La sostenibilidad se tambalea (+Infografía)

Aun sin transmisión demostrada, o lo que es lo mismo, sin epidemia, Ciego de Ávila ha lidiado, en los últimos meses, con indicadores epidemiológicos de alto riesgo, que vienen a confirmar un panorama que parece cíclico, donde el mosquito vuela a su antojo.

Índices de infestación muy por encima del 0.05 permisible, un 60 por ciento de los focos detectados en el interior de las viviendas y la confirmación de que uno de los serotipos que circula apunta al dengue hemorrágico, no solo encienden la alarma, sino que imponen otros análisis.

Aun cuando el indicador de sostenibilidad apuesta por un plan de acción para la prevención y el enfrentamiento a los mosquitos Aedes Aegypti y Albopictus, que involucra a diversos organismos e instituciones, sigue siendo el sector de la Salud la cara más visible de un problema multifactorial que merece, por tanto, múltiples empeños y soluciones.

— Hace un mes, la provincia reportaba entre 1 000 y 2 000 casas y locales cerrados. En lo que va de mes, se habla solo de 376, ¿qué catalizó el cambio?

—La provincia reincidía en este apartado y, como estrategia, decidimos capacitar a los estudiantes de las diferentes carreras de la Universidad de Ciencias Médicas, para crear una fuerza extra que practicara el autofocal junto al resto del personal habitual que labora en estas tareas. Esto ha permitido recuperar casas cerradas y que no haya atrasos.

“Los operarios de más experiencia atienden universos de riesgos y los más de 700 muchachos incorporados la periferia menos afectada. Aun cuando la calidad todavía no es la óptima, el focal destructivo funciona.”

— En los últimos años, los indicadores epidemiológicos de la provincia se han disparado, ¿no son efectivas las acciones de prevención y enfrentamiento?

— Este proceso pudiéramos valorarlo a través de una línea de tiempo donde intervienen el vector, el febril, el caso sospechoso y el diagnóstico efectivo de un caso de Dengue, Zika o Chikungunya. Mientras más oportuna sea la intervención, mejores resultados obtendremos, pero esto está condicionado por factores en los que el Ministerio de Salud Pública no tiene una participación directa, por ejemplo, los estilos y hábitos de vida y las determinantes sociales relacionadas con la ecología favorable para el desarrollo del vector y los problemas ambientales.

Si a esto le sumamos que el completamiento de la plantilla de operarios marcha al 79 por ciento y que, en ocasiones, se ha detectado que firman el visto y no realizan las acciones de un modo adecuado; así como las indisciplinas de las personas que no tapan los tanques, botan el abate, permanecen con fiebre en las casas o se marchan de los hospitales, es fácil comprender porqué la lucha contra el vector se ha tornado cíclica.

 —¿La imposición de multas ha sido una estrategia válida?

— Existe una cadena de mando para imponer las multas. Los operarios están organizados por brigadas y cada una tiene un supervisor y un jefe, que son los encargados de imponer las sanciones. Sin embargo, todavía las multas son insuficientes, si tenemos en cuenta la situación de la provincia, pues el trabajo se ha encaminado a crear conciencia y percepción de riesgo.

“Además, se imponen las multas por focos, pero lo ideal es hacerlo por riesgo, teniendo en cuenta el lugar donde pudiera aparecer uno. Esa es una lucha diaria, porque donde exista un basurero o un problema ambiental pudiera existir, también, un impuesto para los responsables.”

— ¿Se intenciona el trabajo en función de las personas que reinciden con multas o puertas cerradas?

— Hemos venido trabajando de conjunto con la Fiscalía General de la República. Con la ayuda de la Policía Nacional Revolucionaria y de los vecinos se ha entrado en las casas cerradas que reiteran de un ciclo a otro porque las personas están fuera del país o de la provincia.

“De acuerdo con el Código Penal, se puede procesar a quienes reinciden en las multas, no permiten la intervención en las casas o, de un modo exprofeso, estimulan una epidemia. Hasta la fecha, nadie ha sido sometido a la justicia por estas causas.”

— ¿El aseguramiento de los recursos para la campaña antivectorial ha sido un problema?

— A pesar de las limitaciones y las carencias, los recursos han estado, desde la Cipermetrina y el Malathion para la fumigación hasta la gasolina y el diesel. El año pasado se procesaron personas por el delito de desviación de alguno de estos recursos, pero, hasta la fecha, hemos sido auditados varias veces y no se han reiterado violaciones asociadas al robo de combustible o químicos.
“Ciego de Ávila es de las pocas provincias del país que ha mantenido una situación estable y sin transmisión de las enfermedades provocadas por los mosquitos Aedes Aegypti y Albopictus.”

— El Ministerio de Salud Pública resulta la cara más visible del problema, pero…

—La cuestión no es que los índices de infestación fluctúen, sino que ni siquiera debieran existir. Controlar la situación epidemiológica no es solo una tarea del Ministerio de Salud Pública, sino de todos; pero sucede que nosotros conducimos en proceso y, por tanto, somos la figura más reconocida.

“La clave para lograrlo descansa en el desarrollo de políticas públicas asociadas, por ejemplo, a la existencia de agua segura y constante, al adecuado saneamiento ambiental, a los hábitos higiénicos idóneos y al desarrollo de la percepción del riesgo. Si sucediera así, no necesitaríamos, ni siquiera, operarios de vectores.”