Lunes, 17 de junio de 2019 5:09 PM

Vuelan las certezas en Ciego de Ávila

A las 8: 00 de la mañana, en cada área de salud de Ciego de Ávila donde “vuela” el mosquito Aedes aegypti, se alistan los equipos de trabajo que deberán salir a las calles, en lo que va siendo ya una rutina: pesquisa activa, saneamiento ambiental, y tratamiento focal y adulticida.

Contrario a como se han comportado los indicadores de sostenibilidad en los últimos años, no solo el municipio cabecera ha venido a captar las miradas, sino que las sospechas y las certezas se han trasladado a territorios que hasta la fecha habían mantenido sus números en “zona de confort”.

Mientras la provincia muestra un índice de infestación de 0.35, de un mínimo permisible de 0.05, municipios como Ciro Redondo, Baraguá y Bolivia tienen cifras muy superiores a esta media, y en los poblados de Cacahual, Gaspar y Miraflores, días atrás, se confirmó la transmisión —lo cual se traduce en epidemia— de alguna de las arbovirosis transmitidas por el mosquito del género Aedes.

Las acciones oportunas y el reforzamiento del trabajo antivectorial impidieron males mayores, y hoy se respira con cierta calma. Sin embargo, una situación tensa, donde la reactividad y el número de casos sospechosos, probables y confirmados tienden al aumento, ha sido la descripción exacta de la situación epidemiológica del territorio según Yoel Sifonte Bello, director provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, al cierre del octavo día del ciclo en curso.

• Lea sobre esta situación en Ciego de Ávila unos meses atrás.

En este entramado clasifica el Área Sur del municipio Ciego de Ávila como la más preocupante por las condiciones higiénico-sanitarias existentes, los asentamientos ilegales, los microvertederos al aire libre, el gran números de familias que guardan en vasijas el agua, y su estructura, que incluye dos cañadas que la surcan.

Roberto Díaz García, director del Policlínico Sur, es categórico cuando dice que la reactividad ha bajado y que solo 17 casos entre probables, sospechosos y confirmados han surgido en las últimas semanas. Aún así, tampoco está satisfecho con las labores de vigilancia o con la calidad del trabajo antivectorial que, en más de una ocasión, ha obligado a volver sobre las mismas manzanas.

Cerca de 400 viviendas ilegales, sin sistema de abasto de agua o alcantarillado, se han instalado en lo que se denomina Finca El Rosario, donde ni siquiera la recolección de basura puede llevarse a cabo de modo eficiente por la imposibilidad de los carros de atravesar las estrechas vías de acceso. Esta es una de las situaciones más complicadas con la que se lidia en el Área Sur de la ciudad.

Otra historia podrían contar quienes, cada día, acuden a los pases de revista y desandan las calles, pues el completamiento de las brigadas y el maltrato por parte de la población son agregados que van y vienen. Lo que sí tiene claro Jorge Luis Jorge Estrada, supervisor en esta institución de Salud, es que las ausencias de unos determinan el trabajo de otros.

“Si se les exige a las dos brigadas que laboran aquí una productividad individual de hasta 25 casas, de estar todos los que deben se hablaría solo de 18. Cuando no podemos acceder a la vivienda, a las 48 horas comenzamos a valorar estrategias o a informarlo para acudir al sitio con la Policía Nacional Revolucionaria. Hoy solo tenemos seis casas pasadas de este término y se han aplicado un total de 57 multas a lo largo del mes.”

Con las condiciones ambientales propicias y el agente transmisor acechando, en cualquier momento puede confirmarse la transmisión. Entonces la alerta parece certeza que se transfigura en rictus de preocupación.


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