Martes, 25 de septiembre de 2018 3:15 AM

Melba Hernández continúa entre niños

Volvió a nosotros el vigésimo sexto amanecer de julio y, por una razón casi inconsciente, he percibido, una vez más, esa sensación de ternura flotando en el aire, traspasando la óptica de unos espejuelos, posada en las arrugas de la octogenaria mano que acaricia y es acariciada por unos diminutos dedos, en flor.
Lo vi, y viví en Holguín, varias veces en Santiago de Cuba y donde quiera que ha historia celebró su más alegre día: el 26.

Melba Hernández Podía tener la conmemoración cuantas actividades cupieran en cada mazo temporal de 24 horas, previo a la concentración popular. Podían los organizadores decantar sugerencias, para no recargar en extremo el programa de esas jornadas. Pero nunca faltaba aquel pequeño espacio para festejar, entre niños de todas las tempra

nas edades y niños de sesenta, setenta y más calendarios, el cumpleaños de Melba como entrañablemente siempre llamó nuestro pueblo a esa mujer extraordinaria, Heroína del Moncada junto a Haydée Santamaría: únicas que participaron en la estremecedora gesta del Moncada.

Entonces pequeños y adultos la rodeaban. Y ella, con más apariencia de mariposa que humana, quedaba ensimismada, mirando primero a cada niño y ofreciendo, luego, su mejilla de terciopelo, para corresponder finalmente con uno de esos besos que cientos de cubanos archivan, con olor inconfundible a fragancia de dulce abuela, por los siglos y los milenios.

Y claro que había cake, refrescos, golosinas, el más hermoso ramo de flores, fotos y voces fundidas en una sola para desear “mucha felicidad, en el día de hoy…”

Y ella no hacía más que reír. Y tiene que haber imaginado más de una vez a Fidel probando el cake… porque, de alguna manera, siempre se las ingeniaba para hablarles a los niños acerca de él o para decirles que aquel era también el cumpleaños del Comandante.

Pudiera parecer que, tras su deceso, el 9 de marzo de 2014, la conmemoración central del 26 de Julio carece de aquel momento, dedicado a celebrar, de manera ligeramente anticipada, su cumpleaños del día 28.

Pero no lo creo. Siempre habrá una voz que diga: Este 28 de julio Melba cumpliría 97 años, o 100, o 120… Porque aunque parezca una imagen, una metáfora, las mujeres de su dimensión no dejan de nacer, siguen cumpliendo años. Debe ser porque, en verdad, nunca mueren.

Melba Hernández


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