El legado hispano y afro en las danzas de Ciego de Ávila 

En el centro de Cuba, donde la identidad se teje con hilos de diversas geografías y memorias, el municipio de Ciego de Ávila celebra su Semana de la Cultura como un espacio privilegiado para observar un fenómeno que nos define como nación: la convivencia y la mutua fertilización de las tradiciones hispanas y afrodescendientes. 

La poética caribeña del Ballet Folclórico Osokpuan Irawo y la huella española del Conjunto de Danza Folclórica Zama nos ofrecen un espejo nítido de cómo estas dos vertientes no solo persisten, sino que se reinventan desde la escena y la comunidad.

Por un lado, la herencia hispana —específicamente la huella canaria— late con fuerza en los zapateos y contrapunteos de Zama. La Fiesta de los Bandos Rojo y Azul en Majagua, declarada Patrimonio Cultural de la Nación, constituye el foco original de una tradición campesina que, desde 1929, mantiene vivos bailes como el zapateo, el gavilán o la caringa. Lo notable es cómo esta expresión, surgida en el seno de una comunidad rural, ha trascendido su contexto originario gracias a la labor de la compañía Zama. Su espectáculo “Cuba Insular” es un ejemplo diáfano de teatralización folclórica: allí, los bailes y personajes (el guajiro, la pareja de viejos, la emblemática competencia entre bandos) se estilizan sin perder su esencia, dialogando con el público desde una dramaturgia que respeta el saber de los portadores.

sombreeroEstampas campesinas de Zama

Paralelamente, la vertiente afrodescendiente ocupa otro espacio fundamental en la geografía cultural avileña. El evento “Buscando la Tradición”, organizado por el Ballet Folclórico Provincial Osokpuán Irawo, nos recuerda que el patrimonio inmaterial cubano está también marcado por la resistencia y la creatividad de las culturas yoruba, haitiana y afro-angloparlante. Conferencias sobre la rumba —patrimonio de la humanidad—, ceremonias religiosas, la presencia del gagá haitiano y las muestras de danza afrocubana revelan que la cultura popular no es unívoca, sino un complejo entramado donde los tambores dialogan con las cuerdas campesinas y donde Yemayá, sincretizada en la Virgen de Regla, encuentra su altar junto a las anclas de los navegantes.Ambas compañías danzarias del Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Ciego de Ávila, aunque distintos en su enfoque, comparten un mismo reto: la preservación de la memoria en un mundo que tiende a homogeneizar. En Ciego de Ávila, la respuesta ha sido la creación de puentes. 

Zama no solo estudia los bailes de Majagua desde la teoría, sino que sus bailarines participan en las comparsas originales de los bandos para aprender de los portadores. Osokpuan Irawo, por su parte, ha sabido insertar sus ceremonias y bailes en un espacio de intercambio académico y popular, demostrando que el respeto por lo sagrado y la excelencia escénica pueden coexistir.

Esta doble presencia —hispana y afrodescendiente— no es una yuxtaposición casual, sino la expresión más genuina de la transculturación cubana. Al igual que la Virgen de Regla, que en su santuario habanero congrega tanto a fieles católicos como a hijos de Yemayá, nuestras danzas tradicionales en Ciego de Ávila nos hablan de una cultura que no elige entre una raíz u otra, sino que las asume como parte de un mismo tronco. La Semana de la Cultura en Ciego de Ávila se convierte así en el momento propicio para celebrar esa síntesis, para recordar que el zapateo campesino y los tambores de rumba son, en esencia, el mismo latido: el de un pueblo que, para existir, supo abrazar todas sus historias.

Porque en el escenario, como en la vida, lo auténticamente cubano no es la pureza de un origen único, sino la capacidad de hacer dialogar, en un mismo cuerpo danzante, la memoria de los abuelos canarios y la fuerza espiritual de los ancestros africanos. Esa es la tradición que aquí se busca, y que, afortunadamente, se encuentra cada marzo, en cada paso de baile, en cada toque de tambor, en cada rincón donde la cultura avileña demuestra que está viva, es diversa y se proyecta hacia el futuro.