Lunes, 10 de diciembre de 2018 1:22 AM

Un cubanísimo Martí neoyorkino a los pies de La Habana

El próximo 28 de enero a las 7:00 de la mañana —en el aniversario 165 del natalicio de José Martí— tendrá lugar en el parque 13 de Marzo de la capital cubana, la ceremonia en que se dejará inaugurada la estatua ecuestre del Apóstol y que fuera emplazada allí el pasado octubre.

 Aun sin haber sido oficialmente presentada al mundo, el cubanísimo Martí —réplica de la estatua que en el Parque Central de Nueva York recuerda al Héroe— se ha convertido en lugar de encuentro para niños, jóvenes y adultos, y objeto de las fotografías de todo el que cruza su camino con la figura en bronce de uno de los cubanos más venerables de la historia Patria.

La pieza de 8,5 toneladas sobre un pedestal de mármol negro de cinco metros fue emplazada en el parque 13 de Marzo, sitio cargado de simbolismo por su cercanía a la entrada de la Bahía de La Habana, la cárcel donde Martí guardó prisión, y está alineada con el monumento a Máximo Gómez, el Generalísimo que lo acompañó en la hora definitiva, y con el Palacio de la Revolución desde donde habló en varias ocasiones el líder de la Revolución, Fidel Castro.

Se espera que a la ceremonia asista un nutrido grupo de estadounidenses y cubanos residentes en la nación norteña, quienes contribuyeron a hacer realidad el hermoso proyecto, muchos de ellos donantes de los dos millones de dólares que fueron necesarios para llegar a este día inaugural.

La obra, realizada por la estadounidense Anna Hyatt Huntington en la década del ’50 del pasado siglo, evoca el momento en que una bala enemiga quita la vida al héroe de las luchas por la independencia de la Isla.

Es la más bella escultura que se conoce del Apóstol, además porque es ecuestre, resaltó recientemente a la Agencia Cubana de Noticias el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler.

A La Habana que ocupó sus desvelos, donde se educó de niño y vivió, llegó este Martí que hoy se antoja rendido a los misterios de la ciudad que lo vio nacer, y que inspiró sus versos desde el exilio que vivió en Estados Unidos durante 15 años.

La escultura recoge a un José Martí que cae serenamente tras ser baleado y un corcel espantado por la descarga de fusilería española, y que cabalga sobre un manto de lirios.

El parque 13 de Marzo fue intervenido por la Oficina del Historiador para reverdecer los jardines que hoy recuerdan los parajes del mundo donde estuvo el Apóstol: el olivo del Mediterráneo, las palmas de las Antillas y el Caribe, las araucarias de Centroamérica y los agaves de México.

Leal Spengler ha dicho que no fueron pocos los escollos a sortear para poder trasladar la réplica martiana a la Mayor de las Antillas, que se concretó con la ayuda desinteresada de personas que apuestan por un nuevo tipo de relación entre Cuba y Estados Unidos.

Durante el mandato del presidente norteamericano Barack Obama fue posible lo anhelado por 22 años: traer a La Habana el Martí de Anna Hyatt Huntington.

Todo lo recaudado para ese proceso fue donado por instituciones culturales, personas individuales y por la emigración patriótica, porque los otros se opusieron y en el último momento vinieron nuevos obstáculos para poder sacar la estatua de EE.UU., tras los anuncios de medidas anticubanas hechos por la administración de Donald Trump.

Coincidentemente, mientras la escultura navegaba hacia el Puerto de La Habana, dejando atrás toda una estela de buenas intenciones, un grupo de diplomáticos cubanos eran expulsados injustificadamente de Washington por el gobierno norteamericano.

Para Eusebio Leal el acontecimiento del próximo 28 de enero tiene un significado especial porque coincide con el aniversario 165 del natalicio de José Martí, en el año de los 150 del inicio de las guerras por la independencia, y porque es la réplica de un monumento hecho en Estados Unidos por una admiradora del Héroe Nacional.

A una pregunta sobre la inauguración de esta estatua en La Habana en un contexto adverso en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, comentó el Historiador de la Ciudad que el sacrificio de Martí no fue inútil y parafraseó al Apóstol: “Mi verso crecerá: bajo la hierba, yo también creceré.”

Martí imaginó el momento sublime: “sin Patria, pero sin amo” y hoy él tiene una Patria que no tiene amos, con las flores y la Bandera, apuntó.

La estatua ecuestre del Apóstol es desde ya un lugar de peregrinaje para quienes desde toda la Isla y más allá, llegarán aquí para rendir homenaje al Héroe Nacional de Cuba.


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