| En casa del herrero
cuchillo de palo
(Actualizado 8 de marzo 2006)
Por Carin Gómez Hernández
(estudiante de Periodismo)
La solución del caso sobre el terrorista Luis
Posada Carriles será la prueba del compromiso de los Estados Unidos en su
cacareada cruzada contra el terrorismo internacional. Una vez más la
administración Bush muestra un notable antagonismo entre sus supuestos políticos y la
praxis de dicha política.
Muchos se preguntan ¿cómo un gobierno que repudia y
combate el terrorismo es capaz de aceptar y hasta proteger en su territorio al llamado Bin
Laden de Latinoamérica? Los antecedentes de Posada y sus constantes agresiones contra el
Presidente de la República de Cuba y la Revolución Cubana podrían explicar él por qué
de la actitud asumida por el gobierno estadounidense.
Posada Carriles fue detenido por las autoridades
estadounidenses, quienes presentaron una acusación formal contra el exiliado cubano por
haber ingresado ilegalmente al país el pasado año 2005, luego de haberse fugado de una
cárcel venezolana en 1985, donde esperaba el resultado de una apelación por parte de la
fiscalía de ese país tras ser absuelto dos veces por su papel en el atentado contra el
vuelo de Cubana de Aviación.
Estados Unidos pretende tratar como un simple caso de
inmigración a uno de los mayores terroristas del mundo, autor de un atentado con bomba
contra un avión de pasajeros en pleno vuelo, donde perdieron la vida decenas de jóvenes
deportistas cubanos, la tripulación del avión y más de una docena de extranjeros.
Posada Carriles también se adjudicó como el organizador
de los atentados contra hoteles turísticos internacionales en Cuba durante el año 1997,
que culminaron con varias personas heridas y un ciudadano italiano muerto, Fabio di Celmo.
Para la ejecución de estas acciones intrínsecamente
vinculadas al terrorismo internacional, el exiliado cubano contó con el apoyo de la CIA y
la fundación Cubano-Americana, ¿Entonces porqué obviar que las autoridades
norteamericanas también resultaran cómplices de estas acciones? Muchos analistas
sugieren que George W. Bush se expone a la crítica internacional con su protección a un
terrorista porque Posada conoce mucho sobre la vinculación de Estados Unidos con las
acciones terroristas acometidas contra Cuba.
Recordemos entonces que cuando se reclutó a
contrarrevolucionarios cubanos para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Bush padre
era agente de esa institución y su director cuando se realizó el atentado del avión
civil cubano. Estos son apenas algunos de los ejemplos que evidencian el estrecho vínculo
de los Bush con el terrorista cubano.
Venezuela solicita la extradición de Posada Carriles par
ser juzgado por sus tribunales y propinarle una justa condena por sus actividades
ilícitas, por su parte la Casa Blanca riposta que no accederá a la extradición para de
esta forma proteger a este individuo de torturas, temiendo de los estrechos vínculos
entre el gobierno de Hugo Chávez y la Revolución Cubana.
Bush dice proteger a sus prisioneros, sin tener en cuenta
que la humanidad conoce las monstruosidades que se cometen contra soldados iraquíes en la
cárcel de Abu Graib. Resulta contradictoria y hasta graciosa la actitud de su gobierno
empeñado en no devolver a su país a cinco verdaderos patriotas contra el terrorismo,
mientras cobija en su territorio a un verdadero terrorista.
La causa de toda esta contradicción radica en una
variabilidad de conceptos concatenados en la ideología del presidente estadounidense. Su
visión es completamente antagónica a la realidad y la verdadera justicia. La sentencia a
este caso no parece terminar, por su parte la administración tiene dos opciones:
extraditar al culpable o enjuiciarlo en los Estados Unidos. La solución parece predecible
de antemano. |