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Por Rigoberto Triana Martínez Fotos: Edelvis Valido|
Miércoles, 08 de Agosto de 2012 10:38
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Y llegará un día, que a la hora del crepúsculo. Siguiendo el mandato de una voz humana. Se encienda la prevención; como única aliada de la salud mundial. Julio Antonio Mella.
Nuevos proyectos trae el verano, un tema musical diferente, que este año viene por más, y siempre llega aparejado, en su arista preventiva, con preocupaciones de médicos, autoridades y la familia, ante la innegable realidad devenida del incremento en el consumo de bebidas alcohólicas.
Y tras ese escenario surgen crecimientos detestables para cualquier ser humano: los accidentes, los hechos de sangre, las indisciplinas sociales, en fin, el sufrimiento de muchos.
En los últimos 30 años el consumo per cápita de bebidas alcohólicas ha aumentado de 30 a 500 personas en una muestra de 1 000, con diferencias en cada país, según las tradiciones, la cultura, el clima y el estado de salud prevaleciente en cada uno. Estudios realizados en Cuba destacan una prevalencia de alrededor del cuatro por ciento de la población mayor de 15 años.
Sobre este problema lo que más se conoce son algunas de las consecuencias en las relaciones interpersonales para el que la padece y su familia, la violencia, sin embargo los inconvenientes van más allá.
LEGAL, PERO... El alcoholismo, como comúnmente lo conoce nuestra población, es la dependencia al alcohol, el cual es una droga depresora del Sistema Nervioso Central, que inhibe progresivamente las funciones cerebrales, afecta la capacidad de autocontrol, produce euforia y desinhibición al inicio, y en muchas ocasiones, a ese estado le sigue la depresión.
En cuanto a los efectos, están las dificultades para mantener un lenguaje bien articulado y un pensamiento coherente, la pérdida de equilibrio, sentimientos de agresividad, sensación de invulnerabilidad, disminución del campo visual, y la pérdida de movimientos finos.
Para definir las consecuencias del uso de estas sustancias es importante señalar que existen las personas abstemias, que son las que no ingieren alcohol nunca, los conocidos como bebedores de riesgo o sociales, cuyo consumo está condicionado muchas veces por eventos festivos, y el síndrome de dependencia al alcohol o alcohólico, o sea, el que no tiene voluntad para dejar de beber dicho producto, hecho que lo lleva a estilos y condiciones de vida nocivos y deficientes.
Las consecuencias mayores son la violencia, el homicidio, los accidentes y el incremento de las posibilidades de adquirir infecciones de transmisión sexual.
Quienes padecen este mal son los más propensos de sufrir cirrosis hepática, cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos de la conducta y la personalidad, y el síndrome alcohólico fetal.
No son estas las únicas implicaciones del consumo, pero sí las que más domina la población. Por ello se considera vital el seguimiento y el trabajo con el bebedor de riesgo, brindándole apoyo y la información necesaria.
Aunque reconocida como una droga legal, el alcohol no es menos dañino que las sustancias prohibidas por la Ley, de ahí que sea motivo frecuente de consulta, pues reduce la capacidad de uso de la información importante, deteriora el proceso de toma de decisiones y puede promover alteraciones en las percepciones e ideas.
Esos cambios en la conducta generan problemas en las relaciones con los demás, disfunciones familiares y sexuales, casos de abuso lascivos, violación y acoso sexual, desnutrición, infertilidad, pérdida de la autoestima, estados de ansiedad y depresión, demencias, y también traen consigo la ruptura de códigos éticos-morales y de las buenas costumbres de convivencia.
CÓMO REACCIONAR Lo primero que se recomienda es reconocer que se tiene un problema de dependencia y buscar la ayuda especializada para iniciar la deshabituación, que puede recibirse por el médico y la enfermera de la familia, en cualesquiera de los 19 Centros de Salud Mental de la provincia, en los servicios de los policlínicos mediante las consultas especializadas, en el Hospital Psiquiátrico, las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, de la Federación de Mujeres Cubanas, en el caso de los dependientes de alcohol.
Los demás casos, amén de contar con estas valiosas opciones, deben romper la costumbre o asociación entre el alcohol y la diversión, no iniciar a niños y adolescentes en el consumo con los pretextos de que es solo un poquito o de que así se afirma la masculinidad, cuando en realidad es expresión de conductas discriminatorias e irresponsables.
Una sugerencia clave radica en no frecuentar sitios de habitual expendio de esas bebidas, seleccionar las actividades de disfrute y tiempo libre que resulten sanas y de crecimiento espiritual.
Visitas a sitios de interés histórico y cultural, paseos, ir a cines, teatros, escuchar música, bailar, leer, conversar, y hacer deportes, constituyen variantes que han retornado a la vida sana a miles de personas que desearon alejarse de las copas.
De mucho valor resulta escoger a una persona de confianza para desahogar las angustias, de manera que el afectado pueda reconocer sus problemas y que, a la vez, ese ser allegado lo estimule en los progresos, lo aliente a seguir en caso de recaídas y lo monitoree la mayor parte del tiempo.
Existen alternativas desde el punto de vista terapéutico, entre ellas, los ingresos en centros especializados para la etapa de desintoxicación, tratamientos combinados con medicina natural y tradicional, psicoterapia individual, grupal y familiar.
Cuando no se actúa a tiempo, sin dudas llegará lo peor, marcado por cuantiosas pérdidas materiales y morales: el empleo, el hogar, el respeto de la familia, andar sucio, mal alimentado, padecimiento de insomnio, sentimientos de culpa, problemas de identidad, fobias, marginalidad social, estrés postraumático, vagabundeo y practicas de sexo transaccional, o sea, la prostitución.
LA FAMILIA CONVERTIDA EN VÍCTIMA Al menos un miembro del núcleo familiar se convierte en una victima de abuso, maltrato físico o psicológico. Dicho grupo cae en crisis.
Situaciones negativas, que al comienzo eran esporádicas, se tornan cotidianas, por ejemplo, los ataques de ira ante situaciones sencillas, reclamos, chantaje emocional, llanto, silencios, insatisfacciones en la vida sexual, irrespeto por los gustos y las pertenencias de los demás, carencias materiales.
Quienes beben en exceso deben saber que exponen a sus seres queridos a la vergüenza, dañan su autoestima, los hijos se pueden transformar en personas amargadas o irresponsables, como ellos mismos.
La vida de una familia que enfrenta este tipo de problemas, se convierte en un jardín mustio, donde no sobreviven ni los cactus. Ese camino solo genera resentimientos, soledades, divisiones, miedo, y una inmensa tristeza, marcada por sufrimientos y heridas de antaño, cuyas marcas se tornan imborrables.
Si tomas, si crees que puedes tener el control y todavía amas, si hay personas por quienes darías la vida, estás a tiempo de alejar tus labios del licor, ese que al principio es diversión, y al final resulta letal.
• Algunos creen equivocadamente que el alcohol constituye un peligro solo para los hombres, cuando en realidad afecta ambos sexos, y no es exclusivo de un determinado nivel escolar, edad o color de la piel.
• Los factores que pueden predisponer al alcoholismo son múltiples, entre ellos, los genéticos, culturales, por motivos religiosos, climáticos, tipo de ocupación, ambiente social, lugar de residencia, hábitos y costumbres del territorio. Desde el punto de vista social están el precio, la publicidad, y la disponibilidad.
• Durante los meses de verano la mayoría de la población cubana disfruta sus vacaciones. La provincia está lista para garantizar un verano feliz, con múltiples propuestas en sus centros recreativos, comunidades, instalaciones deportivas, centros escolares, parques. Le toca a la población cumplir con las medidas para evitar la ocurrencia de lesiones no intencionales (accidentes) provocadas por el consumo irresponsable de bebidas alcohólicas en los lugares de gran concentración como ríos, embalses, playas y piscinas ya sea por: accidentes del tránsito, caídas, ahogamientos y sumersión, que pongan en riesgo la alegría y el descanso de avileños y avileñas.
• Históricamente estas sustancias se han usado como fuente placer, de alivio ante el dolor o sufrimiento, o como parte de ritos y ceremonias religiosas, actualmente los jóvenes son los más afectados, de ahí la urgencia de acciones por las autoridades sanitarias y algunos organismos por los efectos nocivos que provoca a la salud, la familia y la sociedad. |
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