Sábado, 22 de septiembre de 2018 7:55 AM

Cuando la mente no para (+Tuit)

En Ciego de Ávila, la Empresa Agropecuaria Militar tiene a un hombre que prefiere “romperse la cabeza” innovando que quedarse de brazos cruzados

Antes de conocerlo personalmente, Yunier Góngora Oliva era una voz cálida que me decía al teléfono ¡No se preocupe, yo voy mañana sin falta para la entrevista! Acordamos que él me timbraría al celular cuando viniera en camino y, hasta que le colgué, al día siguiente, dejó de insistir.

Nos vimos y la voz se tornaba más familiar, y yo pretendía quitarle los nervios tuteándolo, pero él no paraba de llamarme usted. A mí, que solo cargo con 23 años sobre mis espaldas y estaba hablando ese día con toda una personalidad, aunque él no se lo creyera.

Él es un mecánico de todo, como él prefiere definirse, en el taller de maquinaria de la Granja Militar Integrada Manuel Sanguily, ubicada en La Ofelia, un poblado del municipio Venezuela, donde la tierra colorada se pega al cuerpo y es muy fértil para los cultivos.

Allí, donde la soledad, a veces, es la única compañía, Yunier, junto a seis de sus compañeros, hizo uno de los inventos más grandes de su vida.

Para la Empresa Agropecuaria Militar (EAM) Ciego de Ávila, enfrentar la cosecha del frijol sin máquinas recolectoras trilladoras se hacía muy complicado, mucho más cuando la Double Master I (cosechadora de frijol) llevaba casi nueve años de constantes reparaciones.

Su hora final estaba marcada y sería la Empresa de Materias Primas de la cabecera provincial quien acogería los “restos mortales”. Por suerte, el director de la EAM Adan A. Toste Hernández comprendió que un equipo como ese no podía perderse y convocó al movimiento de innovadores del taller, entre los que se encontraban Yunier junto a su equipo, al que él prefiere nombrar, uno a uno: Alejandro López, Alexis Lobato, Rafael Alcalá, Gerardo Paz, Daniel López, y Erlen Ramos.

Resucitar a la Double Master I demoró menos de un mes, aunque para Yunier ese trabajo pudiera hacerse en tan solo 15 días. Adaptar el sistema recolector de la Double Master II, de 180 centímetros, a 130 se dice rápido, pero demora más. Y, ¿sabe usted qué? Después de cortes a las piezas, y realizar variantes a las correas y poleas de fuerza por cadenas, el país ahorró más de 120 mil dólares, precio al que se debe comprar la cosechadora en el mercado brasileño.

Double Master ILa Double Master I en acción

Con la modernización del sistema recolector de la Double Master I, estos siete hombres ganaron el Premio al innovador de mayor impacto económico y/o social, el pasado 2017.

“Yo fui a La Habana en representación de mis compañeros, dice Yunier, y me llevaron por varias centros de trabajo a mostrar mi experiencia y a compartir con otros innovadores. Me trataron como a una persona importante, pero oiga, yo no me siento así.”

— ¿Y cuánto les pagaron por ese trabajo?

— Fueron como 15 mil pesos pero entre todos acordamos dividirlos a partes iguales, sin importar quién trabajó más o menos, así que tocó como a 2 mil por cada uno.

— ¿No recuerda a qué destinó ese dinero?

— “Debe haber sido en comida o cosas para la casa.”

Porque tiene tres hijos y cuando la vida te premia de esa forma hay que aprender mucho de administración.

Por vez primera llega hasta mí, como un hombre de trabajo con la piel quemada por el sol y las uñas de las manos limpísimas, aunque trabaja con grasa. Porque Yunier es un avileño sencillo y, a pesar de que yo quiera tratarlo de tú, hay que decirle usted.


Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar