Viernes, 14 de diciembre de 2018 9:32 AM

El ingenio del azúcar

Tuvo el artista Eduardo Laplante que litografiarlos porque cuando quiso mostrar la vida de los ingenios, ni siquiera la fotografía había desembarcado en la Isla y él, que lo había hecho unos años antes como vendedor de maquinaria, terminó dibujando el olor a melao de los bateyes, hace 165 años.

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Si quisiéramos recontar aquella historia antiquísima, habría que ir a alguno de los anaqueles de la Biblioteca Nacional donde, dicen, quedan apenas dos ejemplares con los grabados de una molienda que fue endulzando la identidad cubana hasta el punto de no poder explicarse sin ella.

Pero la tradición también podría ilustrarse ahora desde cualesquiera de los cuatro centrales avileños que se las han ingeniado para sobrevivir al tiempo y a los avatares de un renglón que, ni al cerrar parte de sus industrias, hizo desaparecer el amor que su gente le tenía. Por el contrario: la nostalgia del bagacillo, los pitazos, las carretas y sus novias, las KTP soviéticas que sus cortadores extrañaron por costumbre… se enquistó en los bateyes que todavía siguen nombrándose como los centrales.

Así, unos no han dejado de vivir la zafra de sus recuerdos, aunque la rutina insista en hablarles de “tiempo muerto”, mientras otros continúan viviendo el azúcar del plantón al grano y esta semana retoman la cíclica contienda azucarera.

Y vuelven otra vez las amas de casa protestonas del tizne negro que se cuela por las hendijas; y los pitazos del central a partir en tres los días; y la gente a coger botella en las carretas, los “vikingos” y los camiones; y los puntistas a darles el punto exacto a las toneladas que atiborran las tolvas; y los mecánicos a engrasar la industria que, a ratos, parece un reloj. Vuelven los acopios a despabilar los campos, el guarapo a sentirse dulce, las garzas a importunar el corte, la tensión a provocar el deseo de una meta…

El invento del azúcar, curiosamente obtenida en el ingenio, continuaría deslumbrando a Laplante casi dos siglos después, si pudiera ilustrar ahora lo inabarcable.


Comentarios  

# Miguelez 07-12-2018 11:00
Muy bueno Katia, ese pequeño relato de la historia de nuestras Zafras Azucareras, es parte de la cultura cubana, muchos la recodarmos porque crecimos en en esos lugares, son recuerdos inborrables, añoranzas, gracias.
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# Osmel 07-12-2018 11:47
Ojalá se pueda ilustrar el desastre en que se ha convertido nuestra industria azucarera.
Que triste, ya no somos ni un ápice de lo que éramos antes, pasando de exportadores a importadores del dulce oro blanco refinado.
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