Ciudad en flor

La florería de artesanos artistas y creadores anónimos entregan su talento al día del amor y la amistad

mujerUn ramo de flores, regalo especial. Fotos: Dana María Gómez Sánchez El amor es uno de los sentimientos que junto a otros habita en el ser humano durante su vida, incluso, su otra cara, el desamor. Pero es añoranza, y celebración aún el verdadero, a pesar de las modalidades y prácticas amorosas surgidas con la modernidad en el transcurso del tiempo.

Aunque para el genuino amor no es imprescindible “ni fechas, ni calendarios”, la manera de asumirlo es única e infinita en cada persona. Por ello, un episodio amoroso que quedó registrado en la historia de la humanidad se anuncia como algo especial.

Ese día trascendió precisamente gracias a la franqueza, y sensibilidad del religioso San Valentín —su amor al prójimo—, porque, “defendía y casaba a jóvenes enamorados en la Antigua Roma en el siglo III”.

Es decir, surgió de la valentía de los involucrados en aquella réplica ante el sentimiento ofrecido por la vida. Por ello, creció como un festejo católico conmemorando al santo de los enamorados, lo cual caló a profundidad en los amantes hasta celebrarse también como del día del amor y la amistad en la actualidad.

Los artífices de la plástica, artesanos artistas y anónimos, así como otras calidades brindaron diversas ofertas a la población con el propósito de facilitarle un regalo (o presente), ante la aproximación “del día”: al retratista Plinio Sanchez Rodríguez no le faltaron encargos para perpetuar imágenes relacionadas con el amor.

Amistades, noviazgos, matrimonios, entre otros vínculos, tuvieron la posibilidad de elegir especiales obsequios: plantas, flores y arreglos florales (naturales y artificiales), innumerables detalles de alegorías amorosas, un sinfín de formas y colores de globos…

Lo antes mencionado no significa que fueron esas las únicas ofertas en el circuito comercial de la ciudad, porque tanto las primeras como las segundas —cotidianas, más ordinarias—, estuvieron a la mano de la población interesada en su adquisición.

Sin embargo, atrajo, llamó muchísimo la atención exuberantes tratamientos de la naturaleza viva: flores, tallos y hojas frescas; también, naturalezas muertas —los mismos elementos, pero secos— resolvieron, la entrega del “regalo del día”; hubo presencias artificiales de excelente factura en las que se expusieron el buen gusto y el oficio.

La florería estuvo diseminada en diversas plazas de la ciudad: sitios a la intemperie en aceras, esquinas, aristas más visibles; además, puntos de ventas de trabajo por cuenta propia (TCP) con sus atractivas iniciativas como por ejemplo la “Casa del Regalo” y “Floré”.

rosasLa magia de la rosa

En lo que a la florería refiere destaca la originalidad de la composición a pesar de cierto mimetismo en algunas creaciones —a solicitud del comprador—, lo que no resta a la factura y apariencia de la creación pues, en cada propuesta de composición, se exhibe la belleza.

Desde la concepción de una flor hasta el complejo diseño floral —con la incorporación de muchas otras—, los arreglos atendidos a través del equilibrado uso de los componentes elegidos, resuelve los diferentes niveles de atracción.

 venta floresVendedores ambulantes de flores artificiales

El regalo realizado por encargo, o no, recurrió a la naturaleza: las plantas, ramas y flores son las protagonistas de la obra floral; simplicidad de la flor, los ramos o ramilletes, y los arreglos florales como composiciones artísticas consistentes en flores, follaje y otras presencias decorativas, las cuales son creadas para su libre consumo; en ocasiones se concibe una pieza —especie de base— en caso de que los consumidores no prefieran la introducción del obsequio floral en contenedores (jarrón, búcaro, recipientes…) con agua.

Es decir, es concedida también la posibilidad de convertir la naturaleza viva en muerta, cuya apariencia también es atractiva a través de las texturas secas.

Un diseño floral refinado a veces trasciende a su mismo artífice, supera cualquiera otra entrega, pero la decisión —y su posterior elección—, está estrechamente relacionada a los rasgos de la personalidad del destinatario.

 girasolLa alegría del girasol

Las flores a partir de sus singularidades no solo son un bello regalo, sino, también, tienen significados. Cada una de ellas, tiene su propio simbolismo y transmite mensajes: el girasol simboliza la felicidad y la energía; las rosas rojas evocan el amor y la pasión.

Como brotes de vida las flores gozan y sufren, atinadas e inadecuadas utilizaciones, las cuales transitan de lo genuinamente espiritual hasta su empleo como ornamento, en la decoración de espacios, pero siguen siendo un excepcional obsequio de la vida.

 regalosFlores y alegorías