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A Cuba le asiste la razón y tiene a
su lado a la Humanidad
(Actualizado
27 de octubre del 2008)
Por
Juan Diego Nusa Peñalver (AIN)
"No hay peor ciego que el que no quiere ver", reza un refrán muy
popular entre los cubanos, en el cual se aplica a pie
juntillas al saliente presidente estadounidense George W. Bush,
quien en sus ocho años en la Casa Blanca ha hecho todo lo posible y
lo imposible por desconocer la realidad de una Cuba
independiente y soberana, y destruir su Revolución.
Durante 11 años consecutivos, desde 1992, la Asamblea
General de las Naciones Unidas ha aprobado con creciente
mayoría la resolución titulada Necesidad de poner fin al bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de
América contra Cuba.
Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos posee
oídos sordos y ha desacatado totalmente ese reclamo universal.
La última votación en el máximo foro mundial en el
2007, con 184 Estados a favor de la resolución de La Habana,
representa la opinión casi unánime del planeta de repudio y condena
al bloqueo, que persigue la destrucción por hambre y
enfermedades del pueblo cubano y no un supuesto fomento de
los derechos humanos.
El régimen bushiano, desde su ascenso fraudulento al
poder en el 2001, ha mantenido y reforzado las principales
direcciones de esta guerra contra Cuba, manifestadas en
mayores sanciones económicas y persecución a la actividad
empresarial y a las transacciones financieras internacionales.
Incluso, Washington dificulta en extremo las
operaciones cubanas destinadas a saldar las cuotas de la Isla
con los organismos internacionales de las Naciones Unidas,
fomenta la usurpación de marcas comerciales cubanas y ejerce
presiones y represalias contra quienes comercian con Cuba o
se vinculan con ella en intercambios culturales y artísticos.
Según cálculos muy conservadores, y considerando
únicamente lo que ha podido ser cuantificado hasta el momento, la
cruzada anticubana del régimen Bush el pasado año provocó a
Cuba daños económicos por 3 775 millones de dólares.
El Gobierno norteamericano se ha rehusado, incluso, a
levantar su particular guerra económica contra Cuba, ni aun
por seis meses, tras ser azotada la nación antillana por
devastadores fenómenos naturales hace unas semanas.
La unilateral medida coercitiva califica, además,
como acto de genocidio de acuerdo con lo estipulado por la
Convención de Ginebra para la Prevención y Sanción del Delito de
Genocidio de 1948.
En casi 50 años, esta fracasada política de 10
administraciones norteamericanas contra la pequeña nación del
Caribe, ha provocado enorme sufrimiento humano y astronómicos
perjuicios económicos al país, que sin contar otras agresiones,
ascienden ya a la astronómica cifra de más de 93 000 millones de
dólares, unos 224 000 millones de dólares al valor actual del
devaluado billete verde.
Cuba
se mantiene firme en la denuncia internacional de este
comportamiento incivilizado y cuenta para ello con la inmensa
mayoría de la Humanidad, como se volverá a demostrar el próximo
miércoles cuando la Asamblea General de la ONU someta a votación la
Resolución en contra del bloqueo norteamericano a la Isla.
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