|
Estrangular a la
familia cubana, estrategia de W. Bush
(Actualizado
25 de
octubre del 2007)
Por Roberto
Pérez Betancourt (AIN)
Las sucesivas vueltas de rosca aplicadas por el presidente George
W. Bush al bloqueo económico, comercial y financiero que
los gobiernos norteamericanos aplican a Cuba desde hace casi
50 años han fallado en su intención estratégica de destruir la
Revolución, pero sus efectos genocidas siguen haciéndose sentir en
las familias cubanas.
A la suma de
restricciones impuestas, prácticamente desde 1959, la actual
administración Bush añadió nuevos planes y presupuestos
multimillonarios destinados a desestabilizar a la pequeña nación
antillana y pagar a mercenarios que operan desde dentro y fuera de
Cuba, así como también a perseguir a norteamericanos y
cubanos residentes en Estados Unidos, que desean viajar al verde
Caimán.
En el colmo de su
injerencismo, el plan de W. Bush excluyó del concepto de
familia a primos, tíos, sobrinos y otros parientes que
siempre formaron parte del tronco hogareño latinoamericano e,
incluso, limitó los viajes de madres, padres, hijos y abuelos
residentes en Estados Unidos a cada tres años, previa solicitud y
autorización con restricciones monetarias.
Solo aquellos
cubanos incluidos en el limitado concepto de familia de W.
pueden recibir remesas en dólares provenientes de Estados Unidos,
—solo 300 USD cada tres meses— mientras que los restantes familiares
y amigos no están autorizados a enviar ningún tipo de ayuda a otros
familiares y amigos.
Como resultante
de esas acciones arbitrarias, disminuyeron en más del 50 por ciento
los viajes a la Isla de cubanos residentes en Estados Unidos,
mientras que el de norteamericanos, que antes estaban autorizados,
bajó en 45 por ciento, según cómputos oficiales.
El llamado Grupo
de Apoyo a la Democracia (GAD), engendro creado por el Gobierno de
W. Bush para intentar acciones encaminadas a derrocar a la
Revolución cubana, ha sido uno de los más beneficiados
directamente con millones de dólares, buena parte de los cuales se
quedan en grupúsculos de mafiosos contrarrevolucionarios activos en
el sur de la Florida.
Otra parte del
dinero se emplea en financiar transmisiones radiales y televisadas,
subversivas, pagar nóminas de charlatanes que difaman y difunden el
veneno orientado a través de varios canales extranjeros de
comunicación, y en avituallar a grupúsculos dentro de Cuba,
que cumplen órdenes de la Oficina de Intereses de Estados Unidos,
bajo la eufemística fachada de "disidentes políticos".
Cabe añadir que
buena parte de los "donativos" que recibe el GAD se canalizan a
través de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados
Unidos (USAID), que cuenta con un presupuesto de 15 millones de
dólares para su programa de "asistencia a Cuba".
Creado en 1994
con el fin de ofrecer "apoyo logístico" a los "disidentes cubanos
y sus familiares", el GAD ha enviado alimentos, medicinas, dinero y
sobre todo gran cantidad de propaganda contrarrevolucionaria,
cientos de radios de onda corta controlada y otras vituallas para
ejecutar las misiones asignadas, como abiertamente informara el
diario El Nuevo Herald digital, de Miami, el 13 de mayo de
2005.
Numerosas
instituciones han sido creadas para usufructuar el resto de los 29
millones de dólares adicionales otorgados este año por W. Bush
para la desestabilización de Cuba.
Obviamente, la
industria de la contrarrevolución sigue rindiendo ganancias a
patrocinadores, ejecutantes y voceros de las variadas acciones
contra Cuba, desde clásicos sabotajes hasta tráfico de
influencias en los parlamentos de Estados Unidos y de otras
naciones, así como también entre ejecutivos de transnacionales
plegados a las leyes extraterritoriales que prohíben vínculos con la
Isla.
La respuesta
abrumadoramente mayoritaria de la comunidad internacional de
naciones a tanta perfidia, anualmente ha sido una condena
contundente al bloqueo genocida contra Cuba en la
Asamblea General de las Naciones Unidas.
Por más que
persista en estrangular a la familia cubana, a pesar de las
heridas profundas que continúa infligiéndole la política hostil del
gobierno norteamericano, ese pueblo ha dado pruebas de su vocación
libertaria y no arría su bandera soberana, enarbolada
definitivamente el primero de enero de 1959. |