Miércoles, 26 de septiembre de 2018 4:47 AM

“Extraña” minindustria en Ciego de Ávila (+Video)

Al ver la tranquilidad con que Miguel Hernández Marrero, les recuerda a los trabajadores de la Minindustria Ceballos 1, en Ciego de Ávila, la fecha de la asamblea sindical, para que nadie falte, me pregunto, medio en broma, medio en serio, si estaré frente a una escena de ciencia ficción.

Y no es que dude acerca del poder de convocatoria por parte de un hombre que tres años antes no tenía ni la menor idea de trabajo sindical porque, sencillamente, jamás había estado afiliado al movimiento obrero.

Operador de una de las máquinas No. La razón de mi desconcierto es otra: ¿Sindicato, chequeo de emulación, funcionamiento, en una entidad del sector no estatal?

Para Antonio Véliz Piloto, administrador, la existencia allí de esa estructura es, sin embargo, algo tan normal como las operaciones que de forma habitual realiza él para que no falte materia prima o para garantizar la entrega de los productos terminados.

“Si algo puede ser útil para una entidad así, explica Véliz, es tener organizados sindicalmente a sus trabajadores. A nosotros nos ha dado magnífico resultado porque ayuda a que la gente esté motivada, se sienta atendida y se esfuerce más. El último día del mes, por ejemplo, hacemos una asamblea general donde se estimula al mejor de cada área, reciben regalos quienes cumplen años, se puntualizan tareas, orientaciones, todo el mundo está al tanto de lo que sucede y cada quien puede ayudar a buscar soluciones.”

Fundador de la entidad, el cocinero Orley García Moreno, conoce detalles que tal vez ni imaginen otras personas del sector no estatal, tales como el pago de certificados médicos, licencias de maternidad y vacaciones; la visita y ayuda económica, si el caso lo requiere, a quienes se enferman, tarea que corre a cargo de una comisión formada por el propio sindicato, obreros escogidos y un integrante de… ¿el núcleo del Partido?

“Así como oyes, dice José Antonio Hernández Pardal; yo soy el secretario general, somos 12 militantes y estamos haciendo proceso de crecimiento a un compañero, además de un mecánico que está en trámites de traslado para acá. ¿Qué analizamos? Todo lo que tiene que ver con el buen funcionamiento, calidad, eficiencia de la minindustria, atención al sindicato, a los jóvenes y otros temas, como cualquier organización de base en Ciego de Ávila.”

Curioso, o hasta raro para el visitante, esa particularidad forma parte de la más natural cotidianidad en un lugar donde está afiliado el 100 por ciento de los trabajadores, ya todos pagaron su cuota anual y el aporte para la Patria, tres miembros del colectivo donaron sangre, de forma voluntaria y, días después, otros diez manifestaron la disposición de sumar su aporte.

MÁS QUE SENTIDO, PERTENENCIA REAL

Lo que otros definen como sentido de pertenencia, aquí parece condensarse en la última palabra de la frase: pertenencia.

Y ocurre, no solo porque ninguno de los 70 hombres y mujeres que laboran en la instalación quiera irse de ella. Sucede por cosas tan sencillas a la vista, y a la vez tan profundas, como que la gente agarre una escoba para limpiar, brocha para pintar o lo primero que encuentran para hacer algo útil, si falta el fluido eléctrico.

Hay que ver cómo todo el mundo se faja para desincrustar lo que deja el tomate, comenta Véliz.Trabajador pintando una paredEscenas así son comunes cuando, por alguna razón, se interrumpe el proceso productivo

"La guayaba es más noble, pero el tomate se las trae porque tiene mucho ácido. En cambio, puedes ver cómo queda todo esto al final de la jornada".

Ello explica que entre las cinco “grandes” minindustrias en que se apoyan el llamado Combinado de cítricos, de Ceballos, y la empresa agropecuaria industrial con igual nombre, se halle esta.

Oportuna para enfrentar, de conjunto, la avalancha que sobre Ceballos generó la actual campaña de tomate (afectada por la paralización de la fábrica ubicada en Majagua), Ceballos 1, no escatimó tiempo ni sudor para honrar su compromiso, primero, ni para asumir, tan pronto se decidió, el procesamiento de una guayaba cuya maduración se anticipó a lo programado.

“Se trabaja fuerte, asegura el joven sellador Dayron Espinosa González, pero ves el fruto productivo y el resultado en tu bolsillo. A veces paso diez o más horas aquí, pero me gusta lo que hago, me da provecho y me siento bien.”

Con razón Luben Fernández, jefe de producción, no tiene que caerle detrás a nadie para que trabaje, ni estar llamando la atención y mucho menos desvelarse porque alguien pueda sustraer algo para revender o hacer negocios. Y no es solo por la presencia de cámaras de video listas para captar cualquier irregularidad, gracias a una provechosa inversión. “Es que la gente, además, siente como suyo lo que hay aquí”, añade.

LA ATENCIÓN VA POR CASA

Otro elemento distintivo es el sistema de atención al trabajador. A la par de lo ya mencionado, no puede obviarse que merienda y almuerzo, cada día, discurren de manera gratuita, por gestión de la minindustria, a partir de sus ingresos.

También le regalamos a cada obrero la ropa de trabajo y botas para que todos estén correctamente vestidos, con la higiene y la seguridad que demanda un lugar donde se produce alimento para el consumo humano, asevera Véliz.

Ahí está la entidad, que no por gusto, ni a golpe de informe bien adobado, está propuesta para la condición de Vanguardia Nacional en la rama agropecuaria, la misma cuyos trabajadores, sin obligación ni presión de nadie, pasaron con marcada alegría este Primero de mayo frente a la tribuna, para honrar el trabajo que día a día realizan en esa instalación que parece de Primer Mundo, aunque el equipamiento ha sido recuperado, montado y aprovechado gracias al ingenio y a la perseverancia de todos.

Trabajadores enlatando el productoEl grueso de la fuerza es de la propia zona


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