Miércoles, 19 de diciembre de 2018 8:32 AM

Reducen mortalidad infantil en municipio de Ciego de Ávila

Cuando apenas restan unas semanas para que concluya el calendario anual, médicos y especialistas que intervienen en la concreción del Programa Materno Infantil (PAMI) en el municipio de Majagua intensifican el seguimiento, por todas las vías posibles, para evitar situaciones que puedan poner en riesgo la vida de recién nacidos, mujeres embarazadas, madres de bebitos…

El fallecimiento de solo un bebé, sin haber coronado su primer año de existencia, por la negativa de su progenitora a interrumpir un embarazo que la ciencia médica avileña había considerado riesgoso en extremo, por malformaciones congénitas incompatibles con la vida, deviene lamentable lección para todas las partes.

Sobre la base de ese caso, hasta hoy, el municipio inscribe una tasa de mortalidad infantil de 3,9 fallecidos menores de un año por cada mil nacidos vivos, indicador inferior al 4,7 que registraba en igual etapa de 2017, cuando las estadísticas consignaban también un deceso pero había 46 nacimientos menos en el territorio.

Explica la doctora Aymara Guerra Escobar, quien acaba de asumir la conducción del PAMI en Majagua, que, bajo cualquier circunstancia, es decisiva la labor del Grupo Básico de Trabajo, no solo mediante el sistema de interconsultas que permite llegar hasta las comunidades más intrincadas o desfavorecidas, sino también por medio de consultas integrales en terrenos tan imprescindibles como los de medicina interna, genética, nutrición, defectología, trabajo social, psicología, obstetricia y estomatología, entre otras especialidades.

La estrategia está concebida de manera que no haya sorpresas en el imprescindible control y dominio sobre cada caso, como condición básica para poder actuar a tiempo.

No es casual, por tanto, que se esté hurgando aún más en torno al riesgo preconcepcional, asociado tanto al embarazo precoz en adolescentes, como entre mujeres con edades por encima de los 35 años, fenómeno que también puede repercutir en el llamado riesgo genético incrementado.

La principal preocupación de los especialistas majagüenses, sin embargo, no parece radicar hoy en situaciones de ese tipo. No es siquiera la existencia de personal médico, o la contribución de la familia, está en algo tan aparentemente sencillo como la disponibilidad de ambulancias.

El crítico estado en que se encuentran esos medios en el municipio, dificulta, no pocas veces, el traslado de embarazadas de alto riesgo (hipertensas, con diabetes estacional, amenaza de aborto) sobre todo desde comunidades como las de Limones, Derramadero, Mamonal, Lázaro López y otros puntos intrincados de la geografía municipal.

Es obvio que, detrás de problemas así, subyace el efecto del bloqueo norteamericano contra Cuba en el terreno de la Salud. Pero también vale la pena preguntarnos si, en todos los casos, se le ha dispensado a esos mismos equipos, el mantenimiento, reparación, uso y, sobre todo, cuidado que requieren, para que puedan prolongar durante más tiempo su vida útil.


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