Franklin López Agustín acaba de ser nombrado director de Los Tigres en la 65 Serie Nacional de Béisbol. Invasor no demoró en saber de las pretensiones del ex pelotero del municipio Primero de Enero, bien recordado por la afición por aquel "jonron de la palmita".
En un principio, me costó asimilar la noticia, es verdad, yo soñé un día serlo, pero ahora cuando se hizo realidad, me pareció una mentira. ¡ Mira que dirigir a Los Tigres, al equipo que le dediqué mi vida durante nueve años!
De pequeño escuché que "las cosas llegan, porque tienen que llegar", pero no es fácil estar al frente de un equipo, que antes tuvo de directores a mis compañeros de aquella década del 90. De verdad, es algo que me compromete. Nada de hacer compromisos de que vamos a ocupar este o más lugar, pero si puedo ya afirmar que todas mis energías las dedicaré a que el nombre de Tigres suene bien lindo, como cuando aquel primer título del 2011.
No voy a traicionar, por demás, a mis compañeros Roger Machado, Yorelvis Charles y Dany Miranda. Cada uno de ellos, en su momento, hicieron lo que tenían que hacer por el equipo. Si algo me preocupa, es no estar a la altura de ellos.
Por cierto, como me jode que anden diciendo por ahí que Dany y yo éramos enemigos, que nos pedíamos la cabeza, cuando lo único cierto es que fuimos rivales en lo deportivo, pues nos desempeñábamos como receptores y desde luego que queríamos ser mejor que el otro. Pero lo que no tienen en cuenta es que, al final, ambos estuvimos en el Cuba campeón mundial juvenil.
Si de carácter se trata, tanto el como yo, éramos bien "difíciles" y le dimos dolores de cabeza a los entrenadores. No obstante, quiero dejar algo claro: después que dejamos el béisbol como atletas, nos convertimos en buenos amigos.
Yo fui, como fui, cuando jóven.Y no reniego de eso. Ahora, a mis 47 años, hago las cosas desde otras perspectivas. Soy el mismo Franklin, pero con un proceder distinto.
Ahora mismo, tres de los entrenadores que trabajarán conmigo, fueron mis profesores cuando yo me iniciaba como atleta. Lo primero que les dije es que seguiré aprendiendo con ellos. Seria mi suicidio como director de Los Tigres si me divorcio de la experiencia y sabiduría de José Hernández, Dario Cid o Pedro Gallon.
¿ Qué si olvidé el jonrón, que no lo fue, ese que ahora llaman el de "la palmita"? Resultó injusta la decisión de los árbitros, pero con los años, aquel hecho lo recuerdo con satisfacción y es que ese batazo se lo di a Omar Luis, un lanzador que en ese momento era de los mejores de Cuba.
No debí retirarme tan apresuradamente.. Solo jugué nueve temporadas, pero cuando se es joven uno piensa y decide a la carrera. A mí luego me hizo mucho bien, la familia y tener hijos. No es que ahora sea otra persona, pero ya no veo las circunstancias ni tan difícil ni tan fácil.
¿Qué cuál será mi filosofía de dirección con Los Tigres? No dudo de que me equivocaré más de una vez en lo táctico, pero si puedo asegurar que no faltará disciplina en nuestro grupo de muchachos. Cualquiera de ellos puede ahora solicitar la baja, pero los que se queden deben estar listos para entregarse con todo a las aspiraciones con las que quiero que siempre salgan al terreno. Mi pretensión es que cada uno de los 75 juegos ellos lo tomen como si discutieran el campeonato. Ahora queda dedicarnos por entero a los entrenamientos. Los Tigres rugirán alto.