guantanamo-644x362-580x326Estados Unidos y Cuba reanudaron sus relaciones diplomáticas, pero aún queda mucho camino por recorrer para que estas sean más o menos respetuosas y plenas. Por una parte el genocida e ilegal bloqueo sigue vigente y, por la otra, el territorio guantanamero sigue sin ser devuelto a sus dueños naturales.

La base naval de Guantánamo, territorio cubano ocupado de manera ilegal por Estados Unidos desde 1903 en contra de la voluntad de Cuba

Cuando ciertos medios reaccionarios —la sección de televisión del diario español El País, por ejemplo— se empeñan en difundir que el territorio que alberga a la base naval estadounidense está ocupado de manera legal, no cabe duda de que mienten con descaro.

La Enmienda Platt fue un Apéndice de la Constitución de 1901, y, poco después, en 1903, del Tratado Permanente entre Cuba y Estados Unidos. Al amparo de su artículo tercero, permitía intervenir militarmente en Cuba siempre que el gobierno imperialista lo considerara necesario, y cedía parte del territorio nacional para, según el artículo séptimo, "mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, y para su propia defensa".

En 1934, el Tratado de Relaciones abolió la Enmienda Platt en su conjunto, pero dejó en vigor el artículo referido.

Se mire por donde se mire, la base rebosa ilegalidad a raudales. Ante todo, debe recordarse que los delegados cubanos que participaron en la Convención Constituyente de 1901 estaban autorizados a redactar una Constitución, pero de ninguna manera a conceder parte de la nación a un país extranjero.

Y es elemental en Derecho que un acuerdo nunca será válido si el que consiente se excede de los poderes que le fueron concedidos, como sucedió en este caso concreto.

La instalación yanqui ocupa la mitad de la Bahía de Guantánamo, y abarca un área de 117,8 km cuadrados —49,4 de tierra firme y el resto de agua y pantanos—, delimitando una línea de costa de 17,5 kilómetros.

Este territorio fue arrendado para ser utilizado como carbonera o estación naval; recordemos que con el fin de "mantener la independencia de Cuba (...)". Aunque su utilización real siempre ha sido otra muy distinta; hasta el punto de que, como todo el mundo sabe, en la actualidad alberga una monstruosa cárcel.

Si se trata de "mantener la independencia de Cuba", ¿cómo conseguirlo utilizando una herramienta —la Enmienda Platt— que en general y por la concesión de la base, en particular, viola la propia independencia que asegura proteger?

Durante la Guerra de Liberación (1956-1958), el territorio del II Frente Oriental Frank País fue bombardeado a cada rato por la aviación enemiga, y, para ello, los aviones del ejército de Batista se abastecían de combustible y de bombas de fabricación estadounidense en la cercana base. ¿Acaso, con su apoyo logístico a la dictadura implantada por ellos, los yanquis protegían la independencia de Cuba?

Todo arrendamiento implica un uso determinado, y es obvio que la base ha sido y es utilizada para actividades que no guardan ninguna relación con el uso pactado.

Por otra parte, toda base militar es ilegal si se halla instalada y mantenida contra la voluntad del pueblo de la nación donde esté ubicada. Y, de manera contundente, el pueblo de Cuba hace años que se pronunció al respecto. El artículo 11 de su Constitución establece que "La República de Cuba repudia y considera ilegales y nulos los tratados, pactos o concesiones concertados en condiciones de desigualdad que desconocen o disminuyen su soberanía e integridad territorial."

Desde 1959, la base ha sido fuente de agresiones y provocaciones. Es por eso que el Gobierno cubano —reclama el territorio amparándose en el artículo 52 de la Convención de Viena de 1969, que declara abolido todo tratado existente si se ha usado la fuerza o la intervención militar— descartó recuperar sus legítimos derechos mediante la fuerza, dejando que tarde o temprano la justicia se imponga.

No solo es hora de exigir el cierre del vergonzoso centro de tortura yanqui en Guantánamo, sino, también, de que en el mismo "lote" vaya la devolución del territorio usurpado hace más de un siglo.

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