El bloqueo económico de los Estados Unidos a Cuba (II)
Más que millones es
dolor
(Actualizado 26 de octubre del 2006)
Por José
Antonio Quintana García
En
el año 2005 las reservas del antirretroviral para los cubanos
enfermos de SIDA que poseía el Instituto de Medicina Tropical Pedro
Kourí se estaban agotando.
El bloqueo no ha impedido el alto nivel alcanzado por los
científicos cubanos en el sector de la
Salud
Se solicitó, en virtud de un proyecto del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, el medicamento Tenofovir al laboratorio
Gilead de Estados Unidos. Era una emergencia, sin embargo los
directivos norteamericanos del centro de producción de fármacos
respondieron que no podían suministrarlo, pues para hacerlo
requerían de una licencia de exportación de
su gobierno.
Cuba tuvo que comprarlo a la firma ALFARMA S.A. a un costo
adicional de 299 988 dólares. Así, además del encarecimiento del
producto, se dificultó la posibilidad de administrar una combinación
más moderna de antirretrovirales para pacientes con VIH/SIDA.
Este ejemplo no es un caso excepcional de los daños más recientes
que ha causado el
bloqueo económico de
Washington a
Cuba
en el sector de la Salud.
Tampoco se pudo adquirir el equipo para la técnica de Electroforesis
en el Campo Pulsado porque la firma que lo vende (BIORAD) es
norteamericana. Esta no tuvo en cuenta que el centro radicado en La
Habana pertenece a la red PULSENET para América Latina, encargada de
la vigilancia epidemiológica molecular de las bacterias Salmonella,
Escherichia Coli, Shigella y Vibrio Cholerae, causantes de severas
infecciones gastrointestinales.
Autoridades sanitarias de
Cuba
acudieron también a la compañía estadounidense Baxter, líder mundial
en el tratamiento de pacientes que necesitan diálisis, para
desarrollar el servicio de Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria
(DPCA). Se le propuso a la empresa iniciar la aplicación en niños
afectados de Insuficiencia Renal Crónica Terminal residentes en
áreas rurales de difícil acceso, aprovechando la infraestructura que
brinda la Red de Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud,
que cuenta con 2 032 pacientes necesitados de este tratamiento, de
ellos 30 niños.
El bloqueo impidió que los infantes se beneficiaran con la
novedosa técnica y tuvieron que continuar con el método tradicional
que los obliga a asistir en días alternos a los hospitales para
recibir atención.
Debido a la imposibilidad de adquirir piezas en el mercado del
imperio, el Instituto de Oncología y Radiobiología no pudo reparar
impresoras de alta resolución Lex Mark, que son empleadas por los
equipos de radioterapia.
La
ONG norteamericana Atlantic Philantropic decidió donar un
laboratorio de Biología Molecular para el Instituto de Nefrología,
pero las gestiones se paralizaron cuando el Departamento del Tesoro
de la nación más poderosa no la autorizó a realizar el gesto
altruista. El uso de las tecnologías de avanzada que se ofertaban
hubiera permitido un mayor porcentaje de supervivencia en los
pacientes a los que se realiza trasplante renal.
En la compra de plaguicidas, equipos de fumigación y recursos de
Entomología en países lejanos hemos hecho erogaciones en exceso en
un 25 por ciento, por conceptos de precio, transportación y tiempo
de entrega de los productos.
Las afectaciones económicas en el 2005 en el sector de la Salud se
calculan en 48,6 millones de dólares, cifra que no valora el dolor y
los sufrimientos que ha producido la política agresiva sobre nuestro
pueblo.
Como asegura el informe que Cuba presentará el 8 de noviembre
en las Naciones Unidas, el país, con ese monto, habría podido
invertir en los programas de remodelación de policlínicos y
hospitales o en la compra de material gastable de uso médico
necesario para un año de trabajo en las instituciones de esa esfera
social. |