Plan
Bush, antítesis de cristianismo
(Actualizado 11 de octubre del 2006)
Por Roberto Pérez
Betancourt
Servicio Especial de la AIN
El actual usufructuario del
sillón presidencial en los Estados Unidos, George W. Bush, recurrente
invocador del nombre de Dios en sus discursos públicos, ha vuelto a pecar
junto a los asesores que sumó en una Comisión especial para estrangular
al pueblo de Cuba.
Ante los asombrados ojos y
oídos de los pobres y ricos de la tierra que puedan ver y escuchar, el
"cristiano" fundamentalista mandatario recibió con beático
gesto las proposiciones entregadas por el grupo que preside la señorita
Condoleezza Rice, secretaria de Estado de Estados Unidos.
Cuentan que, sin apenas
ruborizarse, mientras masticaba ante la prensa rosquillas en un periplo
degustativo próximo a la gula por cafeterías de Washington en la mañana
del miércoles 6 de julio, el beatífico W. se ufanaba de las
iniciativas incoadas contra los habitantes de Cuba.
El nuevo proyecto se agrega
al instrumentado en mayo de 2004 cuando,
en arrebato religioso, el ocupante de la Oficina Oval decidió emular con
Dios y redefinió el concepto de familia entre los cubanos.
A partir de entonces,
primos, tíos y sobrinos dejaron de ser parientes de los residentes en el
norteño vecino, a quienes el Emperador prohibió viajar a Cuba para
visitarlos y enviarles remesas de ayuda monetaria.
Tampoco podrían ir a Cuba para rendir honores a padres, hijos o hermanos fallecidos.
Entre las novedades contra
Cuba bendecidas ahora por Bush, dos destacan por su proyección
anticristiana.
Una de ellas prohíbe
expresamente vender a Cuba equipos médicos que
puedan utilizarse para el tratamiento de extranjeros o en misiones
humanitarias.
La otra establece que las
iglesias estadounidenses de cualquier denominación, no podrán enviar
ningún tipo de ayuda a los cristianos en
Cuba.
Como vulgar emperador
romano, guiado por sus creyentes asesores, W.
Bush baja su pulgar y pretende condenar a la oscuridad total a cientos de
miles de latinoamericanos que esperan recobrar la visión a través de la
Operación Milagro, promovida por Cuba y Venezuela, mediante la cual
decenas de miles de pobres ya pueden ver la luz del sol.
¿Será que no se ha
enterado el mandatario de la Operación Milagro, porque la gran prensa de
su país mantiene total silencio sobre tales realidades? Alguien debiera
socorrerlo en su ignorancia e informarle que a La Habana llegan todos los
días hondureños, guatemaltecos, bolivianos, venezolanos, nicaragüenses,
ecuatorianos, y muchas personas pobres de otras nacionalidades
latinoamericanas y caribeñas en busca de lo que ellos mismos consideran
un verdadero milagro: operarse gratuitamente y recuperar la vista.
Quizás los asesores del
mandatario estadounidense no le han dicho que los equipos que le niega a
Cuba son utilizados también por el Contingente Médico Internacional
Henry Reeve, integrado por especialistas en situaciones de desastres y
graves epidemias, quienes han brindado una valiosa asistencia en
Guatemala, Paquistán e Indonesia.
Seguramente el cristiano W.
Bush tampoco sabe que ese Contingente se
creó el 19 de septiembre de 2005 con la intención de socorrer a los
damnificados por huracanes en el sur de los propios Estados Unidos,
quienes todavía padecen enfermedades y calamidades atroces sin que su
gobierno haya contestado el ofrecimiento cubano.
Cuando le informen, sus
asesores no deben olvidar decirle que Cuba ha prestado
asistencia médica gratuita a más de 150 países de todos los continentes,
a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero que desde hace más
de 45 años aplica Estados Unidos contra Cuba.
El ejército de batas
blancas salido de Cuba realiza a diario millares de acciones sanitarias a
sus semejantes humanos, concordantes con los postulados de la propia
doctrina cristiana.
"Haz bien y no mires a
quién" y "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", dice la
Biblia en su Nuevo Testamento, y W. Bush, quien dice ser cristiano,
debiera saberlo muy bien.
Esas máximas sí las saben
muy bien las iglesias de Estados Unidos, las mismas a las que ahora el Gobierno
republicano les prohíbe enviar a sus homólogas cubanas la ayuda
humanitaria que venían brindando en atención a sus más puros
sentimientos de solidaridad.
Obrar en contra del
prójimo, matar, asesinar, invadir, negar pan al hambriento y asistencia
al desvalido, impedir que sanen los enfermos y llegue agua al sediento,
encubar pensamientos malignos, intenciones genocidas y más, mucho más
implícito en el Plan de Washington contra la
familia cubana, es antítesis de cristianismo.
Sí... alguien debiera
informarle al inquilino de la Casa Blanca..., después de todo él suele
estar demasiado ocupado comiendo rosquillas.
|