Incinerador para último adiós en Ciego de Ávila

Más de un quinquenio debió esperar Ciego de Ávila para contar con un servicio necrológico de cremación, y, aunque está claro que nada compensa el dolor por la pérdida de un ser querido, al menos, desde esta semana, la apertura de un incinerador de cadáveres, en la capital provincial, viabiliza la alternativa de la cremación, como una práctica cada vez más extendida para hacer cumplir la voluntad final del fallecido o sus familiares.

Según informó a Invasor Luis Alberto Pérez Olivares, director de Servicios Comunales en el territorio, el centro trabajará durante las 24 horas del día, con capacidad para atender hasta seis solicitudes cada día, pues el proceso de cremación podrá durar hasta tres horas, y el costo del servicio asciende a 340 pesos, incluida el ánfora para depositar las cenizas.

Detalló, además, el directivo que el proceder necrológico podrá solicitarse en las funerarias de cada municipio, pero para incinerar al fallecido será preciso presentar el acto de última voluntad del occiso, o la petición expresa del familiar, quien mostrará su carné de identidad y el del difunto, así como un certificado de Medicina Legal que autorice la cremación.

Con anterioridad, quienes optaban por la cremación como disposición final para el familiar fallecido debían viajar hasta las provincias de Camagüey o Santa Clara, donde, además del costo del servicio, debían efectuar el pago por concepto de traslado, fijado en 1.50 pesos por kilómetro recorrido.

El montaje del equipamiento corrió a cargo de los especialistas de la Empresa de Calderas Alastor, institución certificada en el desarrollo y ejecución de proyectos de ingeniería y energía solar; en tanto, técnicos de la empresa española Kalfrisa debieron chequear y verificar el funcionamiento de los hornos, para certificar sus óptimas condiciones antes de decretar la puesta en marcha del servicio.

Pérez Olivares explicó que cerca de 29 trabajadores laborarán en el centro, entre ellos cinco operarios que fueron capacitados en las provincias de Camagüey y Villa Clara, donde aprendieron los procedimientos y la manera de manipular los equipos, mientras el resto del personal tendrá bajo su encargo los trámites y la atención a los familiares que acudan hasta el lugar a esperar los restos de su ser querido.

La incineración otorga a la familia la libertad de decidir el destino de las cenizas, que también podrán ser depositadas en el cementerio, por decisión familiar, a la vez que evita los sufrimientos durante los procesos de inhumación y exhumación, y en materia medioambiental impide el riesgo de contaminación; todo eso sin contar el alivio que representa para la capacidad de enterramiento del territorio que, conforme dio a conocer el directivo, hoy está comprometida en los camposantos pertenecientes a los municipios de Ciego de Ávila, Morón y Chambas.

Solo resta esperar que la nueva alternativa esté a la altura de la sensibilidad del momento, y que no padezca de los mismos males que, en los últimos tiempos, dejan mucho que desear de los servicios necrológicos de esta provincia.