| Posada:
de todo, menos terrorista
(Actualizado 16 de
enero de 2007)
Por
Néstor Núñez (AIN)
La "pundonorosa" justicia
norteamericana, que se dice tan libre e independiente en relación
con los demás poderes nacionales, confirmó, sin quererlo, varias
verdades al decidir el procesamiento de Luis Posada Carriles
por engaño a las autoridades de inmigración.
La
primera: el Presidente Fidel Castro tenía la razón cuando
denunció el 11 de abril de 2005 la llegada ilegal del connotado asesino
a Miami en marzo, con el apoyo de la mafia floridana, en el barco
Santrina desde Islas Mujeres, en México.
La
segunda: se está evitando a toda costa acusar al susodicho individuo de
terrorista, y presentarlo únicamente como un singular "espalda
mojada" que no fue sincero y veraz en sus entrevistas con los
funcionarios de naturalización.
La
tercera: siendo así las cosas, y no teniendo los cubanos garantía
alguna de que Washington ponga freno a la prolongada violencia
contrarrevolucionaria contra Cuba, está totalmente justificada la
acción preventiva de Cinco patriotas de la Isla para frustrar
tales actos criminales provenientes de territorio norteamericano,
combatientes que, sin embargo, purgan injustas y desproporcionadas
condenas en penales de la Unión.
En
efecto, luego de casi un año de suave encarcelamiento en El Paso, Texas,
por violación de las fronteras, Posada Carriles ha sido acusado
por un gran jurado federal de mentir a los funcionarios que le
entrevistaron para aclarar su caso.
Se dice
que a partir de las imputaciones en su contra podría recibir hasta 35
años de prisión.
Lo
singular es que a pesar de las masivas evidencias y los sólidos reclamos
de La Habana y Caracas, ninguna autoridad judicial parece acordarse de
que este mismo individuo está signado como uno de los dos organizadores
de la destrucción en pleno vuelo de un avión comercial cubano
frente a las costas de Barbados, en 1976, con 73 personas a bordo.
También
parece han olvidado que fue el instigador de numerosos ataques con
bombas contra hoteles de Cuba en 1997, los cuales costaron la
vida al joven italiano Fabio Di Celmo, entre otros atroces episodios de
violencia y crimen, incluido el intento de magnicidio del Comandante en
Jefe Fidel Castro en Panamá, durante la Décima Cumbre
Iberoamericana.
Pero hay
más. Y es que el Departamento de Justicia pasa igualmente por alto los
propios criterios del Servicio Nacional de Inmigración y Control de
Aduana norteamericano, el cual en carta fechada el 22 de marzo de 2006 y
dirigida al pretendido inmigrante ilegal, afirma categóricamente:
"Debido a su largo historial de actividades delictivas y actos de
violencia, que provocaron la muerte de civiles inocentes, liberarlo de
la detención plantearía un peligro para la comunidad y la seguridad
Nacional de los Estados Unidos." |