Moisés Bravo Torres es bien conocido entre la familia del baloncesto avileño, deporte al cual ha consagrado más de 50 años de su vida. Nacido el 3 de septiembre de 1962 en Ciego de Ávila, su trayectoria comenzó participando en juegos escolares y juveniles nacionales, donde representó a los equipos de Camagüey y Ciego de Ávila.
En 1982, inició una de las etapas más significativas de su vida, su carrera como entrenador y director de equipos. Desde entonces, ha dejado una huella imborrable en el baloncesto de la provincia, logrando resultados sobresalientes en torneos nacionales de diversas categorías. Su trabajo más reciente incluye la notable actuación del equipo femenino Las Sirenas, que alcanzó el cuarto puesto en la Liga Superior.
Uno de los hitos más memorables en su carrera fue su participación en la captación de atletas junto a Rogelio del Sol, Pambo y Omar García, que formaron parte del histórico equipo Los Búfalos, el cual logró conquistar 10 títulos nacionales, consolidándose como uno de los más exitosos del baloncesto cubano. Además, fue uno de los fundadores de la Escuela de Iniciación Deportiva (Eide) Marina Samuel Noble, donde trabajó durante muchos años, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de deportistas.
No solo se ha dedicado a la enseñanza y entrenamiento, sino que también ha buscado constantemente su superación profesional. Ha participado en clínicas nacionales e internacionales, obteniendo conocimientos que ha aplicado en su labor diaria. Su colaboración con figuras destacadas como Jesús Martus es testimonio de su deseo de estar siempre a la vanguardia en el desarrollo del baloncesto.
Procedente de una familia con tradición deportiva, su padre Alberto defendió en la década del 50 el jardín derecho del equipo de béisbol Deportivo Avileño y su hermano también brilló como corredor de 100 y 200 metros.
Con más de cinco décadas de trayectoria, reconoce que su mayor satisfacción es ver como muchos de sus discípulos han participado en múltiples certámenes, pero fundamentalmente verlos realizados como profesionales de diferentes sectores varios vinculados al deporte, también le reconforta el hecho de haber vivido una de las etapas más importantes del baloncesto, tanto en el sector masculino como femenino y tener fuerzas para continuar en la formación de nuevos atletas en el Combinado Deportivo Número Uno, del municipio cabecera. igualmente manifestó el agradecimiento por el homenaje recibido junto a otros veteranos en el Te Deportivo desarrollado en la Sala de Historia Antonio Ñico García, donde intercambiaron figuras que hacía varios años no lograban este propósito.
Hoy con 63 años se siente en plenitud de facultades para seguir adelante en pos de nuevos triunfos.