Mecanismos en reverso (+Video,Infografía)

Si salimos a recorrer las 95 farmacias emplazadas en la provincia, quizás no encontremos Dipirona, Diltiazem o Ranitidina, pero el beneficio de la duda hace que, mucho antes de salir el sol, inicie la cola y, con ella, otros males.

Hay quien marca para varias personas, quien revende turnos (o medicamentos) y quien no le queda más remedio que esperar. Así estaba Aracely Agramonte frente a la farmacia La Central, ubicada en la ciudad de Ciego de Ávila, cuando Invasor le preguntó sus porqués.

Necesitaba analgésicos, y bien podrían ser para ella que, a los 84 años y discapacitada, le duele cada uno de sus huesos, mas eran para su hijo, todavía convaleciente de un accidente. Pasadas las 11:00 de la mañana se fue a casa con las manos vacías y las causas de la ausencia, aunque bien explicadas, a ella no la convencen.

Por más que desde la Dirección Provincial de Salud (DPS) se insista en los mecanismos existentes para encontrar, siempre, una solución medicamentosa y que la responsabilidad recae en los prescriptores, tal vez por la irremediable necesidad, Aracely volverá a las 4:00 de la madrugada del siguiente martes.

trabajadoras farmaciasAlejandro García Reina la incertidumbre el día que llega el medicamento

PADECIMIENTOS AGRAVADOS

La inestabilidad registrada en el abastecimiento de la Industria Farmacéutica al Sistema  Nacional de Salud ha sido un fardo pesado con el que el país lidia desde el primer semestre de 2015.

El déficit, según reseñó Granma en su edición impresa del 29 de noviembre de 2017, se debe a que BioCubaFarma  no estuvo en condiciones de pagar a los proveedores con los cuales se negociaba la adquisición de recursos y materiales de envases e insumos.

A ello pudiéramos añadir que el 85 por ciento de los productos utilizados en la fabricación de medicamentos son importados, y el 92 y el 60 por ciento de los principios activos y recipientes, respectivamente, provienen de mercados lejanos como China, India y Europa, porque esta industria tampoco está ajena a las afectaciones del bloqueo norteamericano, que impide utilizar el dólar en las transacciones y obliga a recurrir a terceros países para la mayoría de las gestiones.

A partir de aquí, la cadena se quiebra por el eslabón más débil: faltas en la red de farmacias, policlínicos y hospitales, y pacientes que buscan, pero no encuentran.

En agosto de 2016 Invasor referenciaba 53 faltas y aludía, en semanas anteriores, entre 20 y 27 ausencias. A pesar de estimaciones que anunciaban menos fluctuaciones en el último trimestre, debido a la importación de materia prima para satisfacer un período de hasta 120 días de consumo en diferentes renglones, al inicio de 2017 el reporte hablaba de 69. Al cierre del 20 de febrero, las cifras revelaban 62 ausencias de un Cuadro Básico compuesto por 719 medicamentos.

En aquel momento, Granma llamaba la atención en torno al sobreconsumo de productos como la Dipirona, de la cual se demandan más de 1 000 millones de tabletas al año, o sea, un mes de cobertura significa entre 84 y 86 millones de tabletas.

Las alternativas, si bien no suplen las carencias, se han cavilado con luz larga. Dulce María Fernández Martínez, directora general de la Empresa de Farmacias y Ópticas en la provincia, habla del incremento del uso de la Medicina Verde, del Buró de Información que facilita la localización de medicamentos en cualquier unidad del territorio y desde la DPS se insiste en que cada prescriptor debe estar informado. Aun así, intervienen otros factores del papel a la medicina.

LA DISTRIBUCIÓN EN SU LABERINTO

Cada martes, a las 8:30 am, se realiza una reunión de conciliación entre el jefe del Departamento de Medicamentos y Tecnologías de la DPS, la Empresa de Farmacias y Ópticas, la Unidad Empresarial de Base de la Empresa Comercializadora de Medicamentos (EMCOMED) y las unidades asistenciales del sistema, donde se determinan las faltas provinciales, los fármacos existentes en baja cobertura y lo que no está, ni siquiera, en almacén.

Luego, se elabora un informe al Ministerio de Salud Pública donde se rinde cuenta y es aquí, también, donde saltan a la vista los que entraron con cobertura para 30 o 120 días y en solo una semana se agotaron.

El ciclo de distribución está concebido cada siete días. En ese entramado comercial decide EMCOMED, cuyo director provincial, Reinando Piñeiro Díaz, corrobora que sobre su droguería no pesan las faltas, pues, en los últimos tres años, no han incumplido esta planificación ni dejado de cobrar por resultados.

“Tenemos una base de transporte estable con el mejor coeficiente de disponibilidad técnica del país, por eso, la distribución se ha mantenido de esta forma, mientras hay provincias donde permanece cada 15 o 21. El plazo establecido para la recepción son 72 horas y, a las 48, ya repartimos. Aquellos que salvan vidas los localizamos en cualquier rincón del país y los traemos de inmediato.”

A la recepción le sigue el almacenamiento, la fragmentación (momento en que cada pedido se compone) y la distribución. Sin embargo, el asunto se torna aún más complejo porque la inestabilidad de los envíos provenientes de La Habana hace que los fármacos lleguen cualquier día y hora, con énfasis en el horario nocturno, los fines de semana o al término de cada mes, según la experiencia de Arelis Rivero de la Cruz, jefa del Centro de Distribución.

De las oficinas de esta empresa se informan las entradas diarias a la DPS, aunque puede darse el caso de que la Dipirona, decretada en falta en dicha reunión y que no llegó a Ciego de Ávila, Baraguá y Morón, haya entrado al almacén el martes en la noche o, en el peor de los casos, llegó en baja cobertura y es necesario definir en qué unidad de la red de farmacias se va a colocar.

Entonces suceden dos cosas: se convoca a un Operativo, una suerte de reunión de última hora, en la que se convenia dónde va a colocarse y los municipios que no alcanzaron la distribución deben esperar hasta el siguiente ciclo. Sin olvidar que, en esta precipitada dinámica, se han detectado pedidos captados con errores, lo cual se traduce en números en exceso o defecto.

Que el medicamento esté en la provincia no es directamente proporcional a su reparto por igual en el territorio y con la misma rapidez. Por eso, Luis Orlando Rico Martell, jefe del Departamento de Medicamentos y Tecnologías de la DPS, insiste en revaluar lo que se considera como urgencias.

Para entender su visión basta un ejemplo: la medicina, si está en el almacén, pero no ha llegado a todos, no debe retirarse del listado de faltas, y lo que se considera urgencia, con prioridad para el reparto, es subjetivo, pues la Ranitidina no decide vidas, mas es apremiante para quienes la necesitan y deben esperar.

colas en las farmaciasAlejandro GarcíaPersonas de la tercera edad, como Aracely Agramonte, madrugan porque necesitan los medicamentos

No hay certeza de lo que va a llegar desde los laboratorios de BioCubaFarma, aun cuando con un año de antelación se capta la demanda de la provincia, y tampoco saben en las farmacias si se corresponderá el envío con el pedido elaborado cada semana, hasta que no ocurre la facturación en cada unidad. Para esa fecha, sobre la cola pesan días de incertidumbre.

Por su parte, EMCOMED sabe lo que despachará porque factura con días de antelación. El reparto del miércoles, correspondiente a Ciro Redondo, Primero de Enero y Bolivia, se conforma desde el lunes, e igual sucede con cada municipio; punto y aparte para lo que llega en baja cobertura o cuando el ciclo de distribución arrancó.

FARMACIAS POR DENTRO

En las farmacias debe culminar el proceso de atención médica, cuando, se supone, el paciente encuentra el fármaco demandado, en cambio la receta no siempre deriva en medicina.

Según Dulce María Fernández Martínez, el prescriptor debe actuar como filtro y decisor de la mejor solución y habla, asimismo, de procesos invertidos en función de facilitar el acceso de los dolientes.

“No nos toca informar a la población porque el curso establecido no es buscar la receta después de saber lo que entró. La recepción debe durar 24 horas, o sea, al amanecer del siguiente día ya los médicos podrían recetar en función de la existencia real, al estar establecido que los fármaco-epidemiólogos informen a los especialistas vinculados a las diferentes áreas de Salud y acudan representantes de Farmacias a las entregas de guardia.”

Invasor comprobó, unidades adentro, que esto ocurre solo en dos o tres horas, bajo la supervisión de líderes de la comunidad o miembros de esta empresa.

Primero se realiza una entrega en confianza de manos de los Distribuidores Mayoristas. Luego, se confirma la correspondencia entre el número de bultos y la factura, se analiza cada medicamento de acuerdo con el lote, la fecha de vencimiento y la cantidad, y se examina el modelo de entrada contra dicha factura.

La venta comienza y, aunque la agilidad demuestra eficiencia, al día siguiente cuando se emiten las notas informativas que alertan a los prescriptores poco o nada quedará.

Eyanis Leiva Medina, administradora de la 0808636, en la ciudad cabecera, hace referencia a las gestiones que se hacen para ayudar en la localización de los medicamentos en la red de farmacias.

En los municipios es aún más engorroso porque, a la espera y la incertidumbre, se suma la distancia. Así lo confirma Uverlinda García, técnica de apoyo del establecimiento 0803662, ubicado en Bolivia, donde se reciben los envíos usualmente al mediodía o pasada esta hora, bajo igual agitación de los que esperan.

Para intentar poner orden se emitió la Instrucción 4/2018 del Ministerio de Salud Pública, que indica la prescripción, a través de una receta, de otro medicamento del mismo grupo farmacológico para suplir la dosis de un mes cuando se trata de los de la Tarjeta de Control y los controlados. Si al cabo de tres continúan las carencias, se está obligado a usar otra alternativa, a pesar de cualquier reticencia.

En lo adelante, la responsabilidad de cada médico a la hora de prescribir decide, pues, a juicio del jefe del Departamento de Medicamentos y Tecnologías, otra de las incongruencias detectadas resulta establecer dosis superiores a las demandadas. De este modo quedan menos posibilidades para el siguiente en la fila.

Todavía no se concibe un mecanismo que, a pesar de las contingencias y la premura del trabajo, le permita saber a cada farmacia el contenido del envío con horas de antelación —aun cuando EMCOMED factura días antes— para informar, después, a quienes un blíster de Enalapril se les transforma en ocho o nueve horas de cola.

Aunque se supone que el entramado funcione de la dolencia al médico y, luego, a la receta y al fármaco, y que nadie debe llegar al mostrador con una indicación sin cabida en los estantes avileños, en la práctica, los procedimientos se han invertido y se desdibujan o están desconectados de la realidad al estar concebidos para una distribución sin “baches” y una oferta capaz de responder a la demanda.

Hoy cualquier planificación, cuando menos, es inexacta. Sin embargo, ningún enfermo acepta explicaciones y, en este caso, las decisiones dirimen vidas.