Miércoles, 17 de octubre de 2018 8:45 PM

La gravedad “subjetiva” (+Infografía)

Se supone que el ciclo de atención médica culmine con un diagnóstico efectivo que contribuya a revertir la enfermedad o le devuelva vitalidad al paciente. A veces, resulta más complicado y la cadena de atención incluye, inevitablemente, ingresar a una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para encontrar la cura o la solución medicamentosa ideal.

Si se dijera que no todos los pacientes con criterio de gravedad terminan en las salas de cuidados intensivos de los hospitales de Ciego de Ávila, entonces, la lógica del proceso parecería invertida y se justificarían, también, la ansiedad de las familias, las continuas quejas y el desconcierto.

Sin embargo, la decisión de ingresar o no en este tipo de servicio, pasa por valoraciones médicas disímiles, subjetividades individuales en el análisis, y protocolos desfasados que plantean que el 70 por ciento de los pacientes reportados con criterio de gravedad deben permanecer en estas unidades, desestimando la disponibilidad real de camas o las posibilidades de recibir igual atención en otras salas.

Para Iván Moyano Alfonso, jefe del servicio de Terapia en el Hospital Provincial General Docente Antonio Luaces Iraola, esto se traduce en un propósito ambicioso que choca con el hecho de que la atención al grave debe actuar bajo prioridades y protocolos estrictos, no como lista de espera.

“Los primeros requisitos de ingreso son requerir ventilación o medicamentos con un goteo específico a través de bombas de infusión. El paciente grave es el que tiene peligro para su vida y una enfermedad potencialmente reversible a partir de los cuidados de la terapia. Después vendrían quienes no van a modificar su condición ni obtendrán beneficios aquí, pero lo demandan por complicaciones aleatorias y, luego, el grave administrativo, que depende del diagnóstico del médico.”

Cada día, el equipo médico de Terapia se mueve por los otros 42 servicios del hospital  y valora, a modo de interconsulta, entre ocho y 10 personas. Más del 80 por ciento de los casos no requieren venir a terapia, por lo que aparecen otras complicaciones del proceso como explicar a la familia que los cuidados que necesita el paciente puede tenerlos en una sala abierta, que ingresar no tendrá un efecto resolutivo en su afección y ser capaces de garantizarle una atención diferenciada.

De las 450 camas existentes en este centro asistencial, nueve pertenecen a Intensiva y 20 a Intermedia, por lo que se cumple la normativa del Ministerio de Salud Pública de que entre un cinco y un 10 por ciento de la disponibilidad se dedique a la atención al grave.

Las complicaciones “sobrevienen” con el aumento del envejecimiento poblacional, las infecciones avanzadas y las maternas, y los pacientes quirúrgicos complicados que elevan los índices de ingresos y sobrecargan el servicio. De paso, también al personal médico que alterna 24 horas de guardia, con 72 de descanso, por las fluctuaciones de una nómina insuficiente en números.

Ha sabido el servicio de Terapia permanecer indisoluble, lo que le da las fortalezas de programar las camas vacantes con acierto y seguir de cerca los casos, mas parece quedarse pequeño para la demanda real.

Así lo confirma Moyano Alfonso, quien explica que la mayoría de los hospitales del país ─y del mundo― han apostado por la diversificación para contar con una Terapia Clínica y otra Quirúrgica, pero aquí aun es polivalente y resulta el único lugar donde un paciente puede ser ventilado.

En cuanto al indicador que ilustra la mortalidad en los pacientes con respiración artificial, las cifras de letalidad se comportan por encima del 50 por ciento, de un propósito fijado en un 30. Por ello, se ha encendido la alarma en todos los niveles y se prevé, a largo plazo, una reestructuración que permitirá contar con las condiciones necesarias para ventilar en la sala de Cuidados Intermedios, para llevar hasta allí los casos con pocas posibilidades de recuperación, y para atender pacientes quirúrgicos y con enfermedades cerebrovasculares.

A la par, se definirán cómo deben ser las relaciones con el resto de los servicios y se reescribirán los protocolos referidos a su funcionamiento con tal de atemperarlos a la realidad.

Este proyecto marcha bajo la supervisión del Doctor en Ciencias Volfredo Camacho Assef, especialista que participó en la acreditación del Hospital Cubano de Dukhan, en Qatar, de acuerdo a los estándares de Joint Commission International. De ser así, la provincia no solo tendría un servicio de Terapia revitalizado, sino que quedaría categorizado como “seguro y efectivo”.

El tiempo que una cama permanece vacía aquí son solo horas y la compleja dinámica que rige en este ir y venir se mide en cifras, aun cuando significan vidas. Vale la explicación detallada y la calidad en la atención, con un margen corto para las “subjetividades”.


Comentarios  

# Roberto 09-10-2018 15:49
El envejecimiento problacional supondrá a corto plazo de una mayor demanda de atención intrahospitalaria, increíble. El Hosp. Antonio Luaces necesitaría de una sala de cuidados paliativos (desconozco si la tiene) con el confort y privacidad requeridos para los últimos días y horas de pacientes que lamentablemente se ''irán'' y que requieren de medicación intravenosa etc etc... y otro problema es la atención al paciente grave con enfermedades cerebrovasculares cuando la disposición de neurólogos es mínimas y el Hospital carece de un servicio de neurocirugía. Así que todo paciente requerido de este servicio debe ser trasladado a Morón.
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# Alfredo 11-10-2018 09:05
Tenemos dos problemas en el Antonio Luaces. Uno: La organización interna y la falta de servicios que demanda la población, y el segundo el bloqueo para adquirir insumos médicos en el mercado estadounidense.
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