Mis paisajes, de Abel Denis

La galería Raúl Martínez vuelve a ser el aposento para una parte de la inmensa obra de Abel Denis en su 75 aniversario de vida artística

Una expectadora se irguió del cuadro y, al verme, exclamó, “qué lindo, ¿verdad?”. En sus ojos habia esa misma luz retratada, emociones encontradas, alegría, asombro. Y esa es la muestra más legítima de cuánto puede llegar al pueblo una manifestación artística bidimensional, hecha a mano y con el sempiterno olor a óleo, firmado por el maestro Abel Denis.

Una exposición de sus 17 paisajes y reseñada además por el historiador de la ciudad Ángel Cabrera y la especialista Mayslett Sánchez Clemente quien tuvo el protagonismo de las palabras del catálogo, fue el agasajo por los 75 años dedicado al paisajismo siempre con el óleo como vehículo para reflejar toda cubanidad y con garras de continuidad de una tradición.

“Ese pigmento es el camino para llegar al paisaje”, le confiesa el artista a Invasor, “y soy doblemente feliz en cada exposición que hago porque es la oportunidad que tengo de que la gente vea mis cuadros y den sus valoraciones”.

La ocasión también fue propicia para que la sociedad martiana en voz de su presidenta Odalys Sánchez, rememorara con pinceladas la vida útil de este pintor de 83 años que aún acompaña a la Patria desde su mar de Punta Alegre, los matojos de Majagua, y el reconocimiento de cada poblador que se reconoce en esas pinceladas.

El vicepresidente de la Unión Nacional de Periodistas de Cuba (Uneac) en la ciudad de los portales, Alberto Fernández Pena, reafirmó que el trabajo pictórico de Abel Denis es la muestra de un artista de pura cepa que está en constante creación y exponiendo en cada espacio que se brinde para sostener su obra y relevarla al mundo.

La constancia pictórica de Abel es uno de sus atributos más recurrentes y admirables, asunto que le da armonía a su obra y actitud ante la vida, lo que consigue seguir siendo un referente para las futuras y actuales generaciones, como bien dijera Osvaldo Gutiérrez Gómez, presidente de la filial de Artes Plásticas de la Uneac, presente en la velada.

Ante un público diverso no solo en generaciones, sino, también en representación institucional, Abel se mostró agradecido y atento a todas las nuestras de cariño.

Mis paisajes, establecida con obras que recorren los años 2024 y 2025, y otros anteriores, es una muestra de su sagacidad pictórica, de su gusto por la pincelada emotiva, por la luz protagonista de los campos cubanos y por el agua, matriz de toda cubanidad.

Parte de ella ya estuvo expuesta en la galería Azagaya de la Uneac; en en el municipio de Chambas, “de donde nacieron la casi totalidad de la misma con un deseo y gusto increíbles”, según el propio creador; así como en el lobby del tele centro avileño.

Cómo bien lo expresara Denis, cada inauguración es una oportunidad de diálogo, no importa que las obras lleven cierto camino recorrido, nunca se pondrán viejas, nunca pasarán de moda porque son instantáneas de la vida real. Eso vi, también en la mirada de aquella mujer cuando terminó de ver los cuadros y me soltó su emoción más genuina en palabras que retumbaron en toda la galería.