Turiguanó ya no tiene quien lo escriba PDF Imprimir E-mail
Por Félix Sánchez| Jueves, 28 de Junio de 2012 09:28
ibrahim-dobladoEl pasado jueves 21 de junio, en un hospital de La Habana, a los 70 años de edad, falleció el escritor que miró hacia el norte de su provincia, se fue a vivir a una de sus islas, esa isla "tendida en la madrugada" a la que Nicolás Guillén quiso "comprar entera", y construyó con su capacidad campesina para escudriñar la naturaleza, su sensibilidad de poeta auténtico, y su laboriosidad de narrador indoblegable, una de las más intensas y mejores sagas de nuestra literatura infantojuvenil de todos los tiempos.

Tras el debut con Relatos de Turiguanó (Premio La Edad de Oro, 1982), siguieron otros libros de cuentos y novelas como Caballo salvaje, Estampida en la piara, Relatos de Turiguanó II, Regreso a Romano

Se nos ha marchado Ibrahím Doblado y la literatura avileña está de luto. Luto callado, de quienes lo conocimos. Aprendimos de él, lo admiramos, y sabemos que su partida silenciosa, una noche lluviosa de junio, sin la compañía y honores póstumos que su estatura merecía, no tiene nada que ver con la huella tremenda que deja en la cultura cubana.

Fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) avileña, merecedor con creces de la Distinción por la Cultura Nacional que al fin un día, tardíamente, le entregaron, ejemplo de promotor, alma del despertar de la literatura avileña en los años '70, junto a su hermano y también escritor y promotor, Raúl, Ibrahím es más que un nombre en nuestra literatura.

No sé si allá en el Hogar de la Iglesia Metodista que lo acogió en sus últimos meses recibió el 6 de agosto de 2011, en ocasión de su 70 cumpleaños, el homenaje que se le debía. No sé si el deber de atención que reclamaba su dimensión como creador a todas nuestras estructuras del trabajo cultural llegó a concretarse en alguna llamada, alguna visita, en ese tiempo en que las manos caritativas y humanísimas de sus compañeros de fe le hicieron agradable el comienzo de la vejez.

El viernes 22, tras unas breves horas de estancia en la funeraria de Calzada y K, acompañado de su hija Samira, partió Ibrahím hacia la eternidad. Todos sus amigos y colegas de Ciego de Ávila nos enteramos tardíamente, y no nos lo perdonamos ni lo perdonamos. Tampoco supimos de sus cinco días de convalescencia en el hospital, anuncio de un desenlace que a nadie debió sorprender.

Ahora queda su obra. Él sabía, desde su humildad, y su conciencia de escritor, que era la riqueza con la que nos llevaba amplia ventaja.

En 2001, cuando cumplió 60 años, adolorido yo por el modo en que se había ignorado su onomástico, escribí unas palabras que el periódico Invasor recogió el 25 de agosto. Él las aceptó agradecido, como si ya hubiera aprendido que no tenía suerte con los homenajes, que siempre le llegaban tarde.

Hoy que su luz agostina más que apagarse se eleva para iluminarnos mejor, las añado a esta despedida. Mucho de lo que dije allí no haría más que repetirlo, un poco más conmovido, hoy.


Comparte este artículo

Comentarios
Añadir nuevo RSS
Ángel Santiesteban  - El miedo   |200.55.179.xxx |2012-08-11 20:39:33
Ibrahim se hizo amigo mío cuando todos le temían, lo tildaban de loco porque soñaba. Siempre
visitaba mi casa en La Habana, allí me contaba sus últimos sueños y anhelos de publicaciones.
Me
dolía saber que mientras a otros impostores el Instituto del Libro les entregaba commala
palabradoras para que defendieran la dictadura, Ibrahim tenía que rogar en el Joven Club de
Turiguanó para que el Custodio lo admitiera en las madrugadas para él poder escribir sus
historias.
Cuando me quejé de esta injusticia, una escritora argentina residente en Cuba, le dijo
que le había hecho daño con citarlo en mi blog, que yo era su enemigo. Él no lo tomó así, pero
con pena me hizo saber que estaba asustado, tenía miedo que la oficialidad lo castigara y él a su
edad ya no podría resistirlo.
Le pedí disculpa, solo quería que le dieran lo que él merecía.
Luego nos despedimos con un abrazo y las últimas veces que nos vimos no volvió a mencionarlo.
De
todas formas, siempre me pregunté de qué otra forma podrían castigarlo si era ignorado por lo que
él llamaba funcionarios de la Cultura.
Creo que ahora está en un lugar mejor.
Alexander Doblado  - Lluvia en el camino   |37.61.249.xxx |2012-07-05 07:34:21
En memoria de mi tío Ibrahim Doblado, este poema que habla de la añoranza y el
exilio:

"Lluvia en el camino"

Vengo de muy lejos
donde el eco de las voces no toca fondo
y
las sirenas seducen marineros con su canto
Vengo de una isla salpicada por miles de islas
diminutas
una isla con ambición de continente
que no sabe que las islas son solo eso
y que ahí
radica su grandeza
Pero llego de otro viaje aún más largo
atravesando océanos para buscar un
puerto dentro de mi
que aún no encuentro.

Vengo de todas partes
he horadado montañas y sondeado
mares
he navegado a vela las tormentas de mi espíritu inquieto
pero no encuentro puertos
sólo
pequeñas calas para saciar los apetitos
¿Acaso los magníficos y tranquilos puertos serán una
invención
del hombre?
Vago desde hace tantos siglos
que ya no recuerdo mi nombre
y mi rostro en el
espejo no es solo un rostro
sino todos
todos los sueños que he sido

Vengo
al menos eso creo
de una
tierra donde siempre llueve
y las huellas que has dejado en la arena
se borran deprisa como
queriendo olvidar.-

Alexander Doblado
de Enrique   |190.6.84.xxx |2012-06-30 19:30:09
Ibrahim Doblado (1941- 2012)

El alma de los cayos salvajes

Enrique Pérez Díaz • La
Habana

Imágenes: Cortesía del autor



La mar no es un tambor lejano, distante,
inapresable parecido al hombre

en nosotros habita y nos fortalece y nos canta!

Ibrahim Doblado
del Rosario

Querido Ibrahim:

Te imagino alejándote, entre un reguero de olas encrespadas y
nubes grises, entre manglares hirsutos y enlodazados caminos, por los cayos salvajes en los que
siempre dibujaste sueños y memorias.

Allí estarán Pedrito y su padre, los potros y los
jejenes. Estará la manada de caballos y de perros jíbaros y estará tu alma latiendo al compás de
la naturaleza.




El mejor cantor de los agrestes cayos del norte, quizá el más
incomprendido por muchos, como tan admirado por quienes supimos ver en ti la vocación de un genuino
y místico Salinger de las costas cubanas, el eterno y atormentado adolescente pleno de euforia y
entusiasmo por lo imposible, viajando como Holden Caulfield en su propio laberinto existencial, el
ser humano ajeno a todas las convenciones y burocracias.

Allí estará tu vocación de hombre
solitario y rebelde, escapando de la bárbara civilización que no entendías hacia la civilizada
barbarie del medio natural que tanto amaste y defendiste en tus inspirados libros y conmovedores.


Debemos agradecer a Julio Llanes el habernos conocido hace algunos años en el encuentro de
crítica e investigación de Sancti Spiritus. Tu presencia impetuosa me llegó de pronto, humilde,
lleno de planes, de inéditos manuscritos amarillos cuyas páginas escapaban de tus manos y se iban
volando entre nosotros. Andabas con tus copias encima para darlas a leer a posibles (e imposibles)
editores y, al verte, yo me sentía junto a alguien de mi edad, lleno de vida, planes y proyectos
literarios cada vez más ambiciosos y no de un hombre mayor, un consagrado de las letras, un maestro
de esa narrativa inimitable que te nacía del alma trémula y sola, como al apóstol Martí.

Es
duro pensar que no podré verte llegar más a cualquier oficina para hablar de tus iniciativas
culturales para hacer de los cayos un lugar revalorizado por la gente, de tus creencias o de tus
kármicas revelaciones, poniendo a flor de piel esa espiritualidad que te hacía tan auténtico,
único, a veces casi infantil y un po...
ileana Álvarez   |190.6.84.xxx |2012-06-30 19:23:36
Ha muerto Ibrahím Doblado. A los 70 años, ha muerto acompañado apenas por sus hermanos de fe en
un asilo de La Habana, la gran ciudad distante a donde nunca quiso irse, y donde ya antes su
hermano, el poeta Raúl Doblado, había muerto también en la mayor soledad y de manera prematura.
No quiero desviarme hacia el sentimiento de culpa de instituciones y personas que le reservaron el
olvido injustamente desde mucho antes de su muerte. Quiero dar constancia sobre mi deuda como amiga
y lectora. Fue un Maestro. Sus libros y su vida me enseñaron que la literatura podía ser un
destino y un acto de amor, sin esperar nada a cambio. Y nada se llevó. Y nos dejó gran parte de lo
mejor que se ha hecho en este fragmento de Cuba para ponerla con sus aromas y relumbres concretos en
el mapa de la fantasía nacional. Con él aprendí que la naturaleza de una comarca como la que
compartíamos, podía elevarse al estrato imaginario de la mejor literatura, a la condición de
mito. Su literatura para niños y jóvenes, libros como Relatos de Turiguanó, Caballo salvaje y
Sueña, Miguelito, sueña (ganadores de los principales premios del género en Cuba), deben estar en
el librero o la mesa de cada niño y joven cubano, o asomar en sus cuadernos de textos escolares.
No hablan de política. No hablan siquiera de temas "difíciles", propios del hábitat
urbano, como los que se han puesto en boga en las letras modernas. Pero tienen un grado de
dificultad mayor: la de una alta dosis de espiritualidad y el diálogo con la naturaleza que
enaltece a la persona humana a partir del respeto por las diferencias.

Sea lo siguiente mi
último tributo, que no es más que un pretexto para pellizcar a los que nos rodean, pellizcarnos,
ponernos sobreaviso, que algo importante ha ocurrido entre nosotros. Es un hecho que apunta a una
significación mayor, la de la obra que con esta muerte ha terminado por convertirse en un todo. En
la novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, cuando desaparecía el último libro de un autor, se
apagaba una luz. Hoy, a muchos nos preocupa el efecto que ha venido tras la triste noticia, que
alguien dijo desconocer su existencia, o que alguien tiene que retirarse a pensar si será de
interés de un medio local hacerse eco de su deceso, para que finalmente un grupo de amigos tengamos
que escandalizarnos primero, reacciona...
ileana Álvarez   |190.6.84.xxx |2012-06-30 19:22:20
Esta es la segunda vez que intento poner mi comentario. Quisiera saber por qué no lo
ubican.


Ha muerto Ibrahím Doblado. A los 70 años, ha muerto acompañado apenas por sus
hermanos de fe en un asilo de La Habana, la gran ciudad distante a donde nunca quiso irse, y donde
ya antes su hermano, el poeta Raúl Doblado, había muerto también en la mayor soledad y de manera
prematura. No quiero desviarme hacia el sentimiento de culpa de instituciones y personas que le
reservaron el olvido injustamente desde mucho antes de su muerte. Quiero dar constancia sobre mi
deuda como amiga y lectora. Fue un Maestro. Sus libros y su vida me enseñaron que la literatura
podía ser un destino y un acto de amor, sin esperar nada a cambio. Y nada se llevó. Y nos dejó
gran parte de lo mejor que se ha hecho en este fragmento de Cuba para ponerla con sus aromas y
relumbres concretos en el mapa de la fantasía nacional. Con él aprendí que la naturaleza de una
comarca como la que compartíamos, podía elevarse al estrato imaginario de la mejor literatura, a
la condición de mito. Su literatura para niños y jóvenes, libros como Relatos de Turiguanó,
Caballo salvaje y Sueña, Miguelito, sueña (ganadores de los principales premios del género en
Cuba), deben estar en el librero o la mesa de cada niño y joven cubano, o asomar en sus cuadernos
de textos escolares. No hablan de política. No hablan siquiera de temas "difíciles",
propios del hábitat urbano, como los que se han puesto en boga en las letras modernas. Pero tienen
un grado de dificultad mayor: la de una alta dosis de espiritualidad y el diálogo con la naturaleza
que enaltece a la persona humana a partir del respeto por las diferencias.

Sea lo siguiente
mi último tributo, que no es más que un pretexto para pellizcar a los que nos rodean,
pellizcarnos, ponernos sobreaviso, que algo importante ha ocurrido entre nosotros. Es un hecho que
apunta a una significación mayor, la de la obra que con esta muerte ha terminado por convertirse en
un todo. En la novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, cuando desaparecía el último libro de un
autor, se apagaba una luz. Hoy, a muchos nos preocupa el efecto que ha venido tras la triste
noticia, que alguien dijo desconocer su existencia, o que alguien tiene que retirarse a pensar si
será de interés de un medio local hacerse eco d...
Ileana Álvarez   |190.6.84.xxx |2012-06-30 05:38:31
Ha muerto Ibrahím Doblado. A los 70 años, ha muerto acompañado apenas por sus hermanos de fe en
un asilo de La Habana, la gran ciudad distante a donde nunca quiso irse, y donde ya antes su
hermano, el poeta Raúl Doblado, había muerto también en la mayor soledad y de manera prematura.
No quiero desviarme hacia el sentimiento de culpa de instituciones y personas que le reservaron el
olvido injustamente desde mucho antes de su muerte. Quiero dar constancia sobre mi deuda como amiga
y lectora. Fue un Maestro. Sus libros y su vida me enseñaron que la literatura podía ser un
destino y un acto de amor, sin esperar nada a cambio. Y nada se llevó. Y nos dejó gran parte de lo
mejor que se ha hecho en este fragmento de Cuba para ponerla con sus aromas y relumbres concretos en
el mapa de la fantasía nacional. Con él aprendí que la naturaleza de una comarca como la que
compartíamos, podía elevarse al estrato imaginario de la mejor literatura, a la condición de
mito. Su literatura para niños y jóvenes, libros como Relatos de Turiguanó, Caballo salvaje y
Sueña, Miguelito, sueña (ganadores de los principales premios del género en Cuba), deben estar en
el librero o la mesa de cada niño y joven cubano, o asomar en sus cuadernos de textos escolares.
No hablan de política. No hablan siquiera de temas "difíciles", propios del hábitat
urbano, como los que se han puesto en boga en las letras modernas. Pero tienen un grado de
dificultad mayor: la de una alta dosis de espiritualidad y el diálogo con la naturaleza que
enaltece a la persona humana a partir del respeto por las diferencias.

Sea lo siguiente mi
último tributo, que no es más que un pretexto para pellizcar a los que nos rodean, pellizcarnos,
ponernos sobreaviso, que algo importante ha ocurrido entre nosotros. Es un hecho que apunta a una
significación mayor, la de la obra que con esta muerte ha terminado por convertirse en un todo. En
la novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, cuando desaparecía el último libro de un autor, se
apagaba una luz. Hoy, a muchos nos preocupa el efecto que ha venido tras la triste noticia, que
alguien dijo desconocer su existencia, o que alguien tiene que retirarse a pensar si será de
interés de un medio local hacerse eco de su deceso, para que finalmente un grupo de amigos tengamos
que escandalizarnos primero, reacciona...
Francis Sánchez   |190.6.84.xxx |2012-06-30 05:29:10
La última vez que estuvo en casa, grabé algunos poemas en su voz, que ya estaba muy cansada. De
vez en cuando llamaba por teléfono a casa, primero desde Turiguanó, luego cada vez más desde la
habana, como siempre, muy nervioso, apurado. Cada vez que venía a esta ciudad, se quedaba en
nuestra casa. Fue el primer escritor de carne y hueso al que conocí, aparte de mi hermano, ese día
en la presentación de su libro Relatos de Turiguanó yo leí mis poemas, era un niño, y él me
puso en su libro una dedicatoria cariñosa y cómica, que me tendía una complicidad que debía
gradecerle, decía en una parte: "A Francis, que ojalá sea mejor escritor que su hermano".
Entré así en su familia y él en la mía. Fueron un deslumbramiento para mí sus relatos, mucho
tiempo creí que existían realmente sus personajes en aquella isla de Tiuriguanó, creí que por
allí andaba su perra Jíbara salvando aún a sus cachorros del fuego y de la miseria humana.
Gracias, amigo.
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry:
:lol::kiss::D:pinch::(:shock::X:side:
:):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."