Los Fonoaritméticos celebran 31 años con dos noches de estrenos en el Teatro Principal

A usted puede gustarle o no, reírse o no con ellos, pero Los Fonoaritméticos cumplen 31 años y lo van a celebrar en grande

Treinta y un años después de que Juan Germán Jones Pedroso y Roberto Castillo Pérez se subieran juntos a un escenario por primera vez, el duo de comediantes Los Fonoaritméticos vuelve al Teatro Principal de Ciego de Ávila los días 15 y 16 de mayo, a las 9 de la noche, para sumarle al festejo de hacer reír, otro aniversario con un espectáculo que repasa varias etapas de su carrera y estrena la mitad del programa.

El show no es un paseo nostálgico. Según informó a Invasor el propio duo, el espectáculo combina los personajes icónicos que les han dado identidad escénica durante tres décadas con una incursión reciente en el Stand Up Comedy, un género que exploran por primera vez dentro de su propuesta. Esa mezcla entre lo ya reconocido y lo que están probando dice algo sobre cómo dos artistas con más de treinta años de vida artística encima todavía encuentran razones para arriesgarse.

Fundados en 1994 en la provincia de Ciego de Ávila, Jones Pedroso y Castillo Pérez construyeron un repertorio que abarca fonomimias, parodias y personajes propios. El más recordado de todos es Gualfrido Gualfarina Siempre en Nota, un tipo que trascendió la escena avileña y llegó a presentarse en varios escenarios de la República Bolivariana de Venezuela durante 2010 y 2011, en el marco de los intercambios culturales entre ambos países.

Su humor va en esa cuerda de la cubanidad más recalcitrante que juega con los limites entre choteo y la jerigonza, la picardía y la crítica social oportuna desde el punto de vista más revolucionario, y demostrando que para tener en la mira los males de la sociedad o de la economía cubana e internacional, no hay estar en la orilla de los desagradecidos o los enemigos de la Revolución Cubana. Tienen, en sus sketch humorísticos, ese sabor a lo banal, pero también, a lo que muchos piensan sobre determinados temas que van desde la vejez, el amor, la juventud, el valor de la amistad, y otros; pero son sinceros y muy espontaneos en su discursar.

Les encanta, eso sí, y lo he podido atestiguar en estos 31 años de verlos actuar tanto en cruzadas culturales como en cines y teatros, el jugueteo con el público, desde el respeto más cubano y con una nota de jocosidad que trasciende toda trifulca.

A lo largo de esos 31 años, el duo ha contado con el respaldo de las principales instituciones culturales del territorio. La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS) han acompañado su trayectoria desde sus primeros años, según recoge este mismo portal cultural. Agrupaciones como D'Moron Teatro y Teatro Primero también han tendido puentes con el binomio en diferentes momentos, enriqueciendo el vínculo entre el humor y las artes escénicas avileñas.

El reconocimiento institucional no se ha quedado solo en el papel. El Instituto Cubano de la Música (ICM) otorgó a Los Fonoaritméticos su Aval Profesional con categoría de Excelencia, una distinción que pondera la versatilidad, el dominio técnico y el oficio dentro del universo de los espectáculos musicales. Pertenecen además al catálogo de Musicávila, la Empresa Provincial Comercializadora de la Música y los Espectáculos de Ciego de Ávila.

Tres décadas en escena no son fáciles de sostener en ningún contexto, y menos en uno donde los circuitos de presentación dependen de recursos escasos y de una logística cultural que no siempre acompaña. Que la dupla siga activa, estrenando y llenando teatros provinciales o cualquier otro espacio redentor como el Café Barquito de la Ahs, el patio de la Uneac, Artex y muchos otros a lo largo y ancho de la geografía avileña, habla más de tenacidad y oficio que de cualquier otra cosa.

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Las funciones del 15 y 16 de mayo en el Teatro Principal arrancan a las 9 de la noche. La entrada está disponible a través de los canales habituales de Musicávila y el propio coliseo. Para quienes crecieron como yo, viendo a Gualfrido Gualfarina o a Jones dirigiendo grupos teatrales en algún festival de barrio, o para quienes no saben todavía quién es, hay dos noches para ponerse al día.