Jueves, 20 de septiembre de 2018 5:17 AM

Por un mundo sin barreras

“Somos agentes multiplicadores del cambio de mentalidad, demostrando que el derecho es para todos los ciudadanos”, afirma la presidenta de la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM) en Ciego de Ávila.

“La vida te cambia en un segundo”. Percibo cierto dejo de tristeza cuando sus labios esbozan estas palabras, a pesar del tiempo transcurrido desde el accidente que transformó su existencia.

Nada fácil fue quedarse sin poder caminar, por una paraplejia producto de una lesión medular. Era una joven de 26 años, a quien le gustaba mucho bailar, en especial casino, y que adoraba usar zapatos altos, hasta para ir al trabajo.

“Volver a caminar exige un período de tránsito desde el accidente. Tienes que rehabilitar no solo el cuerpo, también el alma. Pasas de ser una trabajadora, de hacer todas las labores en la vida y en la casa, a verte sin la posibilidad de caminar.”

Lejos estaba de sospechar que sería el deporte una de las disciplinas que más la ayudaría en su recuperación física y mental, pues confiesa que la práctica deportiva no era uno de sus pasatiempos favoritos.

“Se necesita de algo esencial que en mi caso no faltó: el apoyo familiar y de los que te rodean así como la voluntad y lo vital de trazarte metas.

“Mi prioridad era mi hijo de dos años. Él fue mi mayor motivación para retomar con más ansias los deseos de vivir y de incorporarme nuevamente a una vida socialmente útil.”

La avileña Julia Esther Ferras Santos es desde mayo del 2013 la presidenta de la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM) en Ciego de Ávila.

Distante está aquel 14 de febrero, Día de los Enamorados o de San Valentín, en el que salió con su mamá, uno de sus grandes apoyos. Fue a una tienda a comprar un regalo en la ciudad donde vive, Morón, donde fue maltratada por las dependientes.

“Al salir, llorando, sobre todo de indignación, pasé por un sitio donde llenaba fosforeras Gonzalo Paz Reyes, un miembro de la ACLIFIM. Él conversa conmigo y me habla de la Asociación. No era dirigente, pero logra que dos asociados deportistas vayan a mi casa.

“Al principio me escondí. En aquel entonces yo arreglaba uñas como medio de subsistencia. Me hablaron y me convencieron para que participara en las competencias deportivas provinciales.”

Entonces fue a su justa atlética inicial, en el municipio de Baraguá. Recuerda que era una lid masiva y fue su debut en la carrera en sillas de ruedas. Quedó en primer lugar, lo cual la motivó.

“Al poco tiempo asistí a los Juegos Nacionales de atletismo para personas con discapacidad en 1997 en La Habana. Para mi satisfacción obtuve tres medallas de oro en jabalina, disco y bala.”

“Me gustaban más los lanzamientos, me sentía más segura. Además, en las preparaciones me daba cuenta de que daba más en ellos.Yo era delgada y sin embargo tuve mejores resultados en disco y en bala que en jabalina.

“También practiqué baloncesto. Tuve la gran posibilidad de jugar cuando se iniciaban los equipos femeninos. Antes se hacían equipos mixtos con los hombres.

“Integré el conjunto de Orientales, en el que conquistamos medalla de oro en los Primeros Juegos de baloncesto femenino sobre sillas de ruedas en Cienfuegos. A partir de allí fui seleccionada para integrar la preselección nacional, en la que estuve varios años.”

Comenta que este fue un momento muy importante, porque “le regalé la victoria a mi hijo Gerardo, amante del deporte y mi gran orgullo”.

Julia también fue de las pioneras en la práctica del tiro deportivo, disciplina en la que alcanzó por dos temporadas consecutivas medalla, primero de plata y después de bronce. “Había una atleta de Matanzas, que aún compite, a la que nunca le puede ganar.”

“El deporte me dio muchas posibilidades de rehabilitación, de inclusión, de satisfacción. Fue una de las vías de integración a la sociedad, me independizó, logré tener desarrollar muchas habilidadesl.”

También participó en eventos culturales, incluido un Festival Nacional de Teatro y Danza de la ACLIFIM, en la provincia de Cienfuegos.

“Recuerdo que estuve varias jornadas ensayando en la casa de la cultura con mi pareja. El mismo día de la salida se enfermó, íbamos a bailar un merengue.

“Inmediatamente busqué a otro compañero, precisamente a quien me inició en la Asociación, a Gonzalo, y fuimos para el certamen y cogimos mención. De todas formas, representamos a la provincia y fue una experiencia maravillosa.

“Después de eso me retiré de las competencias, aunque bailo cada vez que damos una actividad.”

Desde 1997 hasta el 2012 se desempeñó como Vicepresidenta de la ACLIFIM en el municipio de Morón: “Eudaldo Leyva Companioni era el presidente (aún ocupa esta responsabilidad) y no solo fue mi profesor, mi guía para el trabajo en la Asociación, sino mi padre, mi hermano, mi amigo: me enseñó muchísimo.

Es una persona que tiene mucho sentido de pertenencia, muy disciplinada, muy respetuosa. Mi guía para iniciarme como dirigente fue él.”

“Morón se ha caracterizado siempre por tener un colectivo muy unido, de mucho dominio, conocimiento y estabilidad. Llevan muchos años, quizás más de 20, de Vanguardia Provincial.

“Yo ocupé el cargo de Vicepresidenta de Organización, en los años que lo ejercí también salí Vanguardia Provincial. Trabajando allí, en el III Congreso de la ACLIFIM fui nombrada como miembro del Consejo de Dirección Nacional de la organización, del cual todavía soy parte.”

Desde el 2012 hasta mayo del 2013 laboró como Vicepresidenta provincial de la organización, atendiendo los programas de Organización, Educación, Cultura y Relaciones Públicas, hasta ser promovida a presidenta de Ciego de Ávila.

Su labor, junto a las direcciones municipales y el trabajo de todos los asociados, ha hecho posible que Ciego de Ávila fuera Provincia Destacada en la emulación del 2014 y Vanguardia en 2015, 2016 y 2017.

“Esos resultados fueron posibles porque los logros fueron aumentando. Fortalecimos la atención a las personas con discapacidad, en todos los municipios, y en especial a quienes sufren de discapacidad severa.

“También sumamos muchísimos éxitos en la Cultura y en el Deporte, que es un puntal muy fuerte. Participamos en los eventos nacionales y hemos incrementado el número de asociados en estas manifestaciones.”

Quienes conocen a Julia admiran el ímpetu con que defiende sus ideas, su sentido de la justicia, la atención personalizada que les da a los asociados y su preocupación constante por aquellas personas con problemas aunque no sean integrantes de la ACLIFIM.

“Siempre defiendo con vehemencia los derechos de las personas con discapacidad, abogando por su inclusión plena en la vida económica, social, cultural y deportiva, ya que somos agentes multiplicadores del cambio de mentalidad, demostrando que el derecho es para todos los ciudadanos.

“Para la plena inserción es necesario lograr un aumento de la cultura en la población acerca de que la discapacidad no es una enfermedad, sino una condición, que solo nos limitan las barreras arquitectónicas y mentales.”

“Entre los principios de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (PcD) está el respeto por la dignidad, autonomía, libertad de elección, independencia de las PcD, la participación plena y efectiva, la inclusión en la sociedad.”

Miembro del Consejo de Dirección Nacional de la ACLIFIM desde el 2004, a Julia la enorgullece haber asistido al III, IV y V Congresos de la Asociación y en el 2008 al I Encuentro Internacional de Mujeres con Discapacidad, en el Palacio de las Convenciones, entre otros eventos efectuados en Cuba. En noviembre de 2017 participó en el IV Congreso Continental de Rehabilitación Basada en la Comunidad (RBC), que se celebró en Ecuador.

“Desde la hora en que fui seleccionada por el Comité Nacional para participar en el cónclave fue para mí un motivo de alegría y motivación.

“Fue una experiencia extraordinaria, participaron personas de 35 países y expuestos trabajos maravillosos. Cuba no llevó ninguno, porque asistimos como invitados.

Las adversidades no han hecho desaparecer la sonrisa de su rostro, deja correr su pensamiento y confiesa algunos de sus deseos: “A mí me gustaría aumentar la cultura acerca de la discapacidad en Ciego de Ávila y que en cada escenario que lleguemos no existieran ni barreras mentales ni arquitectónicas.

“Hace poco llegué a un lugar y me dijeron la barrera (en lugar de decir la rampa) está por la parte de atrás. Yo dije: “No, la barrera la tengo delante de mí.”

“Prefiero que alguien me de la mano para subir dos o tres escalones que entrar por la parte de atrás de un lugar, porque me siento excluida. Es falta de cultura. También hay veces que las personas, quizás sin malicia, se refieren a nosotros como los inválidos, los discapacitados.”

Aunque desde joven sintió en carne propia los zarpazos de la vida, Julia fue capaz no solo de sobreponerse y lograr triunfos en lo personal, sino que en la actualidad es líder en Ciego de Ávila de las personas con discapacidad. “No queremos ventajas, sino que nos respeten los derechos de igualdad que ya tenemos” gusta de decir, siempre con pasión y sin perder la esperanza de un mundo sin barreras.


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