Infancia de añil

Enero no es solo el mes con que irrumpe el nuevo año, sino, también, un prospecto de desafíos, esperanzas y fantasías, especialmente, para la infancia que reanuda el curso escolar con muchas ganas, a decir de mamá, papá y sus abuelos.

Por ello, la promoción cultural entre algunos integrantes de la Sociedad Cultural José Martí y el Consejo Provincial de las Artes Plásticas, así como las familias residentes en la comunidad del Centro Histórico Urbano, realizan actividades extraescolares en la Escuela Primaria Pedro Miguel Aguayo, en primer grado, con el propósito de fomentar el hábito de la lectura, y la apreciación de la presencia artística a través del diseño e ilustración del libro como objeto contenedor de textos literarios.

Dicho de esa manera, puede resultar quizás increíble para algunos, pero no es así. Cuando cada quien aporta desde sus experiencias e iniciativas, cualquier sueño puede convertirse en realidad.

Así, la escuela antes mencionada puede servir de referencia a otros centros educativos con aquel resultado; es decir, la presentación de un cuento con el que han crecido diversas generaciones en Cuba.

Se trata del reconocido texto para niños El cochero azul, obra de la escritora matancera Dora Alonso, el cual, a decir de algunos filólogos, es un “clásico de la literatura cubana, quizás uno de los mayores desafíos de los autores de libros para los pequeños”. Esta creación atiende diversos componentes de la vida, abordados desde la imaginación de la autora y destinados a los infantes.

Antes de conversar con los niños y las niñas acerca de la autora y su obra, se facilitaron algunos datos históricos, por ejemplo, el entorno donde fue concebido el texto, que dialoga con la excelencia de ilustraciones (dibujos y pinturas) a cargo de Félix Rodríguez, y la cubierta y diseño, también de elevadísima valía artística, de la autoría de José González Rodríguez.

La actividad para la promoción de la lectura y las artes estuvo intencionada por Dalia López Gutiérrez, licenciada en Educación Primaria, educadora de primer grado y gestores culturales, quienes facilitaron el encuentro.

Durante la presentación de la obra literaria infantil se utilizó un ejemplar de la primera edición del libro —en 1975, a cargo de la Editorial Gente Nueva, del Instituto Cubano del Libro—, cuyas páginas revelaron la magia de cada uno de los momentos conformadores del cuento.

Primeramente, cómo “se presenta Martín Colorín”: “En el camino de la costa de Varadero, cerca de Carboneras, vivía un cochero, llamado Martín Colorín, que tenía dos hijos, un perro sato, un caballo blanco y un coche viejo”.

También se añadió: “De tanto mirar el mar durante años y años, Martín acabó por desear que cuanto lo rodeara fuera del mismo color azul”; y, a posteriori, se comentó sobre qué le sucedió al mismo hombre: sus deseos y decisiones, cómo finaliza seguido por sus hijos, aplicando el color azul a sus animales y perro, aventurándose juntos a un sin igual viaje.

El cochero azul, de Dora Alonso, resulta un maravilloso recorrido de personajes a través de realidades, irrealidades, y viceversa, donde expresiones de la flora, fauna y seres humanos coexisten, en el imaginario de la escritora y enriquecen la inagotable fantasía infantil.