Maestros avileños: Unos se van, pero otros regresan (+Infografía)

Con apenas 20 años, llegó un día Aleida Hernández Quintana a la Escuela Primaria Alfredo Miguel Aguayo Sánchez, de la ciudad capital de Ciego de Ávila, y 45 calendarios han transcurrido como testigos fieles de la pasión que, cada día, la delata borrador y tiza en mano. Tuvo que hacer la jubilación, pero la idea de quedarse en casa le fue ajena, y cuando menos lo esperaban, ahí estaba ella otra vez, de vuelta en el lugar que confiesa, le hace “olvidar todos los problemas”.

Varias generaciones han pasado por las Matemáticas y las Ciencias Naturales que tanto disfruta impartir, y más de un viejo alumno se asombra de encontrar todavía a “la profe” en el mismo lugar y con igual empeño. A varios ha visto reír cuando cada curso anuncia que será el definitivo, porque los estudiantes llegan y se van, sin que ella pueda decir adiós.

Sin embargo, su historia no es única. Como Aleida, otros también han decidido regresar para quedarse, y al cierre del mes de octubre, sumaban 514 los maestros reincorporados a las aulas avileñas este curso escolar. De ellos, la mayor cifra (323) consta como docentes jubilados, según declaró a Invasor, Sergio Molina González, jefe del departamento de Recursos Humanos de la Dirección Provincial de Educación.

Maestra y alumno El retorno de estos educadores ha supuesto un respiro para la compleja situación que, desde hace varios años, presenta la provincia con la cobertura docente, sobre todo en las enseñanzas Primaria, Secundaria Básica, Preuniversitario y Enseñanza Técnica y Profesional, donde iniciativas como el contrato por horas, la sobrecarga docente y el contingente universitario han garantizado que no falte un maestro frente al aula. Entre los municipios más favorecidos con las reincorporaciones figuran Morón, Chambas y Ciego de Ávila.

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Para Lázaro Padrón Pereira, jefe del departamento del nivel educativo preuniversitario en la Dirección Provincial de Educación, poder contar con estos profesores contribuye a fortalecer la calidad de la enseñanza, pues existen necesidades que se cubren con diferentes alternativas, las que no siempre garantizan la eficiencia del proceso docente educativo.

Además, Padrón Pereira considera que, en el caso particular de los maestros jubilados, estos constituyen un ejemplo de sentido de pertenencia que puede contagiar a las jóvenes generaciones de educadores que llegan a las escuelas, sin contar la experiencia que traen para trasmitir al claustro y los directivos.

Si bien hoy la situación con la cobertura docente en la provincia es un poco más favorable, respecto a cursos anteriores, tampoco es como para dormir tranquilos. Hasta entonces, bienvenidos sean los maestros que lleguen a las aulas para, de verdad, quedarse.