Las cuerdas que homenajean

La Cátedra de Guitarra de la Escuela Elemental Vocacional de Arte Ñola Sahíg Saínz protagonizó un sentido concierto en la Biblioteca Provincial de Ciego de Ávila, que unió a estudiantes de tres provincias en tributo a Leo Brouwer, maestro de la guitarra cubana, en su cumpleaños 87

La Sala de Conciertos de la Biblioteca Provincial de Ciego de Ávila acogió una cita con la belleza y la memoria. El pretexto: los 87 años de Leo Brouwer, el compositor y guitarrista cubano que, desde La Habana y los escenarios del mundo, ha tejido un lenguaje musical propio, reconocible y universal. El homenaje: las manos jóvenes y disciplinadas de estudiantes de la Escuela Elemental Vocacional de Arte Ñola Sahíg Saínz, de la EPA José White de Camagüey y la EPA El Cucalambé de Las Tunas, que hicieron vibrar sus guitarras en nombre de una tradición que se niega a morir.

Bajo la dirección general de la maestra Mabel Pacheco, el concierto logró algo que no siempre resulta sencillo en el ámbito de la enseñanza artística: tender puentes entre niveles de formación distintos. Estudiantes del nivel elemental y del nivel medio compartieron programa y escenario, demostrando que la música, cuando es bien enseñada, no entiende de jerarquías. Mención especial mereció la inclusión del tres como instrumento de concierto, ejecutado con notable aplomo por Bryan Cárdenas, estudiante de tercer año del nivel medio, quien reivindicó este instrumento del acervo popular cubano como voz legítima dentro de un formato de música de cámara.

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La presencia en el público de Yanet Pérez Diago, directora del Centro Provincial de la Música y los Espectáculos César Alberti, otorgó al evento un reconocimiento institucional que trasciende la cortesía protocolar. Su asistencia, junto a la presidenta de la Sociedad José Martí, al solista concertista Oscar Solís, a Jorge Rivero, director de Corávila, y a Luis Enrique Sánchez de la Cruz, artista de excelencia del catálogo de Musicávila, dibujó una sala en la que confluían la institucionalidad cultural, la academia y el arte profesional —señal de que la promoción de la música de concierto en Ciego de Ávila convoca cada vez más voluntades.

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Más allá de la emoción del momento, el concierto dejó una evidencia concreta: existe en la provincia el potencial humano y artístico suficiente para consolidar un formato estable de cámara con instrumentos de cuerdas pulsadas. La guitarra clásica, el tres y la energía interpretativa de los jóvenes que esta mañana llenaron la sala de notas son los ingredientes de un proyecto que, con el apoyo sostenido de las instituciones, podría convertirse en referente cultural de la región.

El homenaje a Leo Brouwer no fue solo un cumpleaños. Fue, también, una declaración de principios: que la música de concierto tiene lugar en Ciego de Ávila, que sus intérpretes nacen y se forman aquí, y que los lazos tejidos hoy entre escuelas, instituciones y públicos habrán de fructificar en nuevos encuentros. La sala de la Biblioteca Provincial lo escuchó todo. Y aplaudió.