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En las redes del
bloqueo
(Actualizado
8 de
noviembre del 2007)
Por
Lubia Ulloa Trujillo
Desde
1953 circulan por las líneas ferroviarias cubanas máquinas
norteamericanas de la marca General Motor, que fueron traídas con
sus operarios por la compañía Building Locomotive Works.
A pesar de la
cultura que existía en estos menesteres, después de enero de 1959,
se ha dificultado en extremo el mantenimiento y reparación de ellas
por la imposibilidad de comprar piezas claves para su
funcionamiento.
Actualmente el
país se ve obligado a adquirir en México y Canadá los elementos
imprescindibles, pero recuperados y a precios muy altos, para que el
taller ferroviario Enrique Varona, del municipio de Morón en
la provincia de Ciego de Ávila, mantenga activas a las 48
locomotoras que existen en el país.
Hasta el cierre
de 2006 las afectaciones totales al servicio de transportación de
carga y pasajeros por la vía férrea ascienden a unos 16 000 800
pesos al no poderse brindar los viajes planificados por falta de
piezas para remozar el parque de locomotoras.
Arnaldo Calleja
Alonso, especialista mecánico en el centro moronense, explica que
entre los componentes deficitarios están los motores de tracción,
encargados de transmitir la corriente a las ruedas para hacerlas
funcionar. Uno solo de esos motores le cuesta a Cuba 29 000 dólares
a causa de las restricciones vigentes, pero cada máquina lleva
cuatro, argumenta.
“También se hace
difícil adquirir los bronces de suspensión, valorados en 230
dólares; reguladores de voltaje, cuantificados en más de 700
dólares; y generadores principales en 37 000 dólares.
CADA VEZ MÁS
SE APRIETA LA ROSCA
Las
General Motor son de mucha utilidad a la nación para el traslado
interprovincial de pasajeros y de la mercancía que llega a los
puertos, pues son más fáciles de maniobrar por su pequeño porte.
Pero... cada año
aumentan los intermediarios en el mercado, lo que trae por
consiguiente que se incremente el valor de las piezas en un seis por
ciento.
“Poner en marcha
cada una de esas máquinas obliga al país a desembolsar como mínimo
un cuarto de millón de pesos, enfatiza Félix Marrero, jefe del área
de reparaciones.
“Ese tipo de
locomotora circula, además, en África, Irak, México, Canadá y
Venezuela, país este último que ya sufre las limitaciones
norteamericanas.”
FRENTE A LAS
DIFICULTADES…
Ha llovido mucho
hasta acá, pero las General Motor siguen en la prestación de
servicios, porque frente a las dificultades el deber se impuso y en
el taller de Morón se fabrica algunos componentes que por su
tecnología ya no existen en el mundo o su compra se encarece.
La inventiva se
abrió paso en cada trabajador y muestra de ello es la producción
desde julio de 2005 de más de 30 000 unidades físicas y la
recuperación de otras 2 500.
“Entre las piezas
sobresale el block, que vale más de 15 000”, asegura Rolando García
Alonso, subdirector de la entidad.
“También le
devolvemos la vida útil a cigüeñales, sellos y engranes de bombas,
rotores de tracción y de generadores principales, cilindros,
pistones, árbol de leva y de compresores, filtros de aire, de
aceite, pasadores de truck, bujes de enganche, base de soplador,
porta zapata y palancas de freno.”
Los años pasan y
el bloqueo norteamericano persiste en su afán de asfixiar a
la Revolución cubana, mas en Morón se apresura el paso
de las innovaciones para así ayudar a la reanimación del
ferrocarril. |