En Ciego de Ávila, fue inaugurado el domingo 15 de noviembre de 1942 el estadio Deportivo Avileño, con capacidad para unas 3000 personas. El juego de apertura fue entre el equipo local y el Teléfonos, de La Habana, entre los mejores de la época.
Este fue un viejo anhelo de los avileños que, desde las primeras décadas del siglo XX, disfrutaban de juegos organizados de béisbol pero, en instalaciones que no tenían esas condiciones, como los terrenos del Principal Park y el Vista Hermosa Park, así como los denominados placeres en diferentes sitios de la ciudad.
A su edificación contribuyeron Andrés Guerra Guerra, la firma comercial Regalías el Cuño y la Corte Suprema, que auspicio actuaciones en el teatro Principal.
Aquel hecho impactó a los aficionados que acudían cada fin de semana a presenciar los partidos.
Por allí pasaron varios de los mejores jugadores de Cuba como Martín Dihigo, Limonar Martínez y Jiquí Moreno, sin olvidar a los avileños Alberto Bravo, Cocoa Montero, Tapón Benedico, Pinocho Suárez, Teófilo Pérez, entre otros.
Un hecho inolvidable aconteció en 1943, con la serie entre el Deportivo Avileño y el conjunto de República Dominicana, dirigido por Burrolote Rodríguez, que procedia del Campeonato Mundial celebrado en La Habana.
También, fue escenario de carteles boxísticos y partidos de fútbol con la presencia de atletas de distintas regiones de la Isla.
Poco duró la felicidad a los amantes de nuestro deporte nacional pues, al no tener ayuda gubernamental para el pago a los atletas y las acciones de mantenimiento, el 25 de diciembre de 1946 comenzó su demolición.
Unos meses después, del Deportivo solo quedaba el recuerdo, el terreno fue vendido en parcelas y, en la década del 50, en su lugar se levantó el parque Juanita, hoy Alfredo Gutiérrez Lugones, en el reparto Vista Alegre.
A pesar de su corta duración, dicha instalación, forma parte inseparable de la historia del béisbol en el territorio avileño.