En Ciego de Ávila: Aduana de rostro joven (+Post)

Por más que los abuelos, o los no tan abuelos, digan que la juventud perdió el rumbo, y a los 20 y tantos años, probablemente, lo que se sobren sean las ganas de andar de fiesta, no siempre responsabilidad y compromiso derivan de los “entraditos en edad”. O al menos así lo creen, en el Aeropuerto Internacional Jardines del Rey, los muchachos de la Aduana, con pocas “horas de vuelo” pero tantas historias para contar como aviones despegan y aterrizan en esa pista.

Entonces poco importa que sea periodista y que no vaya de viaje, igual debo atravesar el escáner “porque en la confianza está el peligro y cualquiera puede sacar un susto”. Tampoco es que tenga apariencia de sospechosa, no debo pensar mal, pues “hay un procedimiento a seguir, y no precisamente por obligación, sino por seguridad”.

Detrás del monitor, en el área de salidas del país, Yaicela Abad Castillo analiza detalladamente en la imagen cada objeto dentro del bolso, no vaya a ser que le pasen gato por liebre. Aunque debe rotar por las diferentes posiciones dentro del salón, sin duda alguna, los rayos X la cautivan como ninguna otra.

Tal vez por ello y por creer que la preparación de un oficial aduanero merece sistematicidad, puede hablar del segundo lugar obtenido en la especialidad de Radiología durante la pasada competición nacional. Cuando se formó como trabajadora social jamás imaginó que, algún día, de su agudeza visual dependería, en parte, la trayectoria exitosa de un avión. Y ahora llama dicha a la convocatoria radial que la trajo aquí.

El aeropuerto internacional Jardines del Rey recibe semanalmente alrededor de 50 vuelos provenientes, en su mayoría, de Canadá, Inglaterra, Rusia y Argentina.

Sin perder un solo detalle del proceder de los jóvenes a su cargo, Yulixa Rojas Yero, primer oficial en Seguridad de la Aviación Civil, explica que desde el pasado año constituye prioridad para la Aduana General de la República de Cuba el control de los pasajeros que salen de la Isla, con el objetivo de garantizar vuelos seguros, por lo que en el salón de salidas, se intenta colocar el personal con mayor experiencia.

Miro a ambos lados del local y acostumbrada como estoy a que la experiencia se adquiere con los años, me sorprende el resultado. En esta oportunidad la fórmula más que edad, demanda preparación, traducida esta en términos de “alcanzar la categorización”, cuyo proceso, en el caso de la Aduana, debe realizarse transcurrido un año de trabajo, según expone Alberto Pablo Díaz, jefe de la Terminal Aduana Aeropuerto Internacional Jardines del Rey.

En el otro extremo, donde se anuncia que usted ha llegado al paraíso del lujo natural en el norte de Ciego de Ávila, Betsy Rodríguez León espera que la rotación de hoy no la lleve lejos del despacho con los viajeros que, por mucho ajetreo que conlleve, es lo que más disfruta. Para cuando se publiquen estas líneas recién habrá cumplido sus 21 años, de ahí que recuerde con lujo de detalles la rigurosidad del proceso de captación y, posteriormente, el año de estudios en la Escuela Nacional de Formación Aduanera.

• Lea el testimonio de una oficial aduanera

La pantalla anuncia que para la fecha se encuentran planificados 10 arribos así que la jornada promete ser extensa, no obstante, ella ya fijó que en temporada alta, los días de un aduanero, por lo general, empiezan de madrugada y suelen culminar en la medianoche. Aun así, “el pasajero siempre debe tratarse con mucha amabilidad, aunque algunos a veces no quieran entender que están cometiendo una violación, y tengas que explicarle cuáles son las normas cuantas veces sea necesario, sin perder la calma”.

Mas no solo las madrugadas y las casi dos horas de viaje que separan al aeropuerto de la ciudad cabecera suponen un escollo, pues “a eso uno se acostumbra”. En opinión de Claudia Montalvo Galarraga, oficial de Medios de Transporte Internacionales, el idioma es otra de las cuestiones que quien trabaje en la Aduana no debe descuidar.

“Supuestamente el inglés es el idioma universal, pero a esta terminal llegan turistas que solo hablan francés o ruso, por citar par de ejemplos, y a esos tienes que atenderlos por igual.” Con un poco de pena rememora cuando a los 19 años, allá por sus inicios en el aeropuerto, una viajera de habla inglesa le sacaba la lengua en lugar de darse la vuelta como ella le pedía, y todo por una pronunciación similar. Tres años después, al inglés y al francés ha sumado algunas “palabritas” del ruso y el italiano.

Como máximo responsable de las tres brigadas de Aduana que laboran en el aeropuerto avileño, Alberto Pablo Díaz confirma lo que tantos rostros no pueden ocultar. “De mi fuerza laboral, cerca del 90 por ciento, o quizás más, son jóvenes.” Y lo dice así, sin rastros de celos, más bien con expresión de orgullo porque ello “supone un reto y, aunque no lo crean, la juventud también enseña y sobre todo trabaja, en nuestro caso, con mucho sentido de responsabilidad”.

Y al menos eso le consta a esta periodista que a partir de ahora, si llega a tener que montar un avión, no tendrá que preocuparse por disimular los nervios de primeriza en un control de Aduana. Y muchos menos andará de despistada cuando, quizás, otra cara joven en frontera le indique que el escáner espera por ella.

A QUÉ NOS REFERIMOS CUANDO HABLAMOS DE CANAL VERDE O ROJO? En muchos aeropuertos internacionales y algunos cruces de...

Posted by Aduana de Cuba on Wednesday, February 7, 2018