Los parches de Quiñones Triana en exposición personal

Más de 20 años de duro bregar en el collage sitúan a Pedro Quiñones en un sitial honorífico dentro de la visualidad moronense

Cartel de la expoeVasily MP Como si el universo pictórico de Pedro Quiñones Triana pudiera aglutinarse en una galería de arte, cual el Aleph de Jorge Luis Borges, este 6 de marzo la Hugo Cortijo de Morón nos trajo el muestrario Hablando de premios, con más de 20 años de creación y compromiso con lo visual.

Ante la presencia de amigos, estudiantes, amantes de la obra de este coloso miembro de la presidencia municipal de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en la ciudad del gallo, se logró un momento ideal para el regocijo de muchos que fueron bendecidos por las palabras inaugurales y los tonos caribeños que lo bañaron todo.

La exposición funcionó como una suerte de cartografía íntima de la trayectoria del artista. Más que una simple compilación de obras premiadas o reconocidas, Hablando de premios se presenta como un dispositivo curatorial donde cada pieza dialoga con su propio tiempo de gestación. En ese recorrido visual se perciben las sedimentaciones de una práctica sostenida durante décadas, donde el gesto, el color, parches, figuraciones, abstraccionismo y la materia revelan no solo destrezas técnicas, sino una persistente voluntad de pensamiento plástico.

En el contexto cultural de Morón, ciudad profundamente marcada por su identidad simbólica y artística, esta muestra adquiere un carácter particularmente significativo. La obra de Quiñones Triana ha estado vinculada a la formación de públicos y a la consolidación de espacios de apreciación estética dentro del tejido cultural local, una tarea que conecta con la vocación comunitaria que históricamente han defendido instituciones como la Uneac en todo el país.

Desde el punto de vista formal, el corpus exhibido evidencia una exploración constante de la figuración expandida y de la metáfora visual como mecanismo de interpretación de la realidad. En muchas de las piezas se advierte un equilibrio entre la economía del trazo y la densidad conceptual, rasgo que sitúa al artista dentro de una tradición pictórica latinoamericana donde el símbolo y la narrativa visual coexisten como motores de sentido.

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Uno de los aspectos más celebrados durante la inauguración fue la capacidad de estas obras para dialogar con diversas generaciones de espectadores. Estudiantes, colegas de la plástica y público en general, compartieron el espacio en una atmósfera que recordaba que el arte, lejos de ser silencioso, puede activar conversaciones, memorias y lecturas múltiples sobre el presente cultural.

En las palabras inaugurales se concretó la dimensión reflexiva de la velada, subrayando la coherencia ética y estética del creador. En esa intervención se destacó cómo el trabajo de Quiñones Triana ha logrado construir un lenguaje visual reconocible sin renunciar a la experimentación, una cualidad que distingue a los artistas que logran trascender el mero oficio para instalarse en el territorio de la poética personal.

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La exposición también revela algo esencial sobre la noción misma de “premio” dentro de las artes visuales. En lugar de presentar los galardones como culminación de una carrera, el artista los convierte en estaciones de un proceso creativo continuo. Así, cada obra premiada se reinserta en un relato mayor donde lo importante no es la distinción institucional, sino la persistencia del acto de crear.

De esta manera, Hablando de premios termina funcionando como una celebración de la memoria artística y, al mismo tiempo, como una afirmación del presente. La muestra confirma que la pintura de Pedro Quiñones Triana no solo pertenece al patrimonio cultural de Morón, sino que continúa expandiendo su resonancia en el panorama contemporáneo de las artes visuales cubanas, donde cada lienzo parece recordarnos que la verdadera recompensa del arte sigue siendo la intensidad de la mirada.

El público podrá asistir a esta exposición durante todo el mes de marzo y hasta finales de abril.