época pueden bastarle al caminante para interiorizar que el tiempo pasa, y a una vez, impregna de olores, sentimientos y sentidos los escenarios. Así, el ayer interconecta con los días que corren, y los que vendrán. ¡Y hay de quien no entienda los encadenamientos que trae el devenir, y reniegue de las jugarretas, emboscadas y lecciones del tiempo!

Tiene entonces una reacción que roza con el desatino. Quiere regresar a la tarja. Y limpiarla, pulirle la superficie mancillada, besarla. Luego toma un segundo aire en medio de la canícula, intenta compartir interrogantes:

¿De qué modo y en qué proporción vivimos embadurnados? Esto es embarrados, manchados, pintarrajeados del olvido que nos convierte en insensibles. ¿Hasta qué punto andamos como esa tarja —una de tantas—, mal vestida de pintura irreverente, ajenos, divorciados del pasado que siembra el presente?