Ejecuta Ciego de Ávila estrategias para mejorar indicadores de mortalidad infantil y materna

Aunque la tasa de mortalidad infantil de 4,35 por cada mil nacidos vivos, lograda en 2018, es la cuarta más baja en la historia de Ciego de Ávila, no satisface, y existen posibilidades de reducirla, por lo que en 2019 se ejecutan estrategias para mejorar dicho indicador.

El Programa Materno Infantil (PAMI) en la provincia, dirigido por Sara María Herrera Oliva, y con total énfasis en la atención primaria y secundaria, trazó un plan de medidas con el propósito de perfeccionar el trabajo en grupos básicos, policlínicos y hospitales del territorio.

Como objetivo principal está alcanzar una tasa de mortalidad infantil por debajo de 4,00 por cada mil nacidos vivos y una tasa de mortalidad materna inferior a 30 por cada 100 000 nacidos vivos.

Está propuesto perfeccionar los sistemas de dirección y el control al Programa con enfoques transformadores, fortalecer el trabajo de los cuadros, implementar acciones para identificar las principales causas de muerte en los bebés y madres, modificar hábitos, costumbres y elevar la responsabilidad de la población en el cuidado de la salud materna infantil y asegurar, como de costumbre, los recursos necesarios para cumplir las estrategias, explicó Herrera Oliva.

Charlas educativas sobre la mujer en edad fértil, y obesa, estilos de vida saludables, importancia de asistir a las consultas desde la etapa preconcepcional, prematuridad, accidentes en el hogar, prevención del Zika en el primer trimestre de la gestación, beneficios de los hogares maternos, ventajas del parto vaginal, riesgos de la cesárea y la salud mental en el embarazo, acaparan total atención por parte de los responsables.

Ismael González Santana, subdirector provincial de Asistencia Médica, informó a la prensa que el resultado de 2018 fue superado en 2013, 2016 y 2017, lo que demostró un trabajo incesante en consultorios, grupos básicos, policlínicos y hospitales, estos últimos con sus servicios de neonatología, parto y cesárea, y las terapias intensivas pediátrica y de adultos.

Precisó que se desarrollan acciones como el seguimiento del embarazo y control de las mujeres con riesgos, de manera que afronten ese proceso biológico de forma adecuada, siempre con una elevada responsabilidad, tanto por parte del personal de salud como de las gestantes y sus familias.

El directivo añadió que los riesgos del entorno social en que se desenvuelven algunas embarazadas también influyen, pues no siempre cuentan con las condiciones óptimas para enfrentar esta etapa crucial. La importancia de la participación intersectorial, para contribuir a la creación de condiciones mínimas al momento de concebir los hijos, en los estudios genéticos y el cuidado permanente a los lactantes, elementos que, en ocasiones, fallan.

González Santana reconoció el protagonismo y alto grado de calificación en los servicios de neonatología y cuidados intensivos, en la atención secundaria, al salvar varios niños con cuadros respiratorios y otras afecciones, resueltos por la pericia y el amor de los profesionales.

La precocidad en la captación y el cuidado a las embarazadas en la Atención Primaria de Salud, fundamentalmente en aquellas con riesgo de prematuridad, será un elemento a reforzar este año, así como también la labor preventiva para evitar la gestación en edades tempranas.

Cuba cerró 2018 por segundo año consecutivo, con la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia, con 4,0 por cada mil nacidos vivos, indicador por debajo, incluso, de países del denominado primer mundo.