Piscinazo al norte de Ciego de Ávila

Hasta los más optimistas hacían una mueca de incertidumbre cuando, semanas antes de despegar el verano, el ranchón que volvería a levantarse en el Centro Gastronómico y Recreativo La Piscina, en el municipio de Bolivia, al norte de Ciego de Ávila, no parecía haber mucho más que la intención de concretar la idea.

“¿Por qué lo dejaron todo para última hora?” , se preguntaba mucha gente.

“Tú verás que ese apresuramiento atentará, al final, contra la calidad constructiva”, añadían otros.

Sin responsabilidad directa en la tardanza, Jorge Luis Palomino, administrador y artífice principal del prestigio que ha ganado esa unidad, solo se limitaba a sonreír y a afirmar, confiado: “No se preocupen, tendremos un restaurante mucho más lindo, funcional, y también piscina con baño y disfrute para todos”.

Ni que fuera adivino. Cuando el verano abrió sus párpados municipales, en cita que atrajo a responsables y destinatarios precisamente hacia allí, el ranchón-restaurante estaba en pie de guerra, donde mismo, más confortable aún, pidiendo usuarios, como si Irma no lo hubiera “hecho tierra”.

De manera que ha vuelto a ser uno de los pilares fundamentales para que la piscina se mantenga “bañando” a todo el que llega, desde las 10:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche.

Aunque a decir verdad… no es la misma de años anteriores.

"¿Qué no?", repite asombrado Luis Sánchez Sosa, un bañista empedernido, residente en Florida, Camagüey, que siempre se las arregla para “remar” hacia territorio avileño y darse un buen piscinazo allí.

Entonces, advirtiendo, quizás, la intención de la frase, dice sonriendo: “Debe ser porque está mejor todavía. Estas gentes hicieron un esfuerzo tremendo para abrir la instalación, brindan un servicio de mucha calidad y han hecho cosas nuevas. Uno llega y puede alquilar una tumbona, ponerse cómodo, consumir lo que se le antoje, hasta pescado frito, minutas con pan, pollo asado, ensalada fría, aporreado o picadillo de pescado…”.

Ni siquiera el hecho de disponer, además, de una cafetería para la venta permanente de alimentos ligeros, detiene la inquietud de los trabajadores en su afán por seguir sumando ofertas. Durante la visita de Invasor, hasta se hablaba de acondicionar un punto para vender helado y granizado, productos tan demandados por chicos y adultos en esta etapa.

Que no falte el agua fría (lo más elemental en un lugar como este) llama la atención entre quienes han sufrido la ausencia de ella en otras instalaciones como si se tratara de lo más normal del universo.

Y para abrir o cerrar con broche de oro, cada cierto tiempo una voz femenina alterna con la música (de escogido gusto, por cierto), para ofrecer, en grabación audiofónica, información muy útil acerca del complejo y sus ofertas, con énfasis en la precaución que deben tener los adultos con sus niños, para que el día transcurra como cada quien soñó antes de salir de casa, o mejor incluso.

Lo que usted ha encontrado en estas línea es solo la referencia a algo que puede comprobar dentro de los sofocantes marcos del presente verano, o más allá de él, porque, para bien de los agradecidos, después sigue habiendo piscina para todos… todo el año.

Piscinazo Seguridad, elemento fundamental no solo para el disfrute de los niños