Lunes, 17 de junio de 2019 7:12 AM

Parto fisiológico o cesárea: ¿qué piensa usted?

Cesárea La primera sensación que recuerdo cuando intenté levantarme al día siguiente fue un ardor insoportable, como si algo allá en la herida me estuviera quemando. “¡Muchacha, esos son los tejidos estirándose!”, decían en tono de explicación abreviada y escasamente estimulante.

Pero el consuelo no llegó sino después de muchas horas invertidas en dolorosos y necesarios procedimientos, como incorporarme, corregir a duras penas la postura y caminar, poco a poco, lo más que pudiera.

Aunque la cesárea transcurrió sin complicaciones, y tanto el bebé como yo salimos bien, todavía invaden la memoria sentimientos de impotencia ante el hecho de no poder hacer, por mí misma, incluso hasta las cosas más simples, ya fuera pararme de la cama, ir al baño o sentarme en un butacón.

A ratos repaso en mi mente aquella especie de envidia que sentía al verme en franca desventaja frente a las paridas de forma normal, quienes andaban por la sala y todo el hospital, como si allí no hubiera pasado nada.

Era capaz de entender, por supuesto, que ellas también tendrían sus malestares y el recuerdo imperecedero de los intensos dolores del parto, pero verlas aparentemente tan campantes me dejaba un gustico medio amargo en la boca y el impertinente pensamiento de “por qué yo no”.

Alteraciones en la frecuencia cardíaca del feto y un líquido amniótico en Cinco, fueron apenas dos de las justificadas razones que llevaron a los médicos a diagnosticar como urgente la intervención quirúrgica.

Sin embargo, y aún después del mes, aquella sensación de inconformidad regresaba cada vez que veía a otras madres primerizas andar normalmente, cargar sin mayores complicaciones a sus hijos y entenderse con los quehaceres del hogar, mientras yo seguía muy adolorida y dependiente de mis familiares.

Se trata, claro está, de un acercamiento personal a la ya vieja dicotomía entre ser cesárea o tener un parto fisiológico normal, algo que, en todo el mundo, hace mucho tiempo pasó de ser una cuestión estrictamente médica, para transitar por los nunca apacibles filtros del deseo humano y la crítica social.

Al respecto, la Declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es concluyente en tanto precisa, primero, que las cesáreas son eficaces para salvar la vida de las madres y los neonatos solamente cuando son necesarias por motivos médicos; y segundo, que debe hacerse todo lo posible para realizar dicho proceder a las mujeres que lo necesiten en lugar de intentar alcanzar una tasa determinada.

Con un índice de cesárea primitiva —la que se practica por primera vez— del 18 por ciento, Cuba no escapa a esa problemática, donde lograr el punto de equilibrio y quedar bien ante los ojos de todos no siempre es fácil, porque si bien el parto vaginal implica bienestar y seguridad, muchas veces el pueblo no lo comprende.

“Las personas ven a su familiar con dolores y enseguida solicitan la intervención quirúrgica, pero estamos hablando de un proceder que, en igual medida, implica numerosos riesgos para la madre y el bebé”, afirma el doctor Ciro Estrada García, director provincial de Salud Pública en Granma.

Mayormente, los eventos que conducen al agravamiento de las puérperas están relacionados con las cesáreas, subraya el galeno, quien domina las estadísticas y la experiencia de un territorio donde, no obstante, el referido indicador exhibe valores favorables, oscilando entre el 13 y 14 por ciento, dentro del rango ideal del 10 al 15 por ciento reconocido por la OMS.

La propia organización sanitaria global advierte que ese tipo de cirugía mayor puede provocar complicaciones y discapacidades significativas, a veces permanentes, o incluso la muerte, y debe realizarse solo cuando es necesaria por razones médicas.

Respetamos todas las opiniones, mas no se trata aquí de que algo me guste o no, sino de valorar, en su justa medida, cuán verdaderamente ineludible es someter a nuestro ser querido a una operación, si existe la posibilidad de que el bebé nazca de forma normal.

Una recuperación más dolorida y lenta, molestias en la herida, cuidados extra en los siete puntos para evitar infecciones o la apertura de la incisión son algunos agregados que, por ejemplo, a quien suscribe estas líneas le hubiera gustado evitar.


Comentarios  

# Yuniel 22-03-2019 15:01
El 15 de diciembre del año pasado mi esposa tuvo su primer bebé por esta vía ya que el niño venía pelviano por suerte los dos salieron bien, solo una cosa no se porque se espera hasta la semana 42 para relisar la cesaria. se han visto casos de niños que nacen con problemas, se hacen y comen caca con reisgo para su vida. Por suerte a mi esposa le dió un dolor y empezó a botar el tapón mucoso y se le hizo la cesaria. Salu2 Yuniel
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# Miguelez 26-03-2019 15:04
No se cual fue el problema que no se tuvo encuenta mi comentario; dije que mi nuera tuvo un parto por cesárea, que la atención de los especialistas fue buena pero estuvo empañada por la situación que presentan las salas con la higiéne, no reunen las condiciones exigidas y los baños sanitarios tampoco cumplen las exigencias, pues nada cogió una bacteria en la herida y tuvieron que volverla a ingresar para tratarla con antibiótiocos, todavia hoy al cabo de siete meses presenta sus dificultades con unos de los puntos o soturas...
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