Martes, 16 de julio de 2019 12:20 PM

En lugar de cegar, devolvemos la visión

Orelvys Leiva SuárezCortesía del entrevistado Aliviar el sufrimiento de un paciente no tiene confines para un galeno cubano, confiesa Orelvys Leiva Suárez, quien, además, a sus 16 años de entrega, sabe que el solo hecho de su existencia tranquiliza, pero, sobre todo, siempre, debe consolar.

Le conozco en su andar por la comunidad de Orlando González, en el municipio de Majagua, al suroeste de Ciego de Ávila.

Le conozco porque es imposible no conocerle, pues unas veces se te impone por lo espontáneo y otras por su sello de entrega fraterna, curtida experiencia médica y desprendimiento humano.

Es Licenciado en Ortopedia y Traumatología, trabajó en el Hospital Provincial General Docente Doctor Antonio Luaces Iraola, de la ciudad cabecera, y luego en el policlínico de Majagua. En su superación constan los cursos sobre el Heberprot-P, medicamento novedoso y único, prescrito para la terapia de la úlcera del pie diabético, y de Optometría y Óptica.

Ahora anda lejos. Anda por el único estado insular de Venezuela: Nueva Esparta, isla de Margarita, al noroeste de Caracas, Venezuela.

“Nos trasladan desde Anzoátegui, una entidad federal costera, hasta la isla, en una travesía de alrededor de cuatro horas en un ferry”, narra vía Facebook.

“Trabajo en la Óptica Dos, de Santa Ana, con una población pequeña; no obstante, aquí hago exámenes de la visión, entregamos los lentes y asistimos en consulta a más de 50 pacientes diarios; es este un servicio de mucha necesidad para la población del municipio, ya que la mayoría usa ese instrumento óptico”, agrega.

Sobre las condiciones de trabajo y de seguridad, explica que “el buen servicio al pueblo venezolano está garantizado, desde lo humano y material”, y que “los más de 20 000 colaboradores, producto de acuerdos de cooperación entre ambos países, gozan de total confianza, en cualquier circunstancia”.

De inmediato, responde a una pregunta que nunca existió. Y es que tantas veces ha dicho “¡no!” a lo mismo que ni la esperó: “Sí somos un ejército, pero el bautizado Ejército Pacífico de Batas Blancas Cubano; nuestro fusil es el lápiz y el escudo es la receta; en vez de provocar heridas, sanamos enfermos; en vez de cegar, devolvemos la visión; y con pocos recursos, prestamos un servicio con calidad.

“Es verdad que aquí el ambiente es fuerte y la oposición está chocando mucho con la infracción, sin embargo, nos sobreponemos a la falta de agua y de corriente, pues el camino es el del compromiso social y solidaridad con los afectados”, aclara.

Anteriormente, Leiva Suárez estuvo de misión internacionalista en Caracas, en 2011, donde, según él, disfrutó de sucesos inolvidables, pero también vivió momentos tensos y de mucha tristeza, como la muerte del presidente Hugo Chávez.

El 24 de abril de 2014 concluyó el compromiso y regresó a su país, a su pueblo, junto a su familia. Sin embargo, al poco tiempo, es seleccionado para cumplir otra tarea en Venezuela; y el 24 de junio de 2015 se ubica en el Estado Miranda, bajo mucha presión opositora.

En la conversación —por Facebook, reitero— no hubo emoticono, pero la tristeza se hizo notar cuando el médico enamorado de Venezuela, pueblo en el que ha estado tres veces, manifestó que en 2016 fue trasladado a Cuba por problemas de enfermedad, que lo llevaron a ser operado de una hernia discal. Y hora el 11 de enero de 2019 llegó su tercera misión en esa nación hermana.

“En estos tres compromisos he vivido momentos históricos muy diferentes y fuertes para el país suramericano, pero han contado con el apoyo de los cubanos desde dentro y fuera del territorio bolivariano. Admiración, respeto, consagración, humanismo y solidaridad incondicional son nuestras armas, sin más enemigos que las enfermedades”, enfatiza.

El contexto político del hermano pueblo, de toda la región, y la lejanía de una familia maravillosa, encabezada por mamá Teresa, ejemplo y guía para el doctor avileño, no resta al arranque de un joven especialista, con estilos únicos para el trabajo y eterno enamorado de Venezuela, ¿o acaso es casualidad del destino reaparecer tres veces en el mismo andén de la solidaridad?


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